Publicado: Vie Ago 31, 2007 2:23 pm
por Ernst Barkmann


Los soldados alemanes entran en Stalingrado el 13 de Septiembre. Muchos ciudadanos quedan sorprendidos en el primer contacto con los atacantes.

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Boris Stepanov, Habitante de Stalingrado.
" Vi pasar a unos hombres bien plantados, parecían atletas olímpicos, caminaban derechos y no tenían cuernos de demonio como se imaginaban los niños. Tenían buena presencia y eran simpáticos".

Los soldados han venido a someter a la última resistencia y se piensan que ya han acabado la faena pero la auténtica batalla de Stalingrado justo acaba de empezar.

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Josef Zrenner, 305 División de Infantería
" Lo de combatir entre los edificios de Stalingrado era nuevo para nosotros, por eso hubo tantas bajas, nos faltaba experiencia".

Es una guerra que se libra en un desierto de ruinas y destrucción, el enemigo no se ve y está por todos los sitios.

Eberhard Manthey, 71 División de Infantería.
" Teníamos de luchar por cada casa y la muerte se esconde por todas las esquinas. No se puede concebir una situación más terrorífica y horrible que esa".

Un general alemán escribe a un amigo:
" Los ataques desde subterráneos, bunkers escondidos y restos de edificios destruidos causan muchas bajas entre nuestras tropas".

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Helmut Walz, 305 División de Infantería
" El venía corriendo por la zona de combate entre disparos y balas rebotadas, le grité - Schappel ponte a cubierto, deprisa, que disparan !!... De repente cayó en un cráter de bomba, había recibido un disparo en la espalda y le hizo una herida abierta en la espalda izquierda y por donde salió la bala lo tenia en carne viva, se le escapaba el aire de los pulmones.. me dijo - Bien Helmut, ya se ha acabado la guerra - yo le dije - Sí, ya se ha acabado, te prometo que esta noche te vendré a buscar, te lo prometo. No te muevas y te enviaré a los primeros auxilios. Estas muy malherido…¿ oyes que te sale el aire de los pulmones ?. - Sí, me dijo. "

El equipo de primeros auxilios llega demasiado tarde.


Los regimientos se convierten en unidades de asalto, lo llaman ‘Rattenkrieg’ ( guerra de ratas ). Un paso en falso puede ser fatal.

Eberhard Manthey, 71 División de Infantería.
" Combatiendo en los edificios nos encontrábamos de todo, había rusos en el subterráneo, nuestros hombres estaban en el primer y segundo piso y en el piso de encima volvían a estar los rusos. Nos lo encontrábamos a menudo en los edificios solidos que quedaban."

Cada edificio se convierte en una fortaleza en la ciudad devastada. Los tanques y la artillería no pueden intervenir en la batalla entre las ruinas. Los edificios se toman con ametralladoras y granadas de mano.

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Aleksandr Rakizidi, soldado del Ejército Rojo.
" Los más fuertes de nosotros podían lanzar las granadas contra los edificios hasta 10 o 15 metros de altura, cuando explotaban las granadas los alemanes abrían fuego y tenían bastante buena puntería."

A pesar de las bajas los soldados del Ejército Rojo se vieron obligados a contraatacar.

Aleksandr Rakizidi, soldado del Ejército Rojo
" El jefe de nuestra compañía nos dio una orden - mirar bien las habitaciones del primer piso, intentad hacerlos fuera con granadas, sí saltan por las ventanas los mataremos aquí abajo. Pero eran tozudos y continuaban disparando… les lanzamos una granada y otra… al final solo quedó un alemán que disparaba y no nos dejaba entrar…entraron en acción los más atrevidos, se acercaron con cautela al edificio y vimos que entraban por el patio. Entonces se hizo un silencio, era nuestro turno…en casos como ese no hacíamos prisioneros, nada de manos arriba…pero es que los alemanes disparaban y les pagábamos con la misma moneda."

Es la modalidad de guerra más brutal, es el combate cuerpo a cuerpo, hombre contra hombre. La batalla se convierte en una matanza. Así es como se luchaba siglos atrás, acero contra acero.

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Günter Schröder, 100 División de Reconocimiento.
" Cuando de repente los rusos nos saltaban a las trincheras sólo se podia hacer una cosa: coger una pala y pegarles justo aquí, debajo la cabeza, para cortarles la arteria y dejarlos fuera de combate".

