Publicado: Jue Dic 15, 2011 2:08 am
por ParadiseLost
Hola Vaux, y gracias por compartir en el foro este detallado mensaje sobre la última ofensiva del VI Ejército, poco antes del inicio de la Operación Urano.
Con tu permiso, quisiera concretar un poco el tema de la orden y sus objetivos, ya que a mi parecer el ataque al sector fabril no se intentó realizar exclusivamente con los batallones de zapadores, pues a pesar de su eficacia, no podían suplir a la infantería, por los motivos que expongo a continuación, traducidos del libro Island of Fire, de Jason D. Mark. Yo también empecé mis lecturas de Stalingrado con Craig, libro que me impactó, Walsh... pero a medida que se profundiza en el tema, se da uno cuenta de que son libros con muchos errores y algo básicos.
He creído interesante hacer un resumen para ampliar tu excelente post sobre los primeros días de la operación Hubertus y su planificación.
Si quieres más datos y fotos sobre los batallones de zapadores, su composición y destino no tienes más que decírmelo que muy gustosamente añadiré algunos datos más a tus aportaciones.


La petición de Von Richthofen de transferir algunos batallones de zapadores al VI Ejército se puso rápidamente en movimiento. Oficialmente petición fue aprobada el 2 de noviembre. Tanto el Grupo de Ejércitos B como el VI Ejército esperaron ansiosos la respuesta para poder aliviar a la 60.ª División de infantería e insertar dos regimientos de la 29.ª División de infantería en el plan de ataque, ya que no se hacían ilusiones de que sólo las tropas de zapadores pudieran solventar el problema en Stalingrado.

Paulus necesitaba incorporar los batallones de zapadores en su plan de ataque, para potenciar sus habilidades en combate. Para ello decidió reunirse con el hombre que se encargaría de llevar a cabo su despliegue, el general von Seydlitz. Paulus voló al aeródromo de Gumrak para reunirse con el general de artillería en su cuartel general el 3 de noviembre, aterrizando su Storch a las 09:15h. la opinión de Seydlitz era que sólo era posible alcanzar los objetivos en Stalingrado empleando cuatro batallones de granaderos de la 29.ª División de infantería, y los cinco batallones de zapadores que estaban disponibles.
Para tener una mejor perspectiva del uso de los zapadores en el combate de la ciudad, fueron convocados el Armeepionierführer, Oberst Selle, y el Korpspionierführer del LI Cuerpo de Ejército, Major Romeis, que se unieron a la reunión a las 10:45h. Como los zapadores no disponían de armas pesadas, no podían tomar parte en las misiones de un batallón de infantería, y sólo podían afrontar sus objetivos si eran incorporados dentro del marco de la infantería, que les daría soporte.
A las 11:45h Paulus finalizó la reunión.

Mientras, el general von Sodenstern, jefe de Estado Mayor del Grupo de Ejércitos B, llamó a su homólogo del VI Ejército, el general Schmidt, para comunicarle que finalmente no podría contar con la 29.ª División de infantería por orden del OKH. Schmidt, contestó a Sodenstern que en esos momentos, Paulus estaba discutiendo el asunto con el general von Seydlitz y que en ningún caso, los batallones de zapadores eran un sustituto de la infantería, porque eran especialistas. Que eran sólo expertos en destruir búnkeres y otros objetos de mayor tamaño, como bloques de casas... pero que sin embargo, carecían del poder de la infantería.

