Publicado: Lun Oct 29, 2007 5:07 am
La concientización de las juventud. La perversión del alma del futuro, quizás, después del genocidio, el más abominable crimen de un estado totalitario. Es un crimen que permanece en el tiempo, como un virus maligno, que en un momento se cree purgado y vuelve y vuelve.
Al contemplar lo que en el foro se recopila es casi incontenible el no sentir admiración o algo semejante hacia el diseño y las hazañas de las fuerzas armadas nazis; es como un ensoñamiento con lo espectacular, la fanfarria, lo externo. Pero, hacia la médula, al sacudir la cabeza para despejar la mente, aparecen estos tumores tan malignos que le restan al esfuerzo guerrero tanto de su valor al estar éstos comprometidos y de una manera tan decisiva con la propagación de la maldad pura, simple y sistemática, en este caso hacia los herederos del destino de una nación.
Cabe preguntarse cuánto de esta basura mental aún permanece en las mentes de los que heredaron estos perversos mensajes y esos chiflados pronacistoides, engendros absurdos de lo que ni siquiera conocen ni menos podrán entender.
Leemos y quedamos absortos de las manifestaciones de brutalidad animal de los cultores del nazismo y de las expresiones que de algún vericueto oscuro y mal ventilado de sus cerebros extraen los revisionistas de las verdades evidentes y vemos que los tumores se regeneran y siguen como una vil amenaza.
En lo personal, después de leer estos testimonios me produce una forma de alegría conocer de las derrotas del nazismo en los campos de batalla, las filas de prisioneros, los oscuros semblantes de la humillante rendición en los que se sentían llamados a ser los prohombres de estos tiempos, los nuestros. Me agrada verlos morder el polvo y ganarse una suerte tan merecida como cultores de la barbarie y de las más malignas y perversas intenciones hacia los que no eran dignos de detentar la supremacía racial que ellos creían ostentar.
Les dieron su bien merecido, gracias a Dios a quien tanto ofendieron, enhorabuena.
Al contemplar lo que en el foro se recopila es casi incontenible el no sentir admiración o algo semejante hacia el diseño y las hazañas de las fuerzas armadas nazis; es como un ensoñamiento con lo espectacular, la fanfarria, lo externo. Pero, hacia la médula, al sacudir la cabeza para despejar la mente, aparecen estos tumores tan malignos que le restan al esfuerzo guerrero tanto de su valor al estar éstos comprometidos y de una manera tan decisiva con la propagación de la maldad pura, simple y sistemática, en este caso hacia los herederos del destino de una nación.
Cabe preguntarse cuánto de esta basura mental aún permanece en las mentes de los que heredaron estos perversos mensajes y esos chiflados pronacistoides, engendros absurdos de lo que ni siquiera conocen ni menos podrán entender.
Leemos y quedamos absortos de las manifestaciones de brutalidad animal de los cultores del nazismo y de las expresiones que de algún vericueto oscuro y mal ventilado de sus cerebros extraen los revisionistas de las verdades evidentes y vemos que los tumores se regeneran y siguen como una vil amenaza.
En lo personal, después de leer estos testimonios me produce una forma de alegría conocer de las derrotas del nazismo en los campos de batalla, las filas de prisioneros, los oscuros semblantes de la humillante rendición en los que se sentían llamados a ser los prohombres de estos tiempos, los nuestros. Me agrada verlos morder el polvo y ganarse una suerte tan merecida como cultores de la barbarie y de las más malignas y perversas intenciones hacia los que no eran dignos de detentar la supremacía racial que ellos creían ostentar.
Les dieron su bien merecido, gracias a Dios a quien tanto ofendieron, enhorabuena.