La
casa Pavlov
Autor:
Paradise Lost
El
Volga. Apenas unos cientos de metros hasta el ansiado
río. Esos pocos metros eran la evidencia de
la impotencia alemana. Una impotencia que se cobraría
la vida de innumerables soldados en el empeño
de alcanzar esa orilla tan cercana y tan lejana a
la vez.
Los
hechos
Stalingrado, septiembre de 1942.
Las tropas alemanas avanzaban hacia el Volga a través
de una ciudad totalmente en ruinas. Al sur de la ciudad,
las tropas ya habían alcanzado la orilla del
río, pero en cambio, en el centro y al norte,
las tropas soviéticas ofrecían una dura
resistencia.
Uno de esos focos de resistencia fue la llamada "Casa
Pavlov".
Por esas fechas, en la parte central de la ciudad,
la 13ª División de la Guardia de Rodimzhev
controlaba una estrecha franja de terreno a lo largo
del Volga, desde la calle Pensenskaia hasta el barranco
Grutói.
Como la citada franja era muy estrecha, el coronel
Yelin, decidió ampliar espacios, y se apoderó
de dos edificios de la Plaza 9 de Enero, uno en ruinas
y el otro sin daño alguno. El teniente Zabolotnov
se fortificó en el segundo edificio, aunque
24 horas más tarde murió. A pesar de
ello, aquel edificio siguió llamándose
"Casa de Zabolotnov" y los soldados soviéticos
permanecieron en el edificio.
El otro edificio en ruinas, que daba a la calle Soléshnaia,
debía ser ocupado por el sargento Jacob Pavlov.
Jacob Pavlov por aquel entonces.
Antes
de la guerra, aquel edificio era el llamado "Casa
de la Gloria del Soldado" y servía de
alojamiento para varias oficinas gubernamentales.
Era un edificio de estilo barroco, de 4 plantas de
altura. La casa había sido ocupada por las
tropas alemanas dos días atrás pero
luego la dejaron desierta, así pues la misión
del sargento Pavlov era tomar y conservar la casa.
Pavlov era un experto veterano, y eligió para
la misión a otros veteranos combatientes de
13ª División de la guardia de Rodimzhev
a la que pertenecía Pavlov. Eligió para
el asalto a los soldados Alexandrov, Glushenko y Turgunov
(o Tchernogolov), todos ellos veteranos de los grupos
de asalto, con el contratiempo de que su comandante,
el teniente Afanasev, quedó ciego al inicio
del combate.
Por la noche, Pavlov y sus tres acompañantes
se infiltraron en la casa sin ver rastro de los alemanes.
Tras inspeccionar la planta baja sin encontrar ni
un solo alemán, el grupo salió a la
plaza y recorrió unos 15 metros hasta la otra
entrada.
Allí escucharon voces en alemán que
provenían de una habitación, y lanzaron
unas granadas por las ventanas del primer piso, matando
a los alemanes que allí se hallaban, y los
pocos que sobrevivieron huyeron de la casa a través
de la plaza, siendo algunos alcanzados por los hombres
de Pavlov en su agitada huída.
Después de examinar la casa con más
detenimiento, Pavlov halló en los sótanos
un grupo de rusos, compuesto por civiles y militares.
Pavlov envió un mensajero, concretamente a
Turgunov, para informar de que la casa había
sido ocupada, pero no pudo salir hasta la noche del
día 29, un día después, debido
a los contraataques alemanes, que ya desde esa misma
tarde, empezaron a realizarse. Fracasando todos ellos.
Lo alemanes se empeñaron en atacar frontalmente,
sufriendo un gran número de bajas, y sorprendentemente
no utilizaron la artillería o la Luftwaffe
como debió haberse hecho.
Estado de la Casa Pavlov.
Una
vez Turgunov informó en el cuartel de la 13ª
División, se decidió enviar refuerzos,
y la casa pasó a estar defendida por 20 hombres.
Derribaron una pared entre dos sótanos, colocaron
morteros y ametralladoras en las ventanas. Poco después
llegaron 4 soldados más, los últimos
refuerzos. En los ratos libres, los ocupantes de la
casa escuchaban un viejo fonógrafo que encontraron
allí, para aliviar la tensión.
|
|
|
|
|
Y.F.
Pavlov (C.O.)
|
|
A.P.
Aleksandrov (SMG)
|
|
|
|
|
|
V.S.
Glushenko (SMG)
|
|
N.Y.