El rendimiento de los zapadores había impresionado a von Richthofen durante el asalto a la fábrica de tractores el 14 y 15 de octubre, y esa fue la razón por la que sugirió el empleo de más batallones de zapadores, pero Schmidt le respondió a Sodenstern que sólo una vez, durante los combates por la parte septentrional de Stalingrado, el Ejército tuvo un éxito total en la operación contra la fábrica de tractores, y que fue debido a que dispuso de suficiente infantería para seguir desde atrás a las puntas de lanza de los zapadores y granaderos blindados.
Schmidt subrayó que un ataque sin la subordinación de las fuerzas de la 29.ª División de infantería se trataría sólo de un intento. Sin embargo, declaró que sería todo lo posible para explotar las posibilidades de sexito y que aparte de los batallones de zapadores, se contaría con un regimiento (dos batallones) cada uno de las 295.ª División de infantería y la 100.ª División de cazadores, un batallón de la 79.ª División de infantería y tres compañías de asalto (de la 44.ª División de infantería, 24.ª y 14.ª Divisiones blindadas). Schmidt concluyó diciendo que el VI Ejército retiraría todos los morteros e infantería dispensable de la línea de frente y los concentraría para el ataque.
El general Sodenstern llamó inmediatamente al cuartel de Hitler y expuso el caso, pero Hitler volvió a rechazar el traslado de esas unidades de la 29.ª División de infantería. A las 11:00h, Sodenstern llamó de nuevo a Schmidt y le comunicó la negativa de Hitler. Pero Schmidt no se rindió y alegó que si se iban a emplear los zapadores, sin duda daría buen resultado, pero eso no debería ser la conclusión definitiva, ya que se necesitaba de la fuerza de la infantería para allanar el camino a los zapadores y después hacerse cargo de la defensa.
Sodenstern no parecía ser muy comprensivo con la situación del Ejército y entendió que su solicitud era demasiado pretenciosa al afirmar que el LI Cuerpo de Ejército había hecho solo la propuesta, y entonces el VI Ejército dijo que lo más importante era recibir los regimientos de granaderos blindados de la 29.ª División de infantería, y entonces, cuando se vislumbró la posibilidad de recibir los batallones de zapadores, entonces el VI Ejército exigió los dos.
Schmidt se defendió, y contestó que las bajas de los últimos días apuntaban que la 79.ª División de infantería estaba agotada y que los batallones de zapadores no serían lo suficientemente fuertes, a lo que Sodenstern contestó que no podía satisfacer sus esperanzas en relación a la 29.ª División de infantería y que de todas formas, la valoración del VI Ejército sería presentada al OKH.
-"¿Cuál es su programa, entonces?", preguntó Sodenstern, a lo que Schmidt contestó que no podrían comenzar antes del nueve o diez de noviembre, y a continuación, Schmidt indicó los planes del VI Ejército:
"El general von Seydlitz ha expresado la siguiente opinión respecto a la empresa: si sólo están disponibles los cincos nuevos batallones de zapadores, entonces es mejor atacar al enemigo por los flancos; primero de todo, la 295.ª División de infantería debe ganar la orilla del Volga en el sur y entonces se lanzará un ataque hacia el sur de la factoría de acero. Sin embargo, es muy posible que el Führer orden que la fábrica química sea tomada primero con las nuevas fuerzas. En nuestra opinión, es igualmente importante; quizás porque si uno mantiene la fábrica química, entonces el resto puede ser tomado el próximo mes. La situación entonces sería similar que en el sur de Stalingrado, donde por lo general se mantiene el Volga, salvo por algunas pequeñas cabezas de puente."
Ahora que el VI Ejército sabía que iba a recibir los cinco batallones de zapadores, los preparativos para recibirlos se aplicaron rápidamente. A las 11:35h, el general Schmidt envió una orden escrita para asegurar la llegada de los tres primeros batallones. Se podía leer en el párrafo inicial:
"Pi.Btle.45 (mot.), 50 (de la 22.ª Pz.D.) y 162 (de la 62.ª I.D.) serán integrados en el VI Ejército durante el transcurso del día y serán tácticamente subordinados al LI Cuerpo de Ejército una vez lleguen a Kalach."

