Publicado: Vie Dic 01, 2006 11:04 am
por ParadiseLost
Escenas del hundimiento.
Heinz Schön, que por aquel entonces contaba con 18 años, se dedicaba a registrar a los pasajeros, aunque al final lo dejó correr, debido a la avalancha de refugiados.

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Situación a bordo del barco.
"A las 12 y cuarto nos pusimos en marcha. Los remolcadores nos llevaron a la zona navegable, para que el barco pudiera navegar por sus propios medios. De repente, llegó un pequeño barco de Pillau y Reval. Había estado viajando toda la noche. Gritaban que les lleváramos con nosotros. A continuación, se descolgó la escalerilla y la gente pudo subir a bordo. Se estima que eran unos 500 u 800. No fueron registrados. Subieron a bordo con la desventaja, de que tuvieron que ocupar las zonas, que aún quedaban libres, que se utilizaban para subir a cubierta en caso de emergencia. La gente se acomodó con todo su equipaje en esas zonas, así que era bastante difícil, subir hasta arriba."

Pánico a bordo.
"Uno debe imaginarse a 10.000 personas intentando subir a cubierta todas a la vez. La gente acudió en masa a esas escaleras, y los que cayeron, no pudieron levantarse nunca más. La masa pasaba por encima de esa alfombras de cuerpos sin vida y moribundos. Yo también intenté llegar a las escaleras. Estaba metido en el caos, entre mucha gente. Debajo de mí, ya no notaba la gente que estaba tendida. Era como si me llevaran en brazos, porque no se podía decir que caminase precisamente. Pareció durar una eternidad, aunque sólo fueron minutos.
Cuando llegué a la cubierta superior a través de una puerta abierta empujado por la muchedumbre, vi el escenario de la tragedia, con las luces tenues del alumbrado de emergencia. Todo estaba cubierto de hielo. Uno no podía caminar erguido por la escora del barco, porque no era posible. Sólo se podía hacer agarrado a la barandilla. La proa ya se encontraba cubierta por el agua y estaba totalmente destruida por el primer torpedo. El puente de mando emergía delante del abismo. De la proa sólo se veía una parte. La otra estaba totalmente doblada."

El rescate de los náufragos.
"Cuando estaba en el agua, sólo veía cabezas entre los botes. No sabían en absoluto quién estaba aún vivo. En el bote éramos 35. A las 4 y media, cuando fuimos rescatados, habían muerto 30. Los muertos fueron lanzados por la borda. Yo mismo presencié como cogían a una niña, a la que querían tirar por la borda y entonces gritó: ¡Aún estoy viva! No se podía saber quién estaba vivo y quién no."
"Me gustaría saber, como se sintió el comandante ruso que disparó a nuestro barco. Sobre todo me gustaría saber como era la atmósfera que se respiraba a bordo, si gritaron de júbilo cuando hundieron el barco. De la misma manera que los submarinos alemanes. Tenían la sensación de haber hecho algo con éxito. Y esto es lo macabro de una guerra. Tener la sensación de haber conseguido éxito en algo, a costa de la muerte de los otros. Esto es lo más grave que me puedo llegar a imaginar."

Fuente: 60 Jahre Kriegsende

Saludos