Publicado: Jue Nov 01, 2007 5:51 am
por T34
LA IGLESIA CATOLICA Y LA SGM (Parte 5 de 5)


Francesco Petacci, Médico del Papa

Desgraciadamente, el Papa no vivió lo suficiente para avisar al mundo de los peligros del fascismo, como era su deseo, y, tal vez, evitar la guerra que se vislumbraba en el horizonte.

Murió el 10 de febrero, tan sólo dos días antes de la fecha prevista para la publicación de la encíclica. No tuvo tiempo para pronunciar su violento discurso contra el fascismo y el antisemitismo; su encíclica tuvo que esperar cincuenta y seis años para ver la luz.

La muerte de Pío XI estuvo rodeada de una serie de circunstancias, como poco, peculiares.

Al parecer, Mussolini realizó intensas gestiones para que el doctor Francesco Petacci, padre de Clara Petacci, la amante del Duce, fuera nombrado médico del Papa.

Algunas fuentes apuntan a que la insistencia en este nombramiento vino a raíz de una filtración a través de la cual Mussolini se enteró de la existencia del proyecto de la encíclica.
Sea como fuere, lo cierto es que existen opiniones de que el doctor Petacci actuó de forma sumamente irresponsable, desoyendo los consejos de otros médicos que acudían a visitar al pontífice y negándose a aplicar los tratamientos por ellos recomendados.

De hecho, pareció sentirse bastante molesto con la plantilla médica que estaba al cuidado del papa: un total de cuatro médicos y dos enfermeras, lo que se tradujo en una visible mejoría que, sin embargo, remitió los días 8 y 9 de febrero.

A las 5.30 de la madrugada del día 10, el papa fue declarado oficialmente muerto. Al parecer, nadie estaba junto a él en el momento de expirar y la última persona que le vio con vida fue, precisamente, el doctor Petacci.

Nada más producirse la muerte del papa, el doctor Petacci y el cardenal Pacelli tomaron una determinación insólita: ordenaron el inmediato embalsamamiento del cadáver, una práctica que había sido abolida —como ya se vio— incluso en aquellos casos en los que las circunstancias lo hubieran aconsejado, por ejemplo, la elevada temperatura ambiente.

También hubo un inexplicable retraso al hacer público el fallecimiento del Santo Padre.
Una hora después de la muerte aún se rezaba en la Santa Sede por su recuperación. Entre los papeles del cardenal Tisserant, se encuentran sus diarios, en los que se relatan con todo lujo de detalles los acontecimientos de aquella madrugada, así como la creencia de que el Papa había sido asesinado por medio de una inyección letal.
Mussolini al enterarse de la muerte del Papa afirmó "Por fin se ha muerto ese viejo testarudo"

Pío XII

El 2 de marzo de 1939, tras un cónclave sorprendentemente rápido de apenas dos días de duración, el cardenal Pacelli fue elegido Papa, tomando el nombre de Pío XII.

La elección de Pacelli había coincidido con su 73 cumpleaños.

La coronación de Pío XII tuvo lugar el 12 de marzo de 1939. Previamente a su coronación había redactado ante notario una carta de renuncia, para el caso de que fuera hecho prisionero por los nazis. De la encíclica que aguardaba la firma de su antecesor nunca más se supo.

Su nombre de nacimiento era Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli Graziosi.

Era el tercero de los cuatro hijos de Filippo Pacelli, príncipe de Acquapendente y de Sant'Angelo in Vado, y de su esposa la nobildonna Virginia Graziosi.

Su abuelo paterno, Marcantonio Pacelli, fue secretario segundo en el Ministerio de Finanzas de los Estados de la Iglesia y luego secretario del Interior bajo el papado de Pío IX (a quien acompañó al exilio de Gaeta) desde 1851 hasta 1870; fundó el periódico del Vaticano, L'Osservatore Romano en 1861;

Su primo, Ernesto Pacelli, fue uno de los más importantes consultores financieros del papa León XIII.

Su padre, Filippo Pacelli, fue el decano de la Sacra Rota Romana; y su hermano, Francesco Pacelli, fue un renombrado abogado especializado en derecho canónico, conocido por las negociaciones en los Pactos de Letrán en 1929, logrando un fin a la Cuestión Romana y a quien Pío XI luego nombraría marqués.

El nuevo Papa mandó a realizar unas escavaciones en los sotanos del Vaticano para confirmar la certeza de una leyenda que afirmaba que el Vaticano se había construido sobre la autentica tumba del Apóstol Pedro.

Tal parece que dicha leyenda resultó ser cierta porque se hallaron varias tumbas antiguas y una de ellas afirmaba que ahí se halalba enterrado el apostol.

El Papa entonces suspende las escavaciones afirmando que en verdad eran los auntenticos restos del Apostol.

En 1964 Pablo VI confirmaría que en verdad se trataba de los restos de Pedro.

En 2006 con Benedicto XVI se ha confirmado la versión.

Una de sus primeras decisiones como Papa fue, en abril de 1939, la de borrar del "Indice" las obras de Charles Maurras, fundador de la Action Française, grupo antisemita y anticomunista, a cuyos miembros les fue levantada la prohibición de recibir los sacramentos que pesaba sobre ellos desde el pontificado de Pío XI.

También este año publicó su primera encíclica, la Summi Pontificatus, por la que condenaba cualquier forma de totalitarismo.

Sin embargo, en la recién estallada II Guerra Mundial mantuvo, al menos desde un punto de vista formal, un exquisito neutralismo entre los beligerantes, tal como había hecho Benedicto XV en la contienda anterior.

Su mayor propósito era conservar la presencia católica en cada estado al margen de su alineamiento en la guerra, y por ello al fin de ésta se sintió fuertemente agraviado por el ateísmo militante en los países que quedaron en la órbita de la Unión Soviética.

Aunque había quedado patenta su labor caritativa y paliativa de las consecuencias del conflicto, su actitud demasiado tibia y contemporizadora de antes de que estallara y partidista de después de su conclusión, ha sido y es objeto de gran polémica, aunque cabe señalar que apoyó a miles de judíos, directa e indirectamente, como es el caso de quienes salvaron sus vidas por actas de bautismo falsas que él ordenó se les fueran dadas.

Las actividades anti-comunistas del papa Pío XII se volvieron más fuertes después de la guerra.

En 1948, Pío declaró que cualquier italiano católico que apoyara a los candidatos comunistas en las elecciones parlamentarias de ese año seria excomulgado e instó a Azione Cattolica para que apoyara al Partido Demócrata Cristiano Italiano.
En 1949, autorizó a la Congregación para la Doctrina de la Fe a excomulgar a cualquier católico que militara o apoyara al Partido Comunista.

Terminada la guerra, Pío también fue el vocero para instar a la clemencia y al perdón de todas las personas que participaron en la guerra, incluyendo a los criminales de guerra.

Así también presionó, mediante el nuncio de Estados Unidos, para conmutar las sentencias de los alemanes convictos por las autoridades de ocupación.

El Vaticano solicito el perdón para todos aquellos que estaban condenados a muerte, una vez que se permitió la ejecución de criminales de guerra en 1948.


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