Publicado: Sab Sep 15, 2007 8:51 pm
La batalla final: el 20 de Julio de 1944: golpe en Berlín
Cuando escuchan que sus camaradas no han hecho nada, grita furioso. ¿"Por qué no publicasteis las órdenes de la rebelión? ", le gritó a Olbricht por teléfono. ¡"Debes publicarlas ahora! Hitler está muerto!". Olbricht, determinado a acutar, fue a la oficina del comandante en el jefe del ejército de reserva, general Fromm, y pide publicar las órdenes de la rebelión, pues Hitler está muerto. Fromm llamó Keitel y éste le dice que Hitler está vivo. Olbricht, confundido, vuelve a su oficina. Después de algunos minutos, Stauffenberg llegaal edificio, lleno de sudor. Le dice a Olbricht y a los otros conspiradores que Hitler está muerto al 100%, y que Keitel está mintiendo. Pidió la ayuda de Olbrich y, del coronel Albrecht Ritter Mertz von Quirnheim, que estuba implicado en los planes del golpe, para publicar las órdenes, incluso sin el permiso de Fromm.
Va con Olbricht a la oficina de Fromm, con la esperanza de convencerle para que coopere. Stauffenberg le dice a Fromm que Hitler está muerto, y que yahabían publicado ya las ordenes de la rebelión. La reacción de Fromm era arrestarlos. Le grita Olbricht e intenta golpear a Stauffenberg, pero Haeften le apunta con su arma, y le convence de que no puede oponerse. Stauffenberg y Olbricht lo encierran una de las oficinas yl Hoeppner ocupa la oficina de Fromm, y tomó el mando del ejército de reserva en nombre del nuevo gobierno. A esa hora, la mayor parte de los conspiradores llegaron al centro del golpe: Gizevius, Yorck, Schulenburg, con Helldorf y muchos otros. El general Beck llega al edificio a las 16:00, y es designado líder de Alemania y se espera que forme el nuevo gobierno, mientras que Stauffenberg estaba a cargo de las acciones militares.
Mientras tanto, las ordenesllegaron a las unidades militares en Alemania y los diversos frentes. El mensaje era: "Hitler está muerto, y un grupo de traidores nazis ha intentado asumir el control el gobierno. En esta situación de emergencia, el ejército está tomando el control del Reich. Toda la organización del partido nazi, la policía, el sistema del transporte, debe de ser ocupado por las unidades de ejército. Las SS debe ser desarmadas. Los comandantes militares deben ocupar las instalaciones de comunicación y acabar con el el S.D.
Coronel von Stauffenberg,
En nombre del mariscal de campo von Witzleben"
Un poco después, los conspiradores enviaron otra orden que ordenaba a los generales que arresten a los líderes y a los soldados de S.S en sus districtos. Estas ordenes fueron firmados en nombre de generaless importantes y fueron aceptados en una gran confusión. Los generales de todas partes de Europa llaman a Stauffenberg pidiendo una explicación para lestas ordenes, persuadiendolos él con su voz encantadora y haciendo que muchos de ellos acepten esas ordenes. En este tiempo el golpe iba bien. El comandante de Francia, general Stulpnagel, un veterano de la resistencia, en cuanto recibió las órdenes, llamó a sus comandantes, y ordena arrestar a todos los S.S de París. Después de algunas horas, todos los asesinos nazis de París están encarcelados. Stulpnagel pide permiso para fusilar a los líderes inmediatamente, y se preparan las la ejecuciones en los jardines del cuartel general. Todos los comandantes en Francia estaban con el resistencia, así que esta área estaba bajo control completo de los anti-nazi. Otras buenas noticias vinieron de Munich y de Viena. Los comandantes de allí arrestaron a todos los SS también, y estas ciudades estaban bajo control de Stauffenberg Beck. Los comandantes militares en Francfort y Praga declararon lealtad al nuevo gobierno, pero no hicieron nada para ayudarle.
Las fuerzas anti-nazi toman, pues el control de París, de Viena y de Munich. Pero... ¿y Berlín? La policía, al mando de von Helldorf, era anti-nazi y leal al gobierno de Beck. Pero Helldorf prefería que llegar el ejército ant-nazi a Berlín antes de que él arrestra a los líderes nazis. Stauffenberg intentó conseguir que enviaran a las tropas panzers y de infantería desplegados cerca de Berlín. Cuando el comandante panzer oye que Hitler está vivo, rechaza cooperar. El comandante de infantería, leal a Beck y a Stauffenberg, estaba en un entierro en un lugar lejano, y su segunda estaba en un entrenamiento con su unidad. Cuando este, el coronel Muller, regresa, es demasiado tarde. Aún queda una esperanza.