Chernogolov (SMG)
|
Estos 4 hombres fueron los primeros en reconocer y
asegurar el edificio.
El edificio en la Plaza del 9 de enero era conocido
como La casa de los soviets y también como
La casa de los especialistas según algunas
fuentes
CO
= Oficial en jefe
SMG = Subametralladora
MG = Ametralladora
ATR = Rifle antitanque
Los nombres con (?) desempeñaban una función
desconocida
La información hallada en internet puede no
ser del todo cierta, ya que según la Wikipedia
y el libro de William Craig, la casa fue defendida
a lo sumo por 25 hombres, y en la lista aparecen 30.
Quizás llegaran más refuerzos posteriormente.
Los
restantes días los alemanes vacilaron y aguardaron
sin atacar, lo cual fue aprovechado por los rusos
para abrir numerosas trincheras, con la ayuda de unos
30 habitantes civiles que no habían huido.
Además los rusos aprovecharon la tregua momentánea
para colocar minas y trampas anticarro y crear numerosos
puestos fortificados de ametralladora y fusiles antitanques.

Esbozos de la defensas de la Casa
Pavlov.
Los
alemanes lanzaron ataque tras ataque, con todo lo
que tenían a su alcance. Soldados y tanques
se lanzaban contra la casa y sus defensores, que resistían
y rechazaban a los atacantes. La casa fue defendida
durante 50 días, combatiendo sin descanso,
pero sin ceder un centímetro. Era una posición
de gran importancia, ya que desde allí, se
impedía que los alemanes pudieran alcanzar
el Volga.
Finalmente, el 25 de noviembre, las tropas soviéticas
socorrieron a sus defensores.
Después
de haber resultado gravemente herido y ser evacuado
hasta un hospital, Pavlov, tras la victoria de Stalingrado
retornó al frente, para combatir en otras unidades.
Sufrió de nuevo heridas, pero pudo recuperarse
y volver a la contienda hasta el fin de la guerra
y la caída de Berlín.
Jacob Pavlov, falleció en Novgorod, el 28 de
septiembre de 1981, habiendo sido distinguido con
la medalla de Héroe de la Unión Soviética.
Jacob Pavlov con su medalla conmemorativa.
Un
poco de geografía
Después de aportar todos los datos anteriormente
citados, sería importante situar la casa en
Stalingrado por aquellas fechas, y lo que queda de
ella en la actualidad en Volgogrado.
Esta es una toma aérea de la Luftwaffe,
que corresponde al 30 de agosto de 1942, antes de
que se iniciara la lucha en la casa. La edificio con
el número 1, se corresponde a la Casa Pavlov,
el número 2, a la "Casa de Zabolotnov",
y el número 3, a una especie de molino de grano
(no confundir con el famoso silo de Stalingrado, que
se hallaba mucho más al sur), que hoy en día
aún se mantiene en pie.
En este toma, podemos ver el antes y después
de la zona. En la maqueta de la primera foto podemos
ver la ubicación de los tres edificios. El
número uno se corresponde con la Casa Pavlov,
el número dos, con la "Casa de Zabolotnov"
ya totalmente destruida, y el número tres con
el molino.
Abajo, podéis ver en la actualidad este último
edificio, que ha llegado hasta nuestros días.
Por detrás del edificio fluye el Volga a pocos
metros, así que podéis haceros una idea
de lo cerca que estuvieron las tropas alemanas de
llegar al río en ese sector. A la derecha,
y siempre mirando al Volga, se encuentra hoy el día
el Museo de Stalingrado con esa peculiar forma que
lo hace tan reconocible.
En internet hay un error muy extendido. Al edificio
que hoy se mantiene en pie y que era una especie de
molino, se le atribuye el nombre de Casa Pavlov, cuando
no es esa casa realmente. La Casa Pavlov estaba enfrente
de este último edificio. La verdad es que me
ha costado mucho aclararme, pero gracias a un par
de webs rusas conseguí hallar la situación
exacta de los edificios en la actualidad.
El
edificio de ladrillos que se halla hoy en la actualidad
al lado del museo de Volgogrado, tal como comenté
era una especie de molino. He encontrao en algunas
páginas alemanas que concretamente, recibía
el nombre de Grudinin-Mühle (el molino
de Grudinin).
Sobre la maqueta de los tres edificios que aporté
en su momento, y que vemos arriba, quería añadir
que es una toma que corresponde a una maqueta enorme
de la ciudad en ruinas que se halla en el museo de
Volgogrado.

