Publicado: Vie Ene 23, 2009 1:17 am
Hola a todos.
Os dejo algunos testimonios más de supervivientes del Wilhelm Gustloff.

Eva Bodén
Superviviente del Wilhelm Gustloff.
"De repente se oyó una explosión, después una segunda y una tercera. Todo vibró, la luz se fue, y el barco se inclinó rápidamente hacia un lado.
Escalamos por las jarcias. Mi madre me dio a mi hermana, y la senté delante de mí. Le di a mi madre la mano. Senté a mi hermana a mis pies. Si hubiera sido mi hija, probablemente la hubiera sentado entre mis pies. Entonces le di a mi madre la mano y de repente ya no estaba. Sólo había agua. Quise darle la mano a mi hermana o cogerla fuertemente, pero también desapareció.
Lo último que dijo fue: 'Eva, que suerte que te tengo aquí'. ¿No es horrible? Y no la pude salvar.
Me acuerdo de mi madre. Siempre le gustaba tocar Chopin. Cuando lo oigo, me pongo muy sentimental y pienso en mi madre. Tenía 42 años cuando murió. Tan joven , tan rápido."

Rosemarie Petrus-Resas
Superviviente del Wilhelm Gustloff.
"Pasamos por encima de cadáveres. Aún puedo notar esa carne blanda bajo mis pies. Las personas yacían allí y se oía por los altavoces: 'Guarden la calma'. La gente empezó a correr y a gritar. Pero nadie sabía a donde."
Bajo la cubierta había un paseo, provista de un cristal de seguridad. Cuando el agua penetró, se convirtió en una trampa mortal.
"Mi hermana también estaba conmigo y le dije: 'Ulla, vamos a morir.' 'No', me dijo, y me tiró de la mano."
Ulla intentó romper el cristal con su zapato, pero no lo consiguió. Finalmente un oficial disparó contra las ventanas y pudieron salir.
"De repente, el agua se metí en mis orejas, en la nariz y en la boca. 'Dios mío', pensé. 'Quiero perder el sentido y morir de la forma más rápida'. Pero de repente, pude respirar otra vez."

Heinz Schön
Superviviente del Wilhelm Gustloff.
El Gustloff empezó a inclinarse. Quien no encontraba un lugar donde agarrarse, caía a las gélidas aguas.
"Me agarré fuerte a la estructura, porque el barco se inclinaba cada vez más. A mi lado había una mujer, y al lado de ésta dos niños y un hombre. Era el único hombre que vi a bordo de uniforme y con la cruz gamada. La mujer le gritó: '¡Acaba con nosotros!'. Sacó su pistola, se agarró fuertemente con una mano y les disparó a las dos niñas y después a su mujer. Cuando se puso la pistola en la sien, no hubo disparo alguno. No le quedaban balas. Y me gritó: 'Deme su pistola' y yo le dije: 'No tengo ninguna'. Entonces se dejo ir y arrastró a su familia por la congelada cubierta."

Jürgen Danöhl
Superviviente del Wilhelm Gustloff.
"Sonó un BUM muy corto, como ya he dicho. Y nuestra madre grito: 'Fuera, hemos chocado contra una mina'."
Sólo seis de los 11 botes pudieron ser utilizados.
"Un hombre se había puesto un pañuelo en la cabeza y quería subir a los botes. Fue algo brutal. Insistía en que quería subir. Un marinero o un oficial que se encontraba allí se dio cuenta, y lo empujó hacia atrás: 'Sólo mujeres y niños'. Pero quería subir a toda costa... y... le... le pegaron un tiro.
Llegó una gran ola. Nuestra madre nos había empujado hasta una bote con capacidad para ocho personas. Eso lo sé hoy, y a Manfred en uno de cuatro. De repente llegó una gran ola y nos sacó a todos del barco.
Más tarde se encontraron los 3 niños de nuevo en un bote.
Y así es como fue. Estábamos los tres juntos otra vez. ¿Pero dónde estaba nuestra madre? ¿Dónde estaba Hannelore, nuestra hermana, el abuelo?"
El abuelo murió ahogado, pero el resto de la familia se salvó, como si de un milagro se tratase.
"Un superviviente me dijo una vez: 'Los muertos están bien. Lo han superado. Nosotros morimos cada año'. ¿No? He pensado en ello a menudo y tenía razón... sí."
Fuente: Die Gustloff - Die Dokumentation, ZDF
Saludos
Os dejo algunos testimonios más de supervivientes del Wilhelm Gustloff.

