Publicado: Mar Ago 10, 2010 6:17 pm
El título del post puede parecer un poco llamativo, pero la verdad es que me he quedado un poco a cuadritos cuando he visto la noticia.
La localidad asturiana de Valdesoto celebra todos los años, desde 1950, en las fiestas de San Félix, siempre el lunes siguiente al segundo domingo de Agosto, un concurso-desfile de Carrozas, que consiste en la recreación de escenas o cuadros de todo tipo, al estilo de las carrozas de los Reyes Magos, montadas en trailers y con todo lujo de detalles.
El caso es que este año, una de las asociaciones que participa en el concurso ha sorprendido por la temática de sus dos carrozas. Con el título "Alemania 1942" han recreado nada más y nada menos que el horror del Holocausto. Transcribo a continuación la crónica del periódico:
Nada de retratos fabulosos, ni de parodias ocurrentes. Muy poco de comedia y mucho de historia del horror. (...) Dos carruajes de entre los diez que surcaron Valdesoto, ante la atónita mirada de sus habitantes, recrearon con total realismo y por tanto con total crudeza el Holocausto judío. En uno de los altares de esta historia mil veces contada y nunca entendida, un campo de concentración con sus rayas verticales y sus delgadeces imposible de contar en horizontal. Con sus recuerdos, sus sollozos, sus tristezas y su amargura. Un campo de concentración presidido por dos soldados de las SS, dos comandantes nazis, tan metidos en el papel, que en las instantáneas que quedarán de este día para siempre podrían ser confundidos con sus personajes. Tan real y bien interpretada fue la lección de historia que más de un espectador no pudo reprimir las lágrimas ante el paso de la carroza, que sólo era la primera de las dos que la Asociación Sociocultural El Llagarón dedicó este año a denunciar lo que el hombre puede ser capaz de hacerle al hombre. Estaban cansados de tanta pantomima sobre las ruedas del concurso. Querían cambiar el sentido del trabajo al que dedican cientos de horas de su tiempo libre.
Por una vez, «no vamos a hacer reír», se dijeron. Y con esas se pusieron manos a la obra y crearon no sólo el campo de concentración, también el tren en el que viajaron millones de vidas sin destino. El título del conjunto, 'Alemania 1942'. El principal ingrediente de que diera miedo real, la buena factura de sus elementos. Los rostros, las ropas, las actitudes y la voz. Una voz, que primero contó como empezó todo, como los hombres, mujeres y niños que subían a trenes como el que ayer circulaba en cartón piedra por Valdesoto lo hacían engañados. «Irán ustedes a unas casas con jardín», les dijeron. No imaginaban que la tierra quedaría abonada con sus cuerpos. La voz narra lo ocurrido y en su relato calla cuando la travesía de la locomotora llega al cuarto día. El destino. Las compuertas de los vagones se abren y otra voz toma las calles. Esta es alemana y conmina a los viajeros a salir de su encierro con toda su energía nazi. Son mayores y pequeños. Ya tienen la estrella amarilla en sus solapas. Llevan las maletas llenas y las miradas vacías. Un niño protesta. «Sólo tengo 12 años» y muere bajo las balas. Un anciano protesta y recibe igual trato. Para entonces las calles de Valdesoto están llenas de miedo. Unos se sorprenden de lo bien que está el relato, otros de lo mal que el hombre se ha portado con el hombre.
Y como una imagen vale más que mil palabras:



















Extraído de: http://www.elcomerciodigital.com/v/2010 ... 00810.html
Fotos: http://www.elcomerciodigital.com/multim ... oto-0.html
No sé qué opinión os merece el asunto. A mi me ha dejado mal cuerpo cuando lo he visto, y digamos que hasta cierto punto "me encuentro endurecido" ante este tipo de imágenes. Si a mí me ha removido algo en el estómago, y ha conseguido lo mismo con aquellos que contemplaban el desfile, creo que algo se ha conseguido, al fin y al cabo, y es mantener en la memoria (individual y colectiva) lo sucedido.
La duda me surge al plantearme si son este tipo de ocasiones lúdico-festivas las oportunas para proceder a (re)mover conciencias y apelar al recuerdo colectivo para evitar el olvido. Nos parecen bien las películas, los documentales, las obras de teatro, los ensayos, las novelas e incluso los cómics. ¿Son oportunas también las representaciones de este tipo?
Hace no mucho se criticaba al superviviente del Holocausto que se había grabado bailando en diversos campos de exterminio. ¿Puede equipararse aquello con ésto? ¿Puede la pretensión de representación, con un objetivo inicial lícito y crítico, llegar a convertirse en pantomima y/o burla?