Otra vista del museo de Volgogrado
y el molino Grudinin.

Vista de pájaro del complejo:
1. Museo de Volgogrado.
2. Molino Grudinin.
3. Casa Pavlov.
4. Plaza de Lenin con la famosa estatua.



Maqueta de la ciudad en el museo
de Volgogrado.
Aunque no estoy seguro al 100% me atrevo a asegurar
los siguientes puntos:
1. Fuente Druzhba (la de los cocodrilos).
2. Estación de ferrocarriles.


Un par de panorámicas no
muy comunes del molino de grano en la actualidad,
al lado del Museo de Stalingrado.
Pero, ¿dónde se encontraban exactamente
estos tres edificios dentro de la ciudad? Me ha costado
bastante situarlos, pero leyendo el libro de William
Craig uno se puede hacer un poco a la idea, ya que
no he encontrado ningún mapa de la época
con la situación exacta. Si partimos de que
la casa estaba cerca del Volga, y que era una zona
que los rusos controlaron hasta el final de la batalla,
podemos descartar bastantes zonas. Si esa franja que
controlaban se extendía desde la calle Pensenskaia
hasta el barranco Grutói, aún delimitamos
más la zona. Finalmente el barranco Grutói
se encuantra en las faldas de la colina Mamáiev,
por lo que la Casa Pavlov debía encontrarse
más o menos en la zona marcada por el círculo
rojo.
¿Y que ha sido hoy en día de la casa
Pavlov? Lamentablemente no queda casi nada de ella.
En la foto que os adjunto, podemos ver un edificio
al fondo, con una pequeña construcción
rojiza delante de él. Después de la
guerra, las casa fue de nuevo construida (es el edificio
del fondo) y hoy en día son unas viviendas.
En la fachada que da al Volga, los escultores P.L.Malkova
y A.V.Golovanova construyeron un monumento conmemorativo
en 1965, con los ladrillos originales de la casa.
En las letras a mano en la parte
inferior puede leerse:
"¡Te defenderemos Stalingrado natal!
(1942)"
Y en la parte superior:
"En esta casa se han unido en uno la hazaña
militar y laboral."
Gracias Nevena,
En esta toma puede verse más claramente la
situación actual de la Casa Pavlov (1) y al
fondo el molino defendido por 42 regimiento de fusileros
de la guardia de la 13 división (2). La plaza
en que hay en la parte de abajo, no he podido saber
con exactitud que nombre recibe, pues en algunos lados
aparece como la Plaza del 9 de enero, y en otros como
en el libro de William Craig, Plaza Lenin.
Y
éste es el detalle de la placa conmemorativa,
que se halla en la Plaza 9 de Enero, en honor de los
soldados que defendieron la Casa Pavlov.
En
rojo está marcada la casa Pavlov. A su izquieda
se encuentra lo que era la Casa de Zabolotnov.
Y transversalmente a ellas, dos casas después,
el molino de grano que hoy en día aun desafía
al tiempo al lado del museo de Stalingrado.
Sobre el Afanásiev
El texto está extraído del libro La
Batalla de Stalingrado, de Yuri V. Plotnikov (Editorial
de la Agencia de Prensa Nóvosti) y dice lo
siguiente:
El
29 de septiembre un grupo de exploradores de la 13ª
división de la Guardia, integrado por el sargento
Ya. F. Pávlov, los soldados A. M. Alexándrov,
V. S. Glushenko y N. Ya. Chernogolovi, ocuparon la
casa en la calle Pénzenskayá y la retuvieron
durante dos días. Luego les llegaron los refuerzos:
el pelotón de ametralladoras al mando del teniente
I. F. Afanásiev (siete hombres con una ametralladora
pesada), el grupo de cazadores de tanques del sargento
de primera A. A. Sabgaida (seis hombres con tres fusiles
antitanque) y tres combatientes más con fusiles
automáticos. Varios días después
llegaron otros cuatro hombres al mando del subteniente
A. N. Chernyshenko con dos morteros de 50 mm. El teniente
I. F. Afanásiev asumió el mando de la
defensa de la casa.
Esa
fue la guarnición de la "casa de Pávlov":
24 combatientes. Simplemente no había posibilidad
de envíar allí más fuerzas. Los
combatientes estaban contados.