Los destinatarios de la orden incluían al LI Cuerpo de Ejército, los tres comandantes de los batallones de zapadores, el Oberst Hans Mikosch y el Oberst Selle. Se ordenó a los comandantes de los tres batallones de zapadores contactar inmediatamente por teléfono con el cuartel del LI Cuerpo de Ejército.
La responsabilidad principal del Oberst Mikosch era alojar a los aproximadamente 1.4000 hombres de esos tres batallones. Tendrían cabida en el alojamiento en la escuela de pioneros del ejército en Kumenka, Pyatizbyansky y Malo-Luchka, tres pequeños pueblos a orillas del Don al sur de Kalach. En caso necesario, el pueblo de Kamyshevski al norte de la estepa de Kalach podría ser usado también. Al Oberst Mikosch se le concedió plena autoridad para proveer de alojamiento a los batallones de zapadores. Se informaría de la llegada de los batallones al VI Ejército y al LI Cuerpo de Ejército. Una vez que los batallones estuvieran listos para ser enviados a Stalingrado, el Oberst Mikosch era el responsable de moverlos desde el este, garantizando un cruce sin problemas sobre el puente del Don, siempre con tráfico, cerca de Kalach. Se les daría prioridad a los zapadores –el resto del tráfico retrocedería. Para ayudarle en el cumplimiento de esta tarea, se le dio a Mikosch la autoridad competente par tomar decisiones sobre el comandante de la ciudad de Kalach.
El Armeepionierführer Oberst Selle era responsable de la reposición del equipamiento de los zapadores, como los lanzallamas. Los batallones de zapadores se dirigieron a la central de abastecimiento del ejército cerca de la estación ferroviaria de Chir, para recoger raciones, munición y combustible. En la escuela de pioneros del ejército, los comandantes de batallón y compañía recibieron mapas y fotos aéreas de su zona de operaciones.
A las 11:30h el general Sodenstern hizo una llamada al general Schmidt para confirmarle de modo definitivo que el OKH había rechazado finalmente transferir las unidades de la 29.ª División de infantería al VI Ejército. Esta orden privó al VI Ejército de cualquier oportunidad de éxito. A pesar de los convincentes argumentos del general Schmidt de que el VI Ejército no obtendría una completa victoria sin los refuerzos de los batallones de infantería, no recibió refuerzos de infantería. Ahora el asunto era saber donde colocar los batallones de zapadores. El general Sodenstern le transmitió a Schmidt:
"El Grupo de Ejércitos B es de la opinión de que los batallones de zapadores debería ser utilizados primero en el ataque a la fábrica química y la limpieza de la orilla oriental de las acerías y la fábrica de cañones puede dejarse para después. El Ejército debe contar con recibir la correspondiente orden."

Schmidt respondió que la idea del Ejército iba en la misma línea, aunque el previo despeje de la orilla del Volga ofrecía mayores ventajas. Después de colgar el teléfono, Schmidt llamó a Paulus al puesto de mando del LI Cuerpo de Ejército y le informó de la decisión del OKH. A las 12:30h el VI Ejército envió un teletipo al LI Cuerpo de Ejército:
"El 4 de noviembre, el Pi.Btle.336 y 294 serán transportados por aire y subordinados a su llegada. Llegada a Pitomnik sobre las 10:00h. El LI Cuerpo de Ejército suministrará temporalmente los vehículos necesarios."

A las 13:00h la impresora del teletipo en las oficinas del VIEjército cobró vida e imprimió la siguiente orden desde el Grupo de Ejércitos B:
1) La situación general exige que la batalla por Stalingrado debe terminar pronto y sin la participación de la 29.ª División de infantería.
2) Para este propósito, se le suministrarán al VI Ejército el cuatro y el cinco de noviembre cinco batallones de zapadores –organizados en batallones de asalto– por aire y por tierra. Esos batallones deberán ser combinados con regimientos de granaderos cualificados y ser complementados con compañías pesadas de regimientos de granaderos.
3) Después de la llegada de los batallones de zapadores, el ataque para tomar el distrito de la fábrica de productos químicos Lazur, se llevará a cabo –después de una cuidadosa preparación– tan pronto como sea posible con un total por lo menos de 10 batallones.
Los preparativos deben acelerarse por todos los medios posibles.
Tropas: cinco batallones de zapadores con sus correspondientes compañías pesadas de regimientos de granaderos.
Un regimiento de granaderos de la 295.ª División de infantería.
Un regimiento de cazadores de la 100.ª División de cazadores.
Tres compañías de asalto (de la 44.ª I.D. y la 14.ª y 24.ª Pz.D.).
Se informará de la hora del ataque tan pronto como sea posible.
4) Independientemente de la orden el ataque, el alivio de la 60.ª División de infantería por la 305.ª División de infantería –basado en las sugerencias del Ejército– se llevará a cabo.


A las 18:25h, Paulus envió una orden al general von Seydlitz al LI Cuerpo de Ejército confirmando lo que se había discutido anteriormente en el día y haciéndose eco de esta orden desde el Grupo de Ejércitos B.

Fuente consultada: Island of Fire, de Jason D. Mark

Saludos