Publicado: Mié Nov 07, 2012 11:45 pm
Unas reflexiones sobre el ariosofismo. Hemos de tener encuenta que este movimiento ya estaba activo en Viena antes de la Gran Guerra, mezclando nacionalismo alemán y racismo con el ocultismo teosófico, como y ahe mencionado. Su objetivo era profetizar la llegada de una era de dominio mundial alemán (¿os suena?). Describían una prehistoria dorada, con druidas gnósticos que enseñaban una teroía ocultista-racista y reinaban sobre una sociedad racial pura y superior. Una conspiración antigermana (unas veces identificadas con las razas no arias, con los judíos o con la iglesia temprana) había arruinado este ideal y propugnado un igualitarismo pernicioso. La confusión racial, las guerras, las crisis economicas y políticas y la frustración de las aspiraciones alemanas eran consecuencias de esta conspiración. Sólo resucitan el perdido conocimiento esotérico y recuperando la pureza racial de los antiguos alemanes se podría recrean el nuevo imperio pan-germano.
Todo esto tenía lugar en el decadente imperio austro-húngaro en el que el pangermanismo se veía en lucha con el ascenso del eslavismo y la transformación del imperio a un estaod multinacional. Así visto, lo que buscaban los ariosofistas era recuperar (o soñar) con el elitismo y el poder que los germanos estaban perdiendo en la monarquía dual. Para postre, la Alemania unificada tras 1871 no era el estado utópico y mesiánico que estos soñadores esperaban: era demasiado prosaica y, peor aún, estaba industrializandose de manera masiva, arruinando la vieja Alemania rural. La exclusión de Austria de la Alemania unificada no había hecho si no empeorar las cosas que aún fueron a peor con el Ausgleich de 1867, que transformó el imperio en una monarquía dual y dio independencia política a los húngaros. Así los pangermanistas empezaron a promulgar la separación de las provincias alemanas del resto del imperio habsburgo y su incoporación, lo que se materializaría con el Anschluss de 1938.
La ideología völisch era además una reacción contra la modernidad. Esta había llegado tarde tanto a Alemania como a Austria-Hungría, en las que pervivían actitudes e instituciones pre-capitalistas, de manera que la modernización encontraba un duro rival con el tradicional orden rural. El liberalismo y el reacionalismo eran rechazados por desvirtuaban y desmitificaban las viejas instuciones y creencia. Este sentimiento se materializó en tres importantes nacionalistas alemanes: Paul de Lagarde, Julius Langbehn y Moeller van den Bruck.
El racismo y el elitismo tenían su lugar en ela ideología völkisch, naturalmente. Había que dar validez a la distinción nacional y a la superioridad de la misma en plena época del Darwinismo social. De paso culparon a los judíos del colapso de los valores e instituciones tradicionales.
en esta ideología völkisch tenía sus raíces políticas los ariosofistas. Su respuesta reaccionaria a la modernidad y el problema nacional era un imperio pan-Germánico que excluiría de representación o emancipación a las nacionalidades no germánicas y a las clases bajas. Para reforzar esta estructura obsoleta recurrieron al ocultismo, a las viejas teocracias y sociedades secretas, formando una amalgama de mitos y principios tomandos de los rosacruces, la Cábala y los masones. Su uso de temas semireligiosos y míticos para legitimar sus teorías muestran su desencanto con el mundo contemporáneo.
Todo esto tenía lugar en el decadente imperio austro-húngaro en el que el pangermanismo se veía en lucha con el ascenso del eslavismo y la transformación del imperio a un estaod multinacional. Así visto, lo que buscaban los ariosofistas era recuperar (o soñar) con el elitismo y el poder que los germanos estaban perdiendo en la monarquía dual. Para postre, la Alemania unificada tras 1871 no era el estado utópico y mesiánico que estos soñadores esperaban: era demasiado prosaica y, peor aún, estaba industrializandose de manera masiva, arruinando la vieja Alemania rural. La exclusión de Austria de la Alemania unificada no había hecho si no empeorar las cosas que aún fueron a peor con el Ausgleich de 1867, que transformó el imperio en una monarquía dual y dio independencia política a los húngaros. Así los pangermanistas empezaron a promulgar la separación de las provincias alemanas del resto del imperio habsburgo y su incoporación, lo que se materializaría con el Anschluss de 1938.
La ideología völisch era además una reacción contra la modernidad. Esta había llegado tarde tanto a Alemania como a Austria-Hungría, en las que pervivían actitudes e instituciones pre-capitalistas, de manera que la modernización encontraba un duro rival con el tradicional orden rural. El liberalismo y el reacionalismo eran rechazados por desvirtuaban y desmitificaban las viejas instuciones y creencia. Este sentimiento se materializó en tres importantes nacionalistas alemanes: Paul de Lagarde, Julius Langbehn y Moeller van den Bruck.
El racismo y el elitismo tenían su lugar en ela ideología völkisch, naturalmente. Había que dar validez a la distinción nacional y a la superioridad de la misma en plena época del Darwinismo social. De paso culparon a los judíos del colapso de los valores e instituciones tradicionales.
en esta ideología völkisch tenía sus raíces políticas los ariosofistas. Su respuesta reaccionaria a la modernidad y el problema nacional era un imperio pan-Germánico que excluiría de representación o emancipación a las nacionalidades no germánicas y a las clases bajas. Para reforzar esta estructura obsoleta recurrieron al ocultismo, a las viejas teocracias y sociedades secretas, formando una amalgama de mitos y principios tomandos de los rosacruces, la Cábala y los masones. Su uso de temas semireligiosos y míticos para legitimar sus teorías muestran su desencanto con el mundo contemporáneo.