¿Qué
hombres fueron aquellos que resistieron durante 58
días y bo dejaron pasar al enemigo? Antes de
la guerra el ruso Yákov Pávlov trabajó
de contador, el ucraniano Iván Kiréiev
fue minero; el tadzhiko Madami Turdíev, maestro,
el abjazio Alexéi Sukba, operador de una planta
eléctrica, el kazajo Talabái Murzáiev,
empleado en un almacén. No fueron militares
de carrera, pero empuñaron las armas para defender
su tierra, la ciudad a orillas del Volga y esa casa
semiderruida en Stalingrado.
Naturalmente
fue un pequeño episodio de la batalla de Stalingrado.
Más la "casa de Pávlov" encarnizó
la firmeza y el valor de los defensores de Stalingrado
...
En
la posguerra fueron distintos los detinos de los sobrevivientes
defensores de esta "casa". Pero el del teniente
I. F. Afanásiev fue a todas luces el más
dramático. El 24 de noviembre de 1942 fue herido
y sufrió una contusión. Después
del tratamiento en el hospital recorrió los
difíciles caminos del la guerra para llegar
a Berlin. Mas la contusión se dejaba sentir:
poco a poco fue perdiendo la vista. En 1952 quedó
ciego. El Estado le asignó una buena pensión
y le dió un apartamento confortable. El profesor
Alexandr Vodovózov acudió en ayuda del
héroe de Stalingrado. Le practicó una
complicada operación y, doce años después
de aquellos combates, Iván Afanásiev
pudo ver la ciudad que había defendido, renacida
entre las ruinas. Vio también en aquel edificio
la lápida conmemorativa.

I. F. Afanásiev, de Volgogrado,
uno de los valerosos defensores de la cas Pavlov,
rodeado de escolares.
Algunas fotos de Jakov Pavlov
Jacob Pavlov a la derecha.



De izquierda a derecha: Pavlov,
Yeremenko, Chuikov y Lelyushenko. Foto tomada en 1960.
Revisión
histórica
Para poder establecer una valoración sobre
la importancia de la casa Pavlov, siempre es importante
disponer de mapas, fechas y posiciones de las fuerzas
enfrentadas... pero hay algo que no se nos debería
pasar por alto, y eso es la moral. Después
de la llegada de la 13.ª División de guardias
de Rodimtsev, sus hombres tomaron la decisión
de resistir en la ciudad a cualquier precio. Tras
varios intentos por tomar los edificios que se hallaban
en el terraplén frente al Volga, un poco más
al Norte de la Plaza Roja, la moral de los soviéticos
empezaba a flaquear. Pero todo cambió tras
la captura de la casa Pavlov. Esa casa fue el ejemplo
para proporcionar a las tropas de Chuikov, el espíritu
heroico que necesitaban, un heroismo que todos querían
imitar y que se transformó en el símbolo
de la ciudad y ejemplo a seguir.
Evidentemente,
la casa Pavlov tenía un valor estratégico
excepcional, pero lo era más como un ejemplo
de heroismo y determinación frente a los invasores
alemanes. Como relatan algunos testigos de la época,
la casa Pavlov estaba rodeada por las posiciones alemanas,
pero podía verse desde otras fortificaciones
soviéticas bastante alejadas. Y desde allí
veían (a diferencia del silo de grano y la
estación de ferrocarriles) como todos los esfuerzos
de los alemanes por tomarla, se estrellaban una y
otra contra sus posiciones defensivas.
Si
finalmente la casa Pavlov hubiera caído en
poder de los alemanes, habría asestado un duro
golpe moral contra las tropas del Ejército
Rojo, pero solo el hecho de resisitir día tras
día, elevaba la moral de los soviéticos.
Los alemanes lo sabían, pero por mucho que
lo intentaron, no consiguieron tomarla.
¿O
sí? Quizás lo que se cuenta no es la
verdad oficial.
Sobre
la realidad o ficción de la casa Pavlov, antes
de entrar de pleno en el debate, creo necesario reproducir
los diferentes datos que circulan en los libros más
conocidos sobre la batalla de Stalingrado, a fin de
establecer comparaciones muy interesantes entre diferentes
autores, y lo que en realidad sucedió, o así
parece ser.
