Publicado: Jue Dic 07, 2006 1:47 am
Después del éxito de las negociaciones, Adenauer y su equipo volvieron a Alemania, donde el acontecimiento fue celebrado por todo lo alto.

Adenauer vuelve a Alemania.
En la rueda de prensa, se vio algo relamente emocionante. Mientras los políticos informaban de lo acontecido una mujer del público se acercó a Adenauer y con un gesto de agradecimiento infinito, le besó la mano. Adenauer, sorprendido, separó a la mujer ya que como se ve, era algo desmedido para él. Pero la mujer volvió a besarle la mano y se marcho otra vez hacia le público agradeciéndole lo que había hecho.




Conmovedora escena.

Werner Minkerberg
Prisionero
"Saltamos de alegría. Estábamos tan contentos... ¡Volvíamos a casa! Entonces quitaron los postes de las torres de vigilancia. Lo supimos. Era verdad."

Helmut Grüter
Prisionero
"La puerta se abrió. Por última vez. Y no teníamos que volver. La puerta quedó cerrada detrás nuestro. Entonces marchamos a la estación. Alí había vagones de carga. Estaba claro. Volvíamos a casa."




Los prisioneros suben a los trenes que les llevarán hacia el Oeste.
Los preparativos comenzaron, y los alemanes se dispusieron a partir por fin a casa.
¿Cómo fue la despedida de los rusos? No fueron rencorosos. Se despidieron de sus antiguos prisioneros entre música y les desearon suerte. Después marcharon en los trenes hacia el anhelado hogar.

Heinz Oppermann
Prisionero
"El vigilante me dijo: 'Pronto volveréis a casa y podréis mecer a vuestros hijos en vuestros brazos.' Y un Landser me preguntó: '¿Qué ha dicho? ' 'Que pronto podrás mecer a tus hijos en tus brazos', le dije. 'Dile que es un idiota. Mi hijo tiene 20 años. Yo llevo aquí ya diez.' "
La primera parada tuvo lugar en la estación de tren de Herleshausen, entre la RDA y la RFA.
Una multitud los esperaba y les dio la bienvenida entre abrazos y flores. Allí subieron a unos autobuses e hicieron el último trayecto hasta el pueblo de Friedland, donde les esperaban sus familiares y amigos.

La estación de Herleshausen.

Saludamos a nuestra patria, podía leerse en un vagón.




Emociones desbordadas.
Finalmente los últimos diez mil, subieron a unos autobuses y se dirigieron a Friedland. Al llegar allí, los vehículos se abrieron paso por las calles abarrtotadas de gente, mientras las campanas del pueblo sonaban, y las mujeres sostenían sus pancartas con los nombres y fotos de sus seres queridos, a la espera de que las puertas se abrieran, y el milagro se hiciera realidad, después de 12 años.

Eberhard Becker
Prisionero
"¿Cómo fue? Realmente no se puede describir. Cuando después de 12 años uno vuelve a ver a sus padres... y lo estrechan en sus brazos..."








12 años de espera. Imágenes que hablan por si solas.
En medio del recibimento, la Coral de Friedland interpretó el Nun danket alle Gott (Ahora agradecedle todos a Dios), acompañado por la voz de todos los allí presentes.

Nun danket alle Gott
Mit Herzen, Mund und Händen
Der große Dinge tut
An uns und allen Enden
Der uns von Mutterlieb
Und Kindesbeinen an
Unzählig viel zu gut
Bis hier her hat getan
Der ewig reiche Gott
Woll uns bei unsrem Leben
Ein immer fröhlich Herz
Und edlen Frieden geben
Und uns in seiner Gnad
Erhalten fort und fort
Und uns aus aller Not
Erlösen hier und dort
Lob, Ehr und Preis sei Gott
Dem Vater und dem Sohne
Und dem, der beiden gleich
Im höchsten Himmelsthrone
Dem einig höchsten Gott
Als er anfänglich war
Und ist und bleiben wird
Jetzt und immerdar
De 1,5 millones que debían volver, y que fueron apresados por los soviéticos, sólo llegaron 10.000
Las mujeres seguían sosteniendo las fotos de sus maridos, aunque sabían que no se encontraban entre los 10.000 y no querían acabar de aceptar que nunca más los volverían a abrazar.
Los prisioneros que volvían miraban las fotos y negaban con la cabeza, uno tras otro, pero no se atrevían a hablar con los huérfanos o las viudas. Era demasiado duro.
Un simple movimiento de cabeza acababa con las ilusiones de doce años.





Esperando a sus seres queridos.
Friedland fue el final de todas las esperanzas para la mayoría.
Una decepción para la mayoría.
Muy pocos se reunieron con sus parejas. Muchas mujeres habían vuelto a casarse, y para otros la vida fue totalmente diferente después de 12 años.
Eran como extraños.

Werner Minkenberg
Prisionero
"Entonces me di cuenta que estaba solo en el bosque. El camino en medio del bosque era muy ancho. Con abetos muy altos. Se podía ver entre los árboles. No era muy espeso. No había absolutamente nadie. Entonces me dirigí al cruce. Y me dije: ‘Eres libre. Puedes decidir por ti mismo. Puedes ir a la izquierda, a la derecha, todo recto o volver. No hay nadie que te diga lo que tienes que hacer.’ Agarré la chaqueta que llevaba puesta y grité con todas mis fuerzas: ‘¡Soy libre!’"

Por fin, un hombro sobre el que llorar...

