Publicado: Jue Dic 07, 2006 1:43 am
por ParadiseLost
Año 1949.
4 años después del fin de la guerra, los alemanes que aún estaban prisioneros en Rusia, esperaban con impaciencia el momento de volver a su patria.
En vez de eso, ese mismo año, fueron juzgados por las autoridades soviéticas por los crímenes cometidos en la Segunda Guerra Mundial.
La mayoría de esos juicios estaban decididos de antemano. Muchos de ellos fueron sentenciados a 10, 15 o incluso 25 años de trabajos forzados. 34.000 juicios.
El caso Emerling es de sobras conocido. Siendo soldado robó dos vacas y las envió a Alemania: la sentencia fue de 25 años de trabajos forzados.

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Juicios soviéticos.

Después del exterminio de numerosos pueblos junto con sus habitantes en la Unión Soviética, los juicios no se realizaron con muchas garantías, ya que los rusos sólo querían venganza. Por supuesto que había culpables, pero no todos lo eran.
En otoño de 1949 volvieron miles de soldados de nuevo a los campos de trabajo después de los juicios. Después de años de cautiverio, ahora eran criminales de guerra.

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Vuelta a los campos de trabajo.

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Eberhard Becker
Prisionero
"Un día los rusos nos contaron que en la parte Oeste de Alemania, se había formado un nuevo Estado. Pronunciaron el nombre de Adenauer. Era el canciller de ese nuevo Estado."

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La muerte del tirano.

En marzo de 1953 muere Stalin.
Los rusos comienzan a ser liberados de los campos de trabajo, en los ferrocarriles transiberianos. Los prisioenros alemanes tenían la esperanza de ser los siguientes.
Sus esperanzas estaban depositadas en los sucesores de Stalin: Bulganin y Jruschov.
Pero en el año 1953 comenzó la revuelta en Berlín y todo se paralizó, incluso las preparaciones.
El 17 de Junio la población de la RDA se reveló contra la dictadura y la represión.

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Revueltas en la RDA.

Finalmente llegaron a Halle (DDR) algunos prisioneros de guerra alemanes. En total 12.000.
Charlotte Müller del DFB fue la encargada de recibirlos.
Pero la integración no fue fácil para estos prisioneros, ya que muy pocos tuvieron respaldo alguno.

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La llegada de los primeros prisioneros.

En 1955 el trato a los prisioneros alemanes había mejorado enormemente.
Como prueba de amistad entre las dos naciones, se celebró un partido de fútbol entre Alemania (ganadora del mundial de 1954) y Rusia.
El evento tuvo lugar en el estadio del Dynamo ante 82.000 espectadores.

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Tomas del evento deportivo.

En el verano de ese mismo año, se realizó una conferencia en Ginebra.
Como dato curioso, la madre de Heinz Stiff, prisionero de los soviéticos también se desplazó a la citada ciudad. Estuvo tres días sosteniendo un cartel en ruso, sentada en un taburete, en el que se podía leer: "Por favor, liberen a mi hijo". Al cuarto día, un encargado de Bulganin la vio y poco después recibió una notificación en la que podía leerse, que su hijo sería liberado en breve espacio de tiempo.

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Recorte de periódico de la época donde aparece la madre de Heinz Stiff.

6 semanas después, Konrad Adenauer viaja a Rusia para intentar solucionar el tema.
El gobierno soviético recibió a la expedición alemana en el aeropuerto.

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Konrad Adenauer fue recibido con todos los honores.

Como la situación de lso prisioneros había mejorado notablemente, estos pudieron oir todo a través de la radio que tenían el campo.
También pudieron oir el Himno Nacional alemán.

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Banda de música en el aeropuerto interpretando el Himno Nacional alemán.

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Werner Minkenberg
Prisionero
"Nos miramos todos y nos pusimos de pie. Bajé la cabeza y me puse a llorar. Miré a los demás y también lloraban. Fue impresionante oír nuestro Himno Nacional después de tantos años."

El 9 de septiembre, en el Kremlin, empiezan las negociaciones.
La liberación de los prisioneros era algo que ya había sido decidido en secreto por las autoridades soviéticas, pero éstas exigían a cambio, el establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países.
En el campo de trabajo anteriormente citado, los prisioneros pudieron escuchar por radio las negociaciones.

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Adenauer dirigiéndose al Kremlin y en plena reunión.