"Buscando
ampliar el espacio, el coronel Yelin, comandante del
42.º Regimiento, se había apoderado de
dos edificios de la plaza Lenin que podían
ser utilizados como puntos fortificados. Uno de ellos
era una de pisos fuertemente dañada cuya fachada
daba a la calle Soléshnaia. El otro edificio
estaba incólume. Un segundo teniente llamado
Zabolotnov mandó un pelotón al edificio
en pie de la derecha y lo ocupó. El nuevo puesto
se denominó inmediatamente "casa de Zabolotnov",
pero aquel oficial murió al cabo de veinticuatro
horas. Sus hombres conservaron la posición.
En lo que se refiere al edificio en ruinas con la
fachada a la calle Soléshnaia, el sargento
Jacob Pávlov y otros tres hombres se arrastraron
a través de un patio, lanzaron granadas a las
ventanas del primer piso y se ayudaron los unos a
los otros dentro, mientras los pocos alemanes a los
que no mataron las explosiones huían al otro
lado de la plaza. En los sótanos, el rechoncho
Pávlov, con su eterna sonrisa, descubrió
a un pequeño grupo de rusos, tanto militares
como civiles. Algunos estaban malheridos y Pávlov
mandó un mensajero a informar que se había
apoderado de la casa, pero el correo fue obligado
a retroceder otra vez adentro cuando los alemanes
contraatacaron. Finalmente, consiguió salir
a la noche siguiente, 29 de septiembre, llevándose
algunos heridos con él, y el Cuartel general
de la 13.ª División de la Guardia envió
más hombres para socorrer a Pávlov.
Los veinte hombres organizaron rápidamente
su nuevo hogar. Derribaron una pared entre dos sótanos,
emplazaron morteros y ametralladoras en las ventanas
clave y empezaron a tirotear al enemigo. Llegaron
cuatro soldados más, los últimos refuerzos
facilitados por el Cuartel general. Durante los intervalos
en el tiroteo, el pequeño grupo de hombres
procedentes por casualidad de todas las regiones
de la Unión Soviética: Georgia, Kazajstán,
Uzbekistán, Ucrania intentaron obrar
lo mejor que pudieron para aliviar aquella tensa situación.
Encontraron un viejo fonógrafo y un disco cuya
melodía nadie conocía. Lo hicieron funcionar
continuamente y pronto se gastó.
Afuera, los carros alemanes intentaban continuamente
hallar un punto débil. Pero la "Casa de
Pávlov" era una barricada natural, que
dominaba un amplio campo de tiro e impedía
al enemigo el acceso a la orilla del Volga, situada
sólo a doscientos cincuenta metros. En vez
de traer aviones o artillería para aplastar
el obstáculo, los alemanes inexplicablemente,
continuaron atacándolo de frente y sufriendo
las consecuencias."
La batalla por Stalingrado, de William Craig.
"Durante
las grandes batallas por el sector industrial septentrional
de la ciudad, la lucha casa por casa, con ataques
y contraataques locales, había continuado en
los distritos del centro. Uno de los episodios más
famosos de la batalla de Stalingrado fue la defensa
de la «casa de Pavlov», que duró
cincuenta y ocho días (foto izq. Casa de Pavlov
después de la batalla de Stalingrado).
A fines de septiembre, una patrulla del 42º regimiento
de guardias se había apoderado de un edificio
de cuatro plantas que daba a una plaza, situado a
unos 275 m de los altos de la orilla del río.
Su comandante, el teniente Yakov asumió el
mando.Descubrieron que varios civiles habían
permanecido en el sótano durante todo el combate.
Uno de ellos, Mariya Ulianova, tuvo un papel activo
en la defensa. Los hombres de Pavlov destruyeron los
muros del sótano para mejorar sus comunicaciones,
y abrieron boquetes en las paredes, para tener mejores
aspilleras para las ametralladoras y los fusiles antitanques
de largos cañones. Cada vez que los blindados
se acercaban, los hombres de Pavlov se dispersaban,
fuera por el sótano o por el piso superior,
desde donde podían dispararles de cerca. La
tripulación del blindado no podía elevar
sus principales armas lo bastante para responder.
Chuikov después gustaba hacer ver que los hombres
de Pavlov mataron a más soldados enemigos que
los alemanes pedieron en la toma de Paris. (Jakov
Pavlov, convertido en Héroe de la Unión
Soviética, más tarde se convirtió
en el archimandrita del monasterio de Sergievo antes
Zagorsk- donde atrajo un gran número de fieles
que nada tenían que hacer con su fama de Stalingrado.
Está ahora muy delicado)."
Stalingrado, de Anthony Beevor.
