Publicado: Sab Dic 30, 2006 11:58 am
por ParadiseLost
Hola a todos.
Retomando este antiguo tema, he encontrado algo interesante.
Se trata de una entrevista aparecida en la página web de Der Spiegel (tienen artículos interesantes en PDF que se pueden descargar por 0,50 euros) en la que se le pregunta a Winrich Behr por su reunión con Hitler en la Wolfsschanze, que acaeció a principios de enero de 1943, y en la que Behr intentaba convencer a Hitler, para que permitiese a Paulus capitular con su 6º Ejército en Stalingrado.
Está traducido del alemán.
¡Qué aproveche!

De cómo Winrich Behr, oficial del comandante en jefe en Stalingrado, Friedrich Paulus, intentó convencer a Hitler en la Wolfsschanze de la capitulación del 6º Ejército.
SPIEGEL: ¿Cuántas veces se reunión con Hitler?
Behr: Dos veces. Me presentaron a Hitler en la campaña de Francia, donde fui herido. Después volví a hablar con él durante mi visita al cuartel general del Führer en la Wolfsschanze, en enero de 1943.
SPIEGEL: ¿Cuál era su objetivo?
Behr: Debía exponer cual era el estado del 6º Ejército y de esa manera, que el general Friedrich Paulus, recibiera libertad de acción, para poder capitular.
SPIEGEL: ¿Cuándo se le informó de su misión?
Behr: Paulus me lo ordenó el 13 de enero sobre las 9, en su bunker. Allí se encontraban él, y el Jefe de Estado mayor, el General Arthur Schmidt. Me dijeron: "Behr, hoy debe salir de aquí en avión."

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El capitán Winrich Behr por aquel entonces.

SPIEGEL: ¿Cuál era el motivo?
Behr: Paulus dijo que todos los intentos para hacer factible el puente aéreo habían fracasado. O se cambiaba, o debería capitular. Para eso quería que Hitler le diera libertad de acción.
SPIEGEL: ¿Por qué Paulus le envió a usted precisamente?
Behr: Creía que un joven oficial en el frente - por aquel entonces tenía 24 años -, y que había sido condecorado con la cruz de hierro...
SPIEGEL: ...la condecoración al valor por antonomasia...
Behr: ...debería poder impresionar a Hitler.
SPIEGEL: Sin embargo, usted no estuvo destinado en el frente de Stalingrado.
Behr: Pero parecía como si hubiera bajado de un Panzer. En Stalingrado llevaba el uniforme de la Panzertruppe, a la que pertenecía originalmente, estaba en los huesos, pero no tanto como las tropas que luchaban. Y naturalmente, antes de mi conversación con Hitler, me coloqué la cruz de hierro en el cuello del jersey, donde era claramente visible.
SPIEGEL: ¿Era usted el único portador de una cruz de hierro disponible?
Behr: No, pero estaba especialmente bien informado sobre la situación del 6º Ejército debido a mi posición como Ordonnanzofficier 1.
SPIEGEL: ¿Por qué cargó un Ordonnanzofficier 1 con esa responsabilidad?
Behr: Debía recoger muy a menudo la información de los diferentes sectores del frente y agruparlos en un informe. Además, el Ordonnanzofficier 1 debía exponer rápidamente, los cambios del estado crítico del abastecimiento: como de cuantos Panzers disponíamos, la cantidad de munición y cosas parecidas.
SPIEGEL: ¿Cuánto tiempo creía usted que el 6º Ejército podría seguir resistiendo?
Behr: Suponía que no podríamos resistir más allá de enero.
SPIEGEL: ¿Voló directamente a la Wolfsschanze?
Behr: No, primero volé a Taganrog. Allí me esperaba por la tarde Erich von Manstein, el Comandante en Jefe del Grupo de Ejércitos. Le expuse lo desesperada que era la situación. Manstein conocía de sobras cual era la situación y me animó a repetirle las mismas palabras a Hitler.
SPIEGEL: ¿Qué esperaba Manstein?
Behr: Estaba desorientado. Me dijo: "Probablemente llevará su exposición a la toma de medidas. Pero el qué, aún no lo sé."
SPIEGEL: ¿Cuándo se encontró con Hitler?
Behr: Al día siguiente volé a la Wolfsschanze. Me condujeron rápidamente a la llamada Führerbaracke. Un SS me pidió en el guardarropía que le entregase mi abrigo y mi pistola con la funda. Cuando volví después de informar, mi pistola y su funda habían desaparecido. Robadas.
SPIEGEL: ¿Cómo se desarrolló su conversación con el Führer?
Behr: Me guió a la habitación donde estaba la mesa con el mapa. Allí esperaban numerosos Generales y miembros del Estado Mayor. Entonces, durante una hora, me informó sobre como marchaban las cosas a nivel mundial.
SPIEGEL: ¿Por qué?
Behr: Hitler repetía reiteradamente: Stalingrado es una de mis preocupaciones, pero no la única. Evidentemente, quería que tuviera la impresión, de que él tenía una idea general del asunto, y que por lo tanto yo debía confiar en él. Utilizaba un truco muy a menuda para evitar las malas noticias, que consistía en despedirse rápidamente de la persona, antes de que llegase a tocar el tema importante. También quería despedirse de mí. Pero ya conocía la artimaña.
SPIEGEL: ¿Cómo?
Behr: Nicolaus von Below era mi cuñado, y me había advertido previamente.
SPIEGEL: ¿Qué hizo usted entonces?
Behr: Le pedí que me dejara exponer mi informe. Ésa era mi misión, y además estaba furioso.
SPIEGEL: ¿Qué sucedió?
Behr: El discurso de Hitler fue sencillamente escandaloso. Sobre el mapa había muchas banderitas, que representaban Divisiones. Parecía como si cada banderita representase a miles de soldados que luchaban. Yo ya sabía que había muy pocos hombres, que eran capaces de sostener un fusil y luchar. Y entonces me enfureció, que Hitler empezara hablar de Divisiones Panzer de las SS que nos sacarían de allí.
SPIEGEL: ¿Dijo algo usted en contra?
Behr: Ya sabía de Manstein, que esas Divisiones de las SS no se encontraban en las inmediaciones. Lo que Hitler intentaba era engañarme con sus cuentos. Entonces vi claramente que podía olvidarme de él.
SPIEGEL: ¿Sentía admiración por Hitler?
Behr: Sí, hasta la exitosa campaña de Francia, pero después ya no. Expuse la situación del 6º Ejército sin rodeos: que los soldados morían de hambre y que apenas llegaba nada a través del puente aéreo. Naturalmente la Luftwaffe protestó. Naturalmente insistí con mis advertencias, en que los soldados iban a morir de hambre. La idea que reinaba era: "Bueno, desde principios de diciembre informasteis de que sólo teníais alimentos para tres días, y habéis sobrevivido seis semanas después. Así que podéis hacerlo otras seis."