En esta guerra no hay ninguna arma prohibida, ni tan solo los lanzallamas.

En el bando ruso también crece la desesperación

Carta desde el campo de batalla.

" Esta es la última carta que os escribo, no me volveréis a ver, marchamos para siempre. No se como me he vuelto indiferente a todo y no tengo miedo a morir. Me sabe mal haceros sufrir. Ojalá os pudiese volver a ver."

Los reemplazos que llegan al frente no pueden soportar el infierno que se vive en Stalingrado

Josef Zrenner, 305 División de Infantería
" Al cabo de 2 o 3 días me dí cuenta que esos chicos no estaban hechos para aguantar el que pasaba. Cuando volvían tenían trastornos mentales, dejaban las armas …tenían crisis nerviosas…decían cosas sin sentido…en definitiva se habían vuelto locos."

Las imágenes del noticiario semanal muestran otra guerra, unos soldados jóvenes y bien cuidados durante un alto el fuego. La realidad es diferente, presentan un gran estado de abandono y están exhaustos.

Erich Mithe, piloto de transporte.
"Cuanto más tiempo hace que eres soldado más insensible te vuelves, te desconectas. ¿ Que has de hacer si tocan de lleno al hombre que tienes a tu lado, en la trinchera, con una granada y donde había ese hombre no queda ni un trozo. Puede ser que la granada o pieza de artilleria le explote encima y vuele en pedazos. Así es la guerra, así es como es la guerra, esta es la verdad."

Carta desde el campo de batalla:
"Por fin he llegado al río del destino de Europa, os quedareis parados si os digo que esta ciudad, que ha sido objeto de una lucha tan encarnizada todavía no es nuestra, los rusos todavía resisten pero no por mucho tiempo. La decisión puede llegar cualquier día de estos. Cada día que pasa sin resultar herido puedes considerarlos como una bendición. Cuando recibáis esta carta ya os habrá llegado el boletín especial sobre la caída de Stalingrado… que sencilla que suena una noticia como esta desde la paz y tranquilidad de casa, pero solo los que han experimentado algo parecido pueden llegar a saber que comporta una información como esta: cuantas victimas se han sacrificado, cuantos amigos íntimos se han perdido."

El 6 de octubre del 42, Paulus interrumpe el ataque temporalmente, las tropas no están preparadas para el invierno, presentan un estado lamentable y ni tan siquiera pueden defender una ciudad totalmente conquistada. Hitler ordena una ocupación total de la ciudad, para el ya hace tiempo que la batalla se ha convertido en una cuestión de prestigio.

Hans-Erdmann Schonbeck, 24 División Panzer.
" Por que era la ciudad de Stalin, Stalingrado. Esta era la cuestión, que el dictador del otro bando decía: la ciudad que lleva mí nombre no la conquistaran. Entonces los dos dictadores se obsesionaron y sacrificaron una infinidad de vidas humanas, una cosa absurda desde el punto de vista ideológico y militar."

El numero de bajas en los dos bandos es inmenso. 'El tiempo es sangre', es el lema de los defensores.

El jefe de estado mayor de Hitler ha avisado que el frente se ha estirado demasiado y que hay muchas bajas, el invierno que se acerca amenaza con una catástrofe.

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Alfons Schulz, miembro del cuartel general del Führer.
"Hitler se enfadó y chilló a Halder - ¿ como puedes juzgar lo que podemos esperar de los soldados y los oficiales ? La Primera Guerra Mundial la pasaste en el estado mayor sentado en una silla giratoria y en todo este tiempo no te has movido de ella. Yo tengo experiencia en el frente, se que puedes esperar de los soldados, suboficiales y oficiales están dispuestos a morir. Es una cuestión de honor."

Hitler destituye a Halder.

La matanza absurda continua. El Ejército Rojo pierde 2500 hombres cada día. La población de los 2 bandos también sufre.

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Dr. Horst Rocholl
"Había hombres estirados en el suelo, muchos no podían mover las manos y cuando les daban el alta no se podían abrochar los pantalones, se orinaban y defecaban encima sin darse cuenta. Increíblemente yo no olía nada aunque debía hacer una olor horrible, me había acostumbrado... pero cuando entré al subterráneo con 2 soldados del Ejército Rojo y les dije que eso era un hospital se les revolvió el estomago al notar ese hedor repugnante."