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Hein Mayer
Prisionero
"Nos quedamos decepcionados cuando Bulganin le dijo a Adenauer:
'¿Prisioneros? Ya no tenemos prisioneros. Sólo tenemos criminales de guerra.'
Y entonces pensamos: 'Nos quedamos aquí 10 años más.'"

El tira y afloja entre los dos gobiernos empiezó.
Aquí os reproduzco algunos extractos de las actas emitidas:

Konrad Adenauer:
"...Permítanme empezar con el asunto de la liberación de aquellos alemanes aun encarcelados dentro del área o esfera de influencia de la Unión Soviética, o bien de los que se les impide abandonar dicha zona. Existe el propósito de que se plantee dicho problema desde un principio, dado que es una cuestión que no deja de importar a toda familia alemana. Deseo con todo mi corazón que ustedes comprendan el espíritu con el que deseo abordar este problema. Para mi solo se trata de un punto de vista humanitario. Es intolerable pensar que —más de diez anos después del final de la guerra— haya aun hombres que estén separados de sus familias, de su patria, y de su normal y pacífico trabajo, unos hombres que se vieron envueltos —de una forma u otra en el torbellino de la guerra. No deben ver ninguna provocación en mis palabras: está fuera de duda que no se pueden establecer unas relaciones "normales" entre nuestros Estados mientras dicho asunto quede sin resolver. De esa normalización es de lo que estoy hablando. Planteemos claramente un asunto que es una fuente diaria de recuerdos de un pasado lejano y triste."

Bulganin respondió:
"El canciller federal, señor Adenauer, ha expuesto como primera cuestión la de los prisioneros de guerra. En nuestra opinión se trata de un claro malentendido. No existen prisioneros de guerra alemanes en toda la Unión Soviética. Todos los prisioneros de guerra alemanes fueron liberados y repatriados. En la Unión Soviética sólo existen criminales de guerra de los antiguos ejércitos de Hitler, criminales que fueron juzgados por tribunales soviéticos por crímenes especialmente graves contra el pueblo soviético, contra la paz contra la Humanidad. En efecto, 9.626 hombres han sido retenidos hasta el 1 de septiembre (unos dos mil de ellos lucharon en Stalingrado). Pero dichos hombres deben ser retenidos en la cárcel por criminales, según las normas y reglas mas humanas. Se trata de hombres que perdieron su compostura humana; son hombres culpables de atrocidades, de incendios, de asesinatos perpetrados contra mujeres, niños y ancianos. Fueron debidamente sentenciados por tribunales soviéticos y no pueden ser considerados prisioneros de guerra.
El pueblo soviético no puede olvidar los crímenes capitales cometidos por esos elementos criminales, como, por ejemplo, el fusilamiento de siete mil hombres en Kiev, en Babi Yar. No podemos olvidar ese millón de personas que fueron gaseadas y quemadas. Nadie puede olvidar las toneladas de cabello que fueron cortados (y clasificados) a mujeres torturadas hasta la muerte. Existen muchos que presenciaron lo sucedido en Maidanek. En los campos de Maidanek y Auschwitz más de cinco millones y medio de personas, todas inocentes, fueron asesinadas. El pueblo ucraniano nunca olvidara aquellas personas inocentes asesinadas en Jarkov, donde fueron fusilados o gaseados miles de seres humanos. Podría mencionar los campos de concentración de Smolensko, Krasnodar, Stavropol, Lvov, Poltava, Novgorod, Oriol, Rovno, Kaunas, Riga —y muchos otros— donde cientos de miles de ciudadanos soviéticos fueron torturados hasta la muerte por los fascistas de Hitler. No podemos olvidar aquellas gentes inocentes, asesinadas, gaseadas y enterradas vivas; no podemos olvidar las ciudades y aldeas abrasadas, las mujeres, muchachos y niños asesinados. Y esos 9.626 hombres que he mencionado son criminales que cometieron tales monstruosos crímenes..."


