Publicado: Lun Ago 27, 2007 2:00 pm
Tras la dimisión de Beck su sucesor como jefe de estado mayor recayó en otro anti-nazi: Franz Halder, el cual, cuando se dio cuenta de las intenciones de Hitler, comenzó a planear un golpe de estado que acabaría con el régimen nazi. El 28 de septiembre de 1937, el "miércoles negro", comenzaron a prepararse los planes de guerra, y Halder consideró que el tiempo para actuar había llegado. El plan era el siguiente: cuando se ordenara la invasión de Checoslovaquia, Halder ordenaría al general Witzleben que hiciera uso de sus fuerzas militares en Berlín para ocupar las comunicaciones y edificios de gobierno, además de arrestar a los principales líderes nazis, Hitler incluido. La policía, liderada por Von Helldorf, apoyaría a Witzleben en su misión. Por su parte, Hoepner impediría la llegada de cualquier fuerza de las SS que intentara acceder a Berlín desde Munich, mientras el general Brockdorf neutralizaría a las SS en Postdam. Tras esta revolución, los líderes nazis serían juzgados y arrojados a la cárcel. Un nuevo gobierno, encabezado Beck y Goerdeler y apoyado por Halder, tomaría el poder. En este momento, Halder puso una condición a la resistencia: Hitler debía ser arrestado, pero no muerto. Pese a esto, los miembros más extremistas del movimiento, como Gisevius, ordenaron a las tropas de Berlín que dispararan a Hitler en cuanto pudieran.
Pero para conseguir esto, se necesitaba, primero, que Hitler estuviera en Berlín, y que Francia y Gran Bretaña resistieran las presiones de Hitler para conquistar Chechoslovaquia. Esta condición era más importante de lo que pueda parecer, pues generales como Halder no estaban dispuesto a destituir a Hitler a menos que hubiera el peligro de una guerra. Sus motivaciones no eran el desagrado hacia el regímen nazi sino evitar que Alemania se embarcara en una guerra que no podía ganar. Halder no era un moralista como Beck o Goerdeler, sino un pragmatico. Si Gran Bretaña y Francia se rendían, Hitler sería un heroe para el pueblo y el mudno, y un golpe contra él no sería un movimiento realista. Por esto, diversos miembros de la resistencia como Oster, Trott, Schlabrendorff, Kleist y Goerdeler, intentaron negociar con la Gran Bretaña, pero el gobierno británico no les tomó seriamente. Solamente Winston Churchill prometió a Goerdeler que serían estrictos con Hitler, y le deseó buena suerte con el golpe. Pero Churchill estaba en la oposición y nadie le hizo caso. Hitler regresó a Berlin, y las negociaciones parecía que se iban a hundir, y que de la crisis surgiría la guerra. Asi pues, el 28 de septiembre Halder le dijo a Gisevius: "¡Nuestro tiempo ha llegado!" Pero no pasó nada. Halder dudó durante unos días, y entonces el desastre se abatió sobre los planes golpistas. Gran Bretaña y Francia se habían rendido a las exigencias de Hitler en Munich, y Chechoslovaquia fue conquistada sin disparar un tio. Los líderes de la resistencia reconocieron que el golpe era imposible. La conspiración de Halder había fallado.
Pero Beck y Goerdeler no se rindieron, y durante los primeros días de la 2ª Guerra Mundial intentaron organizaron varios golpes. En esos días el miembro más activo fue Ulrich Von Hassel, que, con la ayuda de Goerdeler y Beck, intentó que Halder cooperara en un nuevo golpe. Pero las victorias conseguidas en Polonia, Noruega, Holanda, Bélgica, y Francia condenaron a estos intentos al fracaso. Tras las contundentes victorias, ningún oficial quería oir hablar de deponer al dictador, perdida la moralidad frente al oportunimso, y la voz desesperada de la resistencia, la voz de la moral, del humanismo y de la razón no fue escuchada. Incluso oficiales que apoyaban a la resistencia, como Stulpnagel, no querían cooperar. Sólo Halder escuchaba la voz de la resistencia que, sin embargo, no quería colaborar. Goerdeler y Thomas intenaron convencerle, apelando a los crímenes del nazismo. Finalmente, enter Goerdeler y von Hassel le convencieron para que participara en un golpe, si Gran Bretaña estaba de acuerdo para dar a Alemania alguno de los territorios que Hitler había conquistado, como Austria y los Sudetes. Hassel y Trott negociaron con Gran Bretaña y Francia y habíanse mostrado de acuerdo con las condiciones. Halder comentó la situación con el comandante en jefe del ejército, pero éste se negó a cooperar, lo que fue suficiente motivo para que Halder no cooperara también. Los planes de Hassel se perdieron en las sombras. Pero aún habían esperanzas. Tras la invasión de Rusia se organizó una célula conspiradora en el frente del este. Su fundador fue general Hening Von Treskow, que nunca olvidó su moralidad ni su lealtad a la resisstencia. Junto a Fabian Von Schlabrendorff, que fue llamado desde la reserva al frente ruso, organizaron la celula de reistencia más potente de la historia de la resistencia alemana.