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Tropas alemanas en Stalingrado.

SPIEGEL: ¿Mencionó las deserciones de los Landser?
Behr: Sí. Entonces Wilhelm Keitel, me señaló amenazante con un dedo. Tenía evidente miedo, a que el Heer pudiera perder frente a las Waffen-SS su buena reputación.
SPIEGEL: ¿Cómo reaccionó Hitler ante la mala noticia?
Behr: La escuchó, criticó los generales, pero no estaba dispuesto a conceder la libertad de acción a Paulus, a pesar de que se lo mencioné en repetidas ocasiones. "Stalingrado debe resistir", esas fueron sus palabras. Se refirió otra vez a sus Divisiones SS. Más tarde me pregunté si creía realmente en tamaño disparate.
SPIEGEL: ¿Qué paso después?
Behr: Al día siguiente se requirió mi presencia de nuevo. El general Erhard Milch.
también estaba allí. A partir de ahora debía hacerse cargo del puente aéreo. Hitler vociferaba que el general debía meter prisa a la Luftwaffe.
SPIEGEL: ¿Quería ya Hitler por aquel entonces escenificar la caída del 6º Ejército?
Behr: Retrospectivamente tengo esa impresión.
SPIEGEL: ¿No voló de nuevo al Kessel?
Behr: No se me permitió. Tuve otra conversación más tarde con el general Rudolf Schmundt, un militar con fe ciega en el Nacionalsocialismo. Me preguntó: "¿Qué le ha parecido su entrevista con Hitler?" Y le contesté sinceramente: "Una catástrofe. Nadie puede pensar que soy tan tonto, para creerme el cuento de las Divisiones de las SS." Al decir eso, ya no era el mensajero apropiado para informar a Paulus.
SPIEGEL: Después de su entrevista con Hitler, ¿pasó usted a formar parte de la oposición?
Behr: No, a pesar de que mi amigo Bernhard Klamroth me lo mencionó. Servía junto al coronel Hellmuth Stieff, y los dos me llegaron a preguntar abiertamente: "¿Crees que Hitler debería ser liquidado?"
SPIEGEL: ¿Por qué no quiso tomar parte en ello?
Behr: Era ir demasiado lejos. Se debía asesinar al comandante superior, y eso iba en contra de mi educación. El cambio era demasiado brusco: Hasta hacía poco admiraba a Hitler, ¿y debía ahora colaborar para matarlo?
SPIEGEL: ¿Y los crímenes de Hitler?
Behr: Hasta entonces había luchado sobre todo en Francia y Norte de África. Sobre de los asesinatos de los judíos y otros crímenes contra la humanidad de Hitler, no tenía conocimiento alguno.

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El capitán Winrich Behr en la actualidad. Provenía de una familia de oficiales.
Fue condecorado con la Cruz de Hierro en la campaña de África.
De 1965 a 1983 fue director general de una empresa de comunicaciones.
En 1984 ascendió a vicesecretariogeneral de la EWG-Kommission.
Behr aparece también como testigo en el documental de la ZDF: Stalingrad


Fuente: http://www.spiegel.de
Entrevista: Klaus Wiegrefe
Traducción: Paradise Lost


Saludos