Creo que es un interesante tema para reflexionar sobre ello.
La localidad asturiana de Valdesoto celebra todos los años, desde 1950, en las fiestas de San Félix, siempre el lunes siguiente al segundo domingo de Agosto, un concurso-desfile de Carrozas, que consiste en la recreación de escenas o cuadros de todo tipo, al estilo de las carrozas de los Reyes Magos, montadas en trailers y con todo lujo de detalles.
El caso es que este año, una de las asociaciones que participa en el concurso ha sorprendido por la temática de sus dos carrozas. Con el título "Alemania 1942" han recreado nada más y nada menos que el horror del Holocausto. Transcribo a continuación la crónica del periódico:
Nada de retratos fabulosos, ni de parodias ocurrentes. Muy poco de comedia y mucho de historia del horror. (...) Dos carruajes de entre los diez que surcaron Valdesoto, ante la atónita mirada de sus habitantes, recrearon con total realismo y por tanto con total crudeza el Holocausto judío. En uno de los altares de esta historia mil veces contada y nunca entendida, un campo de concentración con sus rayas verticales y sus delgadeces imposible de contar en horizontal. Con sus recuerdos, sus sollozos, sus tristezas y su amargura. Un campo de concentración presidido por dos soldados de las SS, dos comandantes nazis, tan metidos en el papel, que en las instantáneas que quedarán de este día para siempre podrían ser confundidos con sus personajes. Tan real y bien interpretada fue la lección de historia que más de un espectador no pudo reprimir las lágrimas ante el paso de la carroza, que sólo era la primera de las dos que la Asociación Sociocultural El Llagarón dedicó este año a denunciar lo que el hombre puede ser capaz de hacerle al hombre. Estaban cansados de tanta pantomima sobre las ruedas del concurso. Querían cambiar el sentido del trabajo al que dedican cientos de horas de su tiempo libre.
Por una vez, «no vamos a hacer reír», se dijeron. Y con esas se pusieron manos a la obra y crearon no sólo el campo de concentración, también el tren en el que viajaron millones de vidas sin destino. El título del conjunto, 'Alemania 1942'. El principal ingrediente de que diera miedo real, la buena factura de sus elementos. Los rostros, las ropas, las actitudes y la voz. Una voz, que primero contó como empezó todo, como los hombres, mujeres y niños que subían a trenes como el que ayer circulaba en cartón piedra por Valdesoto lo hacían engañados. «Irán ustedes a unas casas con jardín», les dijeron. No imaginaban que la tierra quedaría abonada con sus cuerpos. La voz narra lo ocurrido y en su relato calla cuando la travesía de la locomotora llega al cuarto día. El destino. Las compuertas de los vagones se abren y otra voz toma las calles. Esta es alemana y conmina a los viajeros a salir de su encierro con toda su energía nazi. Son mayores y pequeños. Ya tienen la estrella amarilla en sus solapas. Llevan las maletas llenas y las miradas vacías. Un niño protesta. «Sólo tengo 12 años» y muere bajo las balas. Un anciano protesta y recibe igual trato. Para entonces las calles de Valdesoto están llenas de miedo. Unos se sorprenden de lo bien que está el relato, otros de lo mal que el hombre se ha portado con el hombre.
Y como una imagen vale más que mil palabras:



















Extraído de: http://www.elcomerciodigital.com/v/2010 ... 00810.html
Fotos: http://www.elcomerciodigital.com/multim ... oto-0.html
No sé qué opinión os merece el asunto. A mi me ha dejado mal cuerpo cuando lo he visto, y digamos que hasta cierto punto "me encuentro endurecido" ante este tipo de imágenes. Si a mí me ha removido algo en el estómago, y ha conseguido lo mismo con aquellos que contemplaban el desfile, creo que algo se ha conseguido, al fin y al cabo, y es mantener en la memoria (individual y colectiva) lo sucedido.
La duda me surge al plantearme si son este tipo de ocasiones lúdico-festivas las oportunas para proceder a (re)mover conciencias y apelar al recuerdo colectivo para evitar el olvido. Nos parecen bien las películas, los documentales, las obras de teatro, los ensayos, las novelas e incluso los cómics. ¿Son oportunas también las representaciones de este tipo?
Hace no mucho se criticaba al superviviente del Holocausto que se había grabado bailando en diversos campos de exterminio. ¿Puede equipararse aquello con ésto? ¿Puede la pretensión de representación, con un objetivo inicial lícito y crítico, llegar a convertirse en pantomima y/o burla?
Creo que es un interesante tema para reflexionar sobre ello.