Publicado: Vie Sep 21, 2007 1:24 pm
por Kurt_Steiner
Ante el Tirbunal Popular

El 20 de julio de 1944, los ciudadanos de Alemania oyeron la voz de Hitler en la radio:

"Estoy hablando hoy por dos razones: primero, quiero que se sepas que estoy vivo y bien de salud, y deseo en segundo lugar hablar acerca de uno de los crímenes más crueles de la historia alemana. Un grupo muy pequeño de oficiales ambiciosos, malvados y estúpidos han intentado matarme junto al alto comando del ejército alemán. La bomba, de que fue plantada por el coronel conde Claus von Stauffenberg, ha estallado a mi lado. Algunos de mis oficiales leales han sido heridos, y uno ha muerto. No fui herido. Este grupo, como puede imaginarse, es muy pequeño. No tiene nada del espíritu del ejército alemán ni del pueblo alemán. Es un pequeño grupo de criminales que será eliminado sin misericordia. Estoy seguro que la muerte de estos traidores creará la atmósfera adecuada y levantará la moral l de nuestros soldados en el frente. Esta vez les trataremos a la manera nazis!"

Esta vez, Hitler mantuvo su "promesa". Para ocuparse de este "pequeño grupo de estúpidos oficiales", Himmler estableció a comité especial formado por comandantes de las S.S. Se detuvieron a 7.000 sospechosos por toda Alemania, muchos de ellos sin que hubieran tomado una partición activa en la conspiración. Los cadeveres de Ludwig Beck, Friderich Olbricht, Mertz von Quirnheim, Werner von Haeften y de Claus von Stauffenberg fueron quemados y sus cenizas fueron dispersadas a los cuatro vientos. Los principales conspiradores del 20 de julio fueron llevados ante el tribunal popular nazi. Estaba presidido por el juez Freisler, un ser perverso, lleno de veneno. Él recibió la sentencia para los conspiradores de puño y letra de Hitler en persona, y Freisler se encargó de humillarlos e insultarlos.

Acudieron sin afeitar, con ropas viejas, tras ser torturados bárbaramente por l aGestapo. Humillaron y torturaron al mariscal Witzleben, que hubiera sido el comandante del ejército anti-nazi. En el juicio, era un hombre roto, al que los naizs le quitaron el cinturón y tenía que sostener sus pantalones con la mano. Entonces Freisler le gritó, burlándose de él: ¡"Tú, vieja escoria! porqué te agarras los pantalones todael rato?". Hoepner, por ejemplo, fue drogado. El resultado: Véase este este diálogo entre él y Freisler:
Freisler: ¡"Eres un perro! Un sucio perro!"
Hoepner: "No soy un perro!"
Freisler: "No eres n perro. ¿Me dice, a qué categoría zoológica perteneces?
Hoepner: Soy un asno. "

La mayor parte de los intercambios fueron similares a éste.. El único que plató cara fue Peter Yorck von Wartenburg. El joven idealista, uno de los fundadores del círculo de Kreisau, lanzó un ataque contra la ideología nazi y la dictadura de Hitler, hasta que Freisler cortó su discurso. Todos fueron juzgados: los generales Erich Hoepner, Paul von Haze y Helmuth Stieff, ell conde von Wartenburg , el mariscal Erwin von Witzleben, Roberto Brenerdis, Peter Yorck y el teniente von Hagen, todos fueron condenados por alta traición a pena de muerte. En la tarde del 21 de julio fueron ejecutados.

Los colgaron de la manera más sádica y más brutal, y sus momentos de agonía fueron filmados y enviados a Hitler . Incluso Goebbels se cubrió los ojos cuando vio la película. Hitler la contempló con un placer sádico. Después de la ejecución de los líderes de la rebelión, continuó la persecución.

Stulpnagel fue condenado por traición y ejecutado. El mariscal Erwin Rommel fue obligado a optar por el suicidio. Pusieron precio a la cabeza del Dr. Carl Goerdeler: un millón de marcos. Una mujer traicionó al fundador del movimiento alemán del resistencia y los nazis lo capturaron en los bosques de Prusia del este. Feu juzgado, condenado y ejecutado. Arrestaron a los miembros del círculo de Kreisau, y siete de ellos, incluyendo a Moltke y von Trott, fueron ejecutados. Los ideologos anti-nazi murieron como héroes, y maldijeron el nazismo hasta el su ultimo suspiro.

En total las ejecuciones se elevaron a 5000, incluyendo a gente como Hans von Dohnany, los generales Thiele, Fellgiebel,y Fink, Ulrich von Hassel, el profesor Popitz, Berthold von Stauffenberg, el conde von der Schulenburg, Ewald von Kleist, el conde Wolf von Helldorf , el agente de seguros Strunck, su esposa Elizabeth, y los líderes sindicales Julius Leber, Adolf Reichwein y Theodor Haubach. También fueron ejecutados muchos intelectuales, profesores y sacerdotes relacionados con la resistencia.