El monumento hoy en día en Friedland en recuerdo del acontecimiento.
Fuentes: Der Jahrhundertkrieg: Der Sturm. Die Die Heimkehr der Zehntausend. ZDF.
http://www.davier.de/nundanket.htm
http://www.stuttgarter-zeitung.de/stz/p ... hp/1003696
http://de.wikipedia.org/wiki/Friedland_(Niedersachsen)
Saludos

Adenauer vuelve a Alemania.
En la rueda de prensa, se vio algo relamente emocionante. Mientras los políticos informaban de lo acontecido una mujer del público se acercó a Adenauer y con un gesto de agradecimiento infinito, le besó la mano. Adenauer, sorprendido, separó a la mujer ya que como se ve, era algo desmedido para él. Pero la mujer volvió a besarle la mano y se marcho otra vez hacia le público agradeciéndole lo que había hecho.




Conmovedora escena.

Werner Minkerberg
Prisionero
"Saltamos de alegría. Estábamos tan contentos... ¡Volvíamos a casa! Entonces quitaron los postes de las torres de vigilancia. Lo supimos. Era verdad."

Helmut Grüter
Prisionero
"La puerta se abrió. Por última vez. Y no teníamos que volver. La puerta quedó cerrada detrás nuestro. Entonces marchamos a la estación. Alí había vagones de carga. Estaba claro. Volvíamos a casa."




Los prisioneros suben a los trenes que les llevarán hacia el Oeste.
Los preparativos comenzaron, y los alemanes se dispusieron a partir por fin a casa.
¿Cómo fue la despedida de los rusos? No fueron rencorosos. Se despidieron de sus antiguos prisioneros entre música y les desearon suerte. Después marcharon en los trenes hacia el anhelado hogar.

Heinz Oppermann
Prisionero
"El vigilante me dijo: 'Pronto volveréis a casa y podréis mecer a vuestros hijos en vuestros brazos.' Y un Landser me preguntó: '¿Qué ha dicho? ' 'Que pronto podrás mecer a tus hijos en tus brazos', le dije. 'Dile que es un idiota. Mi hijo tiene 20 años. Yo llevo aquí ya diez.' "
La primera parada tuvo lugar en la estación de tren de Herleshausen, entre la RDA y la RFA.
Una multitud los esperaba y les dio la bienvenida entre abrazos y flores. Allí subieron a unos autobuses e hicieron el último trayecto hasta el pueblo de Friedland, donde les esperaban sus familiares y amigos.

La estación de Herleshausen.

Saludamos a nuestra patria, podía leerse en un vagón.




Emociones desbordadas.
Finalmente los últimos diez mil, subieron a unos autobuses y se dirigieron a Friedland. Al llegar allí, los vehículos se abrieron paso por las calles abarrtotadas de gente, mientras las campanas del pueblo sonaban, y las mujeres sostenían sus pancartas con los nombres y fotos de sus seres queridos, a la espera de que las puertas se abrieran, y el milagro se hiciera realidad, después de 12 años.

Eberhard Becker
Prisionero
"¿Cómo fue? Realmente no se puede describir. Cuando después de 12 años uno vuelve a ver a sus padres... y lo estrechan en sus brazos..."








12 años de espera. Imágenes que hablan por si solas.
En medio del recibimento, la Coral de Friedland interpretó el Nun danket alle Gott (Ahora agradecedle todos a Dios), acompañado por la voz de todos los allí presentes.

Nun danket alle Gott
Mit Herzen, Mund und Händen
Der große Dinge tut
An uns und allen Enden
Der uns von Mutterlieb
Und Kindesbeinen an
Unzählig viel zu gut
Bis hier her hat getan
Der ewig reiche Gott
Woll uns bei unsrem Leben
Ein immer fröhlich Herz
Und edlen Frieden geben
Und uns in seiner Gnad
Erhalten fort und fort
Und uns aus aller Not
Erlösen hier und dort
Lob, Ehr und Preis sei Gott
Dem Vater und dem Sohne
Und dem, der beiden gleich
Im höchsten Himmelsthrone
Dem einig höchsten Gott
Als er anfänglich war
Und ist und bleiben wird
Jetzt und immerdar
De 1,5 millones que debían volver, y que fueron apresados por los soviéticos, sólo llegaron 10.000
Las mujeres seguían sosteniendo las fotos de sus maridos, aunque sabían que no se encontraban entre los 10.000 y no querían acabar de aceptar que nunca más los volverían a abrazar.
Los prisioneros que volvían miraban las fotos y negaban con la cabeza, uno tras otro, pero no se atrevían a hablar con los huérfanos o las viudas. Era demasiado duro.
Un simple movimiento de cabeza acababa con las ilusiones de doce años.





Esperando a sus seres queridos.
Friedland fue el final de todas las esperanzas para la mayoría.
Una decepción para la mayoría.
Muy pocos se reunieron con sus parejas. Muchas mujeres habían vuelto a casarse, y para otros la vida fue totalmente diferente después de 12 años.
Eran como extraños.

Werner Minkenberg
Prisionero
"Entonces me di cuenta que estaba solo en el bosque. El camino en medio del bosque era muy ancho. Con abetos muy altos. Se podía ver entre los árboles. No era muy espeso. No había absolutamente nadie. Entonces me dirigí al cruce. Y me dije: ‘Eres libre. Puedes decidir por ti mismo. Puedes ir a la izquierda, a la derecha, todo recto o volver. No hay nadie que te diga lo que tienes que hacer.’ Agarré la chaqueta que llevaba puesta y grité con todas mis fuerzas: ‘¡Soy libre!’"

Por fin, un hombro sobre el que llorar...

El monumento hoy en día en Friedland en recuerdo del acontecimiento.
Fuentes: Der Jahrhundertkrieg: Der Sturm. Die Die Heimkehr der Zehntausend. ZDF.
http://www.davier.de/nundanket.htm
http://www.stuttgarter-zeitung.de/stz/p ... hp/1003696
http://de.wikipedia.org/wiki/Friedland_(Niedersachsen)
Saludos