Will
Fowler, en su libro Schlacht um Stalingrad,
también hace referencia a la casa Pavlov, pero
comparando el texto en alemán, con el libro
de Beevor, parece que directamente utilizó
el de Beevor para incluirla en el suyo, aunque curiosamente
en su bibliografía, no aparece el libro de
Beevor por ningún lado.
Para
repasar la historia de la casa Pavlov, habría
que hacerlo de forma cronológica, es decir,
en el momento en que fue tomada por el sargento Pavlov.
Georgi Potanski, uno de los supervivientes de la guarnición,
así lo narra:
"Chuikov ordenó tomar la casa porque
nos daba una gran ventaja. Toda la zona colindante
podía estar bajo vigilancia, y se podía
disparar desde todos los rincones de la casa. Rodimtsev
decidió que se debía intentar su captura
de forma sigilosa, ya que su guarnición era
relativamente pequeña, y los alemanes estaban
distraídos por los ataques contra la Casa de
los trabajadores del ferrocarril. Un pequeño
grupo de seis hombres, lideradores por el sargento
Pavlov, se arrastró hasta la casa. Tuvieron
suerte, ya que no había nadie de guardia en
la entrada. Pavlov dejó dos soldados allí
y se movió sigilosamente hasta el sótano.
Allí encontró a un buen número
de civiles rusos que se habían refugiado. Habló
con ellos, averiguó en que habitaciones se
encontraban los alemanes y abrió la puerta
de una patada. Estaban todos allí dentro, bebiendo
y jugando a cartas. Con dos granadas acabó
con ellos."
Pavlov pensó que los alemanes intentarían
tomar de nuevo la casa, y pidió refuerzos.
Los alemanes volvieron al poco tiempo para recuperar
la casa pero fueron rechazados.
En verdad, Pavlov tuvo una suerte enorme, ya que anteriormente,
los intentos por capturar la Casa de los trabajadores
del ferrocarril y el Banco estatal habían fracasado.
La guarnición de los alemanes era sólo
de doce hombres, muy pequeña en comparación
con otras fortificaciones. 100 metros más allá,
un montón de cadáveres de soldados soviéticos
cubrían las inmediaciones de la Casa de los
trabajadores del ferrocarril, al fracasar en su intento
de tomarla. Poco después, el 30 de septiembre,
se lanzó un ataque contra la Casa en forma
de L, y también fracasó. Así
que el éxito a la hora de tomar la casa Pavlov
se debió únicamente a la sorpresa y
a la suerte.
Sería
necesario, para continuar, hacer referencia a la figura
de Jacob Pavlov. Condecorado como héroe de
la Unión Soviética, la historia siempre
lo ha asociado a la casa, como el líder de
la pequeña guarnición. Según
el teniente Anatoly Mereshko, que tomó parte
en aquellos terribles combates, Pavlov estuvo al mando
de la guarnición sólo unos días
y nuca fue el comandante de la casa. Como la posición
era de una importancia extrema, se buscó a
alguien con mayor experiencia militar, y que ya hubiera
estado al mando de alguna compañía o
batallón, pues Pavlov era el oficial más
joven de la guarnición. El nuevo comandante
de la casa pasó a ser el capitán Naumov,
que fue el auténtico héroe de la defensa
de la casa.
Otro de los mitos que se atribuyen a su defensa, son
los famosos 55 días que resistió al
envite de las tropas alemanas. Lo curioso del caso
es que Pavlov fue herido la noche del 24 de noviembre
en el asalto a unas de las fortificaciones adyacentes
alemanas, concretamente la Lechería, tras la
plaza del 9 de enero y fue evacuado de Stalingrado.
Potanski, así lo confirma: "Estaba
cerca de él cuando sucedió, y ya no
tomó parte en la batalla. Pero la defensa de
la casa continuó."
El
verdadero héroe durante la defensa de la casa,
el capitán Naumov, murió la noche del
24 de noviembre, la misma en la que Pavlov resultó
herido, y el mando de la casa fue asumido por Antón
Dragan, que anteriormente había tomado parte
en los combates en la Estación de ferrocarriles
y en la Fábrica de clavos. Dragan estuvo al
mando de la casa hasta el 10 de enero, justo al inicio
de la Operación Anillo. Ese día, los
70 hombres que defendían la casa fueron transferidos
con otras unidades de la 13.ª División
de la Guardia a la factoría Octubre Rojo. Sólo
un