Pero para conseguir esto, se necesitaba, primero, que Hitler estuviera en Berlín, y que Francia y Gran Bretaña resistieran las presiones de Hitler para conquistar Chechoslovaquia. Esta condición era más importante de lo que pueda parecer, pues generales como Halder no estaban dispuesto a destituir a Hitler a menos que hubiera el peligro de una guerra. Sus motivaciones no eran el desagrado hacia el regímen nazi sino evitar que Alemania se embarcara en una guerra que no podía ganar. Halder no era un moralista como Beck o Goerdeler, sino un pragmatico. Si Gran Bretaña y Francia se rendían, Hitler sería un heroe para el pueblo y el mudno, y un golpe contra él no sería un movimiento realista. Por esto, diversos miembros de la resistencia como Oster, Trott, Schlabrendorff, Kleist y Goerdeler, intentaron negociar con la Gran Bretaña, pero el gobierno británico no les tomó seriamente. Solamente Winston Churchill prometió a Goerdeler que serían estrictos con Hitler, y le deseó buena suerte con el golpe. Pero Churchill estaba en la oposición y nadie le hizo caso. Hitler regresó a Berlin, y las negociaciones parecía que se iban a hundir, y que de la crisis surgiría la guerra. Asi pues, el 28 de septiembre Halder le dijo a Gisevius: "¡Nuestro tiempo ha llegado!" Pero no pasó nada. Halder dudó durante unos días, y entonces el desastre se abatió sobre los planes golpistas. Gran Bretaña y Francia se habían rendido a las exigencias de Hitler en Munich, y Chechoslovaquia fue conquistada sin disparar un tio. Los líderes de la resistencia reconocieron que el golpe era imposible. La conspiración de Halder había fallado.
Pero Beck y Goerdeler no se rindieron, y durante los primeros días de la 2ª Guerra Mundial intentaron organizaron varios golpes. En esos días el miembro más activo fue Ulrich Von Hassel, que, con la ayuda de Goerdeler y Beck, intentó que Halder cooperara en un nuevo golpe. Pero las victorias conseguidas en Polonia, Noruega, Holanda, Bélgica, y Francia condenaron a estos intentos al fracaso. Tras las contundentes victorias, ningún oficial quería oir hablar de deponer al dictador, perdida la moralidad frente al oportunimso, y la voz desesperada de la resistencia, la voz de la moral, del humanismo y de la razón no fue escuchada. Incluso oficiales que apoyaban a la resistencia, como Stulpnagel, no querían cooperar. Sólo Halder escuchaba la voz de la resistencia que, sin embargo, no quería colaborar. Goerdeler y Thomas intenaron convencerle, apelando a los crímenes del nazismo. Finalmente, enter Goerdeler y von Hassel le convencieron para que participara en un golpe, si Gran Bretaña estaba de acuerdo para dar a Alemania alguno de los territorios que Hitler había conquistado, como Austria y los Sudetes. Hassel y Trott negociaron con Gran Bretaña y Francia y habíanse mostrado de acuerdo con las condiciones. Halder comentó la situación con el comandante en jefe del ejército, pero éste se negó a cooperar, lo que fue suficiente motivo para que Halder no cooperara también. Los planes de Hassel se perdieron en las sombras. Pero aún habían esperanzas. Tras la invasión de Rusia se organizó una célula conspiradora en el frente del este. Su fundador fue general Hening Von Treskow, que nunca olvidó su moralidad ni su lealtad a la resisstencia. Junto a Fabian Von Schlabrendorff, que fue llamado desde la reserva al frente ruso, organizaron la celula de reistencia más potente de la historia de la resistencia alemana.