Publicado: Mar Dic 01, 2009 4:47 am
por ParadiseLost
Supervivientes recuerdan la batalla de Stalingrado (XIV).

Franz Nitmann
Has tenido suerte.


Era jefe de pelotón de una compañía de ametralladoras de primera línea, que marchaba tras los tanques hacia Stalingrado: La 4.ª compañía del Regimiento de Infantería 8, 3.ª División de Infantería. Nuestra unidad fue de Tilsit por Dünaburg, Porscho hasta Luga por las colinas de Waldai hasta el sector central de Moscú, y fue reforzado en la primavera de 1942 en Orscha. Después de la batalla de Voronez, llegamos al sector sur, en dirección a Kalach. Al amanecer rompimos las líneas rusas y al mediodía nos hallábamos en el muro de los tártaros. De ese día ya no me acuerdo, sólo que al principio todo estaba muy tranquilo, y como destruimos una posición con focos y requisamos dos camiones rusos.

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Franz Nitmann con su uniforme de gala.

Por la tarde fui con medio pelotón para apoyar a otro pelotón en labores defensivas fuera del muro. Al amanecer los rusos atacaron con tanques e infantería. Con nuestro fuego pudimos detener a la infantería, pero no a los tanques. A pesar de ello, conseguí llevar a la tropa y sus fusiles tras el muro sin pérdidas. En la lejanía podíamos observar como avanzaban las tropas rusas. Parecía como montones si montones de hormigas llegaran por las colinas.

Días después, tres camiones rusos intentaron llegar a Stalingrado cargados de munición y tropas. Nuestra posición los destruyó. No hubo supervivientes. A la mañana siguiente un tanque ligero se encontraba a cinco metros de nuestra posición. A través de los vehículos quemados, tenía un buen punto de mira. Un informador me comunicó que en la ametralladora más externa el tirador había muerto por una granada de mano. Era mi amigo, el suboficial Horst Fieber. Poco después yo también fui alcanzado por una granada anticarro y herido en el brazo izquierdo. Si hubiera sido una granada explosiva habría muerto. Los sanitarios no estaban disponibles, pero dos de los míos me ayudaron. Bajo fuego, recorrimos de 700 a 800 metros hasta nuestro comandante de batallón, el capitán Nikolaus. Después de informar sobre la situación, me desmayé. Cuando me desperté, alguien me dio algo de beber. Entonces el médico me examinó y me vendó. "Has tenido suerte", me dijo, "no te dejes cortar el brazo". Durante todo el día yací al lado de mi camión. Mi conductor, se ocupó de que siempre estuviera a la sombra. Por la tardé se montó un hospital militar, que se llenó muy rápido. La asistencia médica no era posible. Los médicos y sanitarios debieron salir por una contraofensiva.

Por la mañana, a los heridos graves, nos subieron a un camión lleno de paja. Pero el convoy no pudo avanzar y no consiguió nada. Después del mediodía llegaron tres tanques para apoyarnos, así que llegamos a Kalach a través de las líneas rusas. Fui alojado en una casa de labranza, de nuevo vendado y finalmente transportado al siguiente mayor aeródromo. De aquí seguimos hasta Stalino. Allí me colocaron en una escuela. Pero estaba todo lleno, por lo que tuve que yacer en el pasillo. Aquí me pusieron una escayola en el pecho y una guía para el brazo, una lata de conserva como depósito para la orina, gusanos en la herida y rollo de papel como vendaje.

Después me subieron a un vagón de carga y fui transportado a Cracovia. Estar durante días en aquel vagón fue un infierno. No quiero entrar en detalles. Después de dos días en Cracovia se puso a nuestra disposición un tren hospital y finalmente alcanzamos la frontera alemana. En la primavera de 1944, dejé el hospital militar, pero en otoño debí ser operado de nuevo porque la herido se abrió y supuraba. Completé mi servicio en la defensa del distrito VII de Berlín, y viví la defensa de Berlín. Finalmente fui apresado por los rusos. A pesar de todas mis desgracias, tuve suerte, tal como me dijo el médico en el frente, porque sobreviví.

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Franz Nitmann, nacido en 1916.


Fuente del texto e imágenes: Namen für Rossoschka, Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge e. V.
Traducción: Paradise Lost

Saludos