Una unidad, al mando de un joven oficial, Remer, llega a Berlín para ayudar al golpe. Remer era leal a Hitler, pero ayuda porque pensó que Hitler esta muerto. Los soldados marcharon a Berlín y Remer fue a la oficina del General von Haze, el comandante de Berlín, a recibir ordenes, Haze, antinazi y leal a Beck, ordena que bloquee el barrio gubernamental con su unidad y que espere órdenes. Stauffenberg sabía que se debe neutralizar los lales de Hitler en el área de Berlín e invitó al comandante nazi del districto. Una vez llegó, lo arrestó pero aún faltaba alguien más: Goebbels, el ministro de propaganda y uno de los líderes nazis más importantes. Stauffenberg pidió al coronel Jeger que arreste a Goebbels. Él esperó a las tropas de infantería de Muller para ocupar la estación de radio, y después los campos de concentración cercanos a Berlín. Beck y Gizevius prepararon un aviso especial para la población a ser transmitidos en el momento a que la radio fierá ocupada.
En ese momento, comienza el contragolpe nazi. Hitler llamó a Goebbels en Berlín y después de que oyera que Remer rodeaba el edificio con su unidad, ordenó a Goebbels que le dejara hablar con Remer e intentó convencerle a que luche contra el golpe. Por error, Remer, camino de arrestar a Goebbels, entra en su oficina. Es un momento dramático: Remer le dice a Goebbels que está detenido, y Goebbels le pidió que hiciera una llamada telefónica. Goebbels telefonea a Hitler, y Hitler habló con Remer. Éste, convencido de que Hitler no ha muerto, se une con sus tropas contra el golpe. La única unidad en Berlín que era leal a Beck lo traiciona y el coronel Jeger sno tiene bastantes fuerzas para arrestar a Goebbels sin la ayuda de Remer.
Desafortunadamente, la suerte estaba contra los conspiradoress, no arrestaron a Goebbels y Remer traicionó la rebelión. El sino del golpe en Berlín fue sellado en ese momento. Pero todavía había una esperanza pequeña al éxito: el oeste. Beck llamó al mariscal von Kluge, el comandante en jefe del ejército occidental, e intenta convencerle a que coopere. Todo es vano. Cuando Kluge oyó que Hitler estaba vivo, a pesar de la petición de sus compañeros anti-nazi, a pesar de sus lazos con la resistencia, rechaza utilizar a su ejército para ayudar al golpe.
Cuando escuchan que sus camaradas no han hecho nada, grita furioso. ¿"Por qué no publicasteis las órdenes de la rebelión? ", le gritó a Olbricht por teléfono. ¡"Debes publicarlas ahora! Hitler está muerto!". Olbricht, determinado a acutar, fue a la oficina del comandante en el jefe del ejército de reserva, general Fromm, y pide publicar las órdenes de la rebelión, pues Hitler está muerto. Fromm llamó Keitel y éste le dice que Hitler está vivo. Olbricht, confundido, vuelve a su oficina. Después de algunos minutos, Stauffenberg llegaal edificio, lleno de sudor. Le dice a Olbricht y a los otros conspiradores que Hitler está muerto al 100%, y que Keitel está mintiendo. Pidió la ayuda de Olbrich y, del coronel Albrecht Ritter Mertz von Quirnheim, que estuba implicado en los planes del golpe, para publicar las órdenes, incluso sin el permiso de Fromm.
Va con Olbricht a la oficina de Fromm, con la esperanza de convencerle para que coopere. Stauffenberg le dice a Fromm que Hitler está muerto, y que yahabían publicado ya las ordenes de la rebelión. La reacción de Fromm era arrestarlos. Le grita Olbricht e intenta golpear a Stauffenberg, pero Haeften le apunta con su arma, y le convence de que no puede oponerse. Stauffenberg y Olbricht lo encierran una de las oficinas yl Hoeppner ocupa la oficina de Fromm, y tomó el mando del ejército de reserva en nombre del nuevo gobierno. A esa hora, la mayor parte de los conspiradores llegaron al centro del golpe: Gizevius, Yorck, Schulenburg, con Helldorf y muchos otros. El general Beck llega al edificio a las 16:00, y es designado líder de Alemania y se espera que forme el nuevo gobierno, mientras que Stauffenberg estaba a cargo de las acciones militares.
Mientras tanto, las ordenesllegaron a las unidades militares en Alemania y los diversos frentes. El mensaje era: "Hitler está muerto, y un grupo de traidores nazis ha intentado asumir el control el gobierno. En esta situación de emergencia, el ejército está tomando el control del Reich. Toda la organización del partido nazi, la policía, el sistema del transporte, debe de ser ocupado por las unidades de ejército. Las SS debe ser desarmadas. Los comandantes militares deben ocupar las instalaciones de comunicación y acabar con el el S.D.