Eva Bodén
Superviviente del Wilhelm Gustloff.
"De repente se oyó una explosión, después una segunda y una tercera. Todo vibró, la luz se fue, y el barco se inclinó rápidamente hacia un lado.
Escalamos por las jarcias. Mi madre me dio a mi hermana, y la senté delante de mí. Le di a mi madre la mano. Senté a mi hermana a mis pies. Si hubiera sido mi hija, probablemente la hubiera sentado entre mis pies. Entonces le di a mi madre la mano y de repente ya no estaba. Sólo había agua. Quise darle la mano a mi hermana o cogerla fuertemente, pero también desapareció.
Lo último que dijo fue: 'Eva, que suerte que te tengo aquí'. ¿No es horrible? Y no la pude salvar.
Me acuerdo de mi madre. Siempre le gustaba tocar Chopin. Cuando lo oigo, me pongo muy sentimental y pienso en mi madre. Tenía 42 años cuando murió. Tan joven , tan rápido."

Rosemarie Petrus-Resas
Superviviente del Wilhelm Gustloff.
"Pasamos por encima de cadáveres. Aún puedo notar esa carne blanda bajo mis pies. Las personas yacían allí y se oía por los altavoces: 'Guarden la calma'. La gente empezó a correr y a gritar. Pero nadie sabía a donde."
Bajo la cubierta había un paseo, provista de un cristal de seguridad. Cuando el agua penetró, se convirtió en una trampa mortal.
"Mi hermana también estaba conmigo y le dije: 'Ulla, vamos a morir.' 'No', me dijo, y me tiró de la mano."
Ulla intentó romper el cristal con su zapato, pero no lo consiguió. Finalmente un oficial disparó contra las ventanas y pudieron salir.
"De repente, el agua se metí en mis orejas, en la nariz y en la boca. 'Dios mío', pensé. 'Quiero perder el sentido y morir de la forma más rápida'. Pero de repente, pude respirar otra vez."

Heinz Schön
Superviviente del Wilhelm Gustloff.
El Gustloff empezó a inclinarse. Quien no encontraba un lugar donde agarrarse, caía a las gélidas aguas.
"Me agarré fuerte a la estructura, porque el barco se inclinaba cada vez más. A mi lado había una mujer, y al lado de ésta dos niños y un hombre. Era el único hombre que vi a bordo de uniforme y con la cruz gamada. La mujer le gritó: '¡Acaba con nosotros!'. Sacó su pistola, se agarró fuertemente con una mano y les disparó a las dos niñas y después a su mujer. Cuando se puso la pistola en la sien, no hubo disparo alguno. No le quedaban balas. Y me gritó: 'Deme su pistola' y yo le dije: 'No tengo ninguna'. Entonces se dejo ir y arrastró a su familia por la congelada cubierta."

Jürgen Danöhl
Superviviente del Wilhelm Gustloff.
"Sonó un BUM muy corto, como ya he dicho. Y nuestra madre grito: 'Fuera, hemos chocado contra una mina'."
Sólo seis de los 11 botes pudieron ser utilizados.
"Un hombre se había puesto un pañuelo en la cabeza y quería subir a los botes. Fue algo brutal. Insistía en que quería subir. Un marinero o un oficial que se encontraba allí se dio cuenta, y lo empujó hacia atrás: 'Sólo mujeres y niños'. Pero quería subir a toda costa... y... le... le pegaron un tiro.
Llegó una gran ola. Nuestra madre nos había empujado hasta una bote con capacidad para ocho personas. Eso lo sé hoy, y a Manfred en uno de cuatro. De repente llegó una gran ola y nos sacó a todos del barco.
Más tarde se encontraron los 3 niños de nuevo en un bote.
Y así es como fue. Estábamos los tres juntos otra vez. ¿Pero dónde estaba nuestra madre? ¿Dónde estaba Hannelore, nuestra hermana, el abuelo?"
El abuelo murió ahogado, pero el resto de la familia se salvó, como si de un milagro se tratase.
"Un superviviente me dijo una vez: 'Los muertos están bien. Lo han superado. Nosotros morimos cada año'. ¿No? He pensado en ello a menudo y tenía razón... sí."
Fuente: Die Gustloff - Die Dokumentation, ZDF
Saludos