Adenauer respondió rápidamente:
"Así, pues, señor Primer Ministro, usted ha hablado acerca de prisioneros de guerra. Permítanme que llame su atención sobre el hecho de que, en mis declaraciones de ayer, las palabras "prisioneros de guerra" no fueron mencionadas. Evite a propósito dicha expresión. Si usted examina atentamente mis declaraciones, vera que hablaba en realidad de "personas que eran retenidas". Usted ha mencionado "criminales de guerra" y sentencias dictadas por tribunales soviéticos. Hemos tenido hechos similares en nuestras relaciones con Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Pero dichos Estados han llegado a la conclusión de que las sentencias dictadas en aquellos países en el primer periodo de posguerra no estaban libres de las emociones propias de la atmósfera de aquel momento específico...
Se han cometido muchas maldades.
Esto es cierto: las tropas alemanas invadieron Rusia. Y también esto es cierto: se cometieron muchas maldades. Pero también esto es cierto: los ejércitos rusos invadieron Alemania —para su defensa, lo admito sin vacilar— y sucedieron también muchas cosas horribles en Alemania durante la guerra. Creo que, si entramos en un nuevo periodo en nuestras relaciones —y esto es lo que queremos realmente—, no debemos mirar tan de cerca el pasado, pues de ese modo sólo comenzaremos a levantar obstáculos."


El Primer Ministro Nikita Jruschov atacó vehementemente los puntos de vista de Adenauer:
"Señor canciller, usted ha dicho al final de su declaración que los soldados soviéticos, cuando cruzaron las fronteras soviéticas y penetraron profundamente en su país, también cometieron crímenes; debo rechazarlo categóricamente, pues esto no fue el caso y la parte alemana no puede presentar ninguna prueba de ello. Los soldados soviéticos expulsaron a las otras tropas de su país y las persiguieron, cuando no quisieron rendirse. Si hubiésemos dejado en paz a dichas tropas, podrían haberse preparado para otra invasión. No nos podíamos detener a mitad de camino, sino que debíamos destruir al enemigo que se atrevió a alzar sus armas contra nosotros. Por ello los soldados soviéticos cumplieron con su sagrado deber hacia su patria al continuar aquella guerra y sacrificar sus vidas. ¿Eso son horrores? Si unas tropas hubiesen invadido Alemania, y Alemania se hubiese defendido y hubiesen destruido al enemigo, ¿diría usted que eso son horrores? Habría sido un sagrado deber de Alemania. Por esas razones, soy de la opinión de que se ha hecho una observación insultante contra los soldados soviéticos. Y ello me obliga a hacer esta declaración."

Evidentemente, Jruschov no decía la verdad.

Días después, la delegación alemana se alojó en el Hotel Sowjetskaja. Los anfitriones fueron generosos y comieron caviar y bebieron vodka. En ese momento Bulganin cogió del brazo a Adenauer y lo apartó un poco. Comenzó una conversación con ayuda de una traductora que seguramente fue el punto álgido de la negociación.
Después visitaron el Ballet de Bolschoi. La obra: Romeo y Julieta.
En el momento en que los padres se abrazaban sobre los cuerpos de Romeo y Julieta, Bulganin y Adenauer se levantaron e hicieron un gesto parecido. Algunos rusos lloraron y todos aplaudieron. Parecía que el momento de la liberación había llegado.

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En el teatro. Adenauer estuvo un poco torpe y no se dio cuenta de que Bulganin le había extendido la mano.
Al segundo intentó estrecharon sus manos.


El 14 de septiembre, Adenauer celebró una conferencia de Prensa en Mosal:
"... El Gobierno soviético —los señores Bulganin y Jruschov— han declarado expresamente durante las negociaciones que, en la Unión Soviética, ya no existen prisioneros de guerra alemanes, sino 9.626 criminales de guerra convictos, según dicen ellos.
Todos abandonaran la Unión Soviética en un próximo futuro. Serán parcialmente amnistiados y liberados; en tanto la Unión Soviética crea que cometieron graves crímenes, serán objeto de extradición a Alemania para ser tratados según las leyes de nuestro país. Creo que esto aliviara muchas pesadumbres, no solo a esas casi diez mil personas que están aquí en la Unión Soviética, sino también a sus numerosos parientes en nuestro país. Ahora debo también informar de que su Primer Ministro Bulganin me ha dicho —y me ha autorizado a decírselo a ustedes— que toda esta acción empezará incluso antes de que hayamos llegado a Bonn..."


Finalmente se alcanzó el acuerdo. La RFA estableció relaciones diplomáticas con Rusia, y los prisioneros podían volver a casa.

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Adenauer junto a Bulganin y Jruschov, felicitándose mutuamente por el acuerdo conseguido.

Fin de la primera parte.

Fuentes: Der Jahrhundertkrieg: Der Sturm. Die Die Heimkehr der Zehntausend. ZDF.
La batalla por Stalingrado, de William Craig


Saludos