Coronel von Stauffenberg,
En nombre del mariscal de campo von Witzleben"
Un poco después, los conspiradores enviaron otra orden que ordenaba a los generales que arresten a los líderes y a los soldados de S.S en sus districtos. Estas ordenes fueron firmados en nombre de generaless importantes y fueron aceptados en una gran confusión. Los generales de todas partes de Europa llaman a Stauffenberg pidiendo una explicación para lestas ordenes, persuadiendolos él con su voz encantadora y haciendo que muchos de ellos acepten esas ordenes. En este tiempo el golpe iba bien. El comandante de Francia, general Stulpnagel, un veterano de la resistencia, en cuanto recibió las órdenes, llamó a sus comandantes, y ordena arrestar a todos los S.S de París. Después de algunas horas, todos los asesinos nazis de París están encarcelados. Stulpnagel pide permiso para fusilar a los líderes inmediatamente, y se preparan las la ejecuciones en los jardines del cuartel general. Todos los comandantes en Francia estaban con el resistencia, así que esta área estaba bajo control completo de los anti-nazi. Otras buenas noticias vinieron de Munich y de Viena. Los comandantes de allí arrestaron a todos los SS también, y estas ciudades estaban bajo control de Stauffenberg Beck. Los comandantes militares en Francfort y Praga declararon lealtad al nuevo gobierno, pero no hicieron nada para ayudarle.
Las fuerzas anti-nazi toman, pues el control de París, de Viena y de Munich. Pero... ¿y Berlín? La policía, al mando de von Helldorf, era anti-nazi y leal al gobierno de Beck. Pero Helldorf prefería que llegar el ejército ant-nazi a Berlín antes de que él arrestra a los líderes nazis. Stauffenberg intentó conseguir que enviaran a las tropas panzers y de infantería desplegados cerca de Berlín. Cuando el comandante panzer oye que Hitler está vivo, rechaza cooperar. El comandante de infantería, leal a Beck y a Stauffenberg, estaba en un entierro en un lugar lejano, y su segunda estaba en un entrenamiento con su unidad. Cuando este, el coronel Muller, regresa, es demasiado tarde. Aún queda una esperanza.
Una unidad, al mando de un joven oficial, Remer, llega a Berlín para ayudar al golpe. Remer era leal a Hitler, pero ayuda porque pensó que Hitler esta muerto. Los soldados marcharon a Berlín y Remer fue a la oficina del General von Haze, el comandante de Berlín, a recibir ordenes, Haze, antinazi y leal a Beck, ordena que bloquee el barrio gubernamental con su unidad y que espere órdenes. Stauffenberg sabía que se debe neutralizar los lales de Hitler en el área de Berlín e invitó al comandante nazi del districto. Una vez llegó, lo arrestó pero aún faltaba alguien más: Goebbels, el ministro de propaganda y uno de los líderes nazis más importantes. Stauffenberg pidió al coronel Jeger que arreste a Goebbels. Él esperó a las tropas de infantería de Muller para ocupar la estación de radio, y después los campos de concentración cercanos a Berlín. Beck y Gizevius prepararon un aviso especial para la población a ser transmitidos en el momento a que la radio fierá ocupada.
En ese momento, comienza el contragolpe nazi. Hitler llamó a Goebbels en Berlín y después de que oyera que Remer rodeaba el edificio con su unidad, ordenó a Goebbels que le dejara hablar con Remer e intentó convencerle a que luche contra el golpe. Por error, Remer, camino de arrestar a Goebbels, entra en su oficina. Es un momento dramático: Remer le dice a Goebbels que está detenido, y Goebbels le pidió que hiciera una llamada telefónica. Goebbels telefonea a Hitler, y Hitler habló con Remer. Éste, convencido de que Hitler no ha muerto, se une con sus tropas contra el golpe. La única unidad en Berlín que era leal a Beck lo traiciona y el coronel Jeger sno tiene bastantes fuerzas para arrestar a Goebbels sin la ayuda de Remer.
Desafortunadamente, la suerte estaba contra los conspiradoress, no arrestaron a Goebbels y Remer traicionó la rebelión. El sino del golpe en Berlín fue sellado en ese momento. Pero todavía había una esperanza pequeña al éxito: el oeste. Beck llamó al mariscal von Kluge, el comandante en jefe del ejército occidental, e intenta convencerle a que coopere. Todo es vano. Cuando Kluge oyó que Hitler estaba vivo, a pesar de la petición de sus compañeros anti-nazi, a pesar de sus lazos con la resistencia, rechaza utilizar a su ejército para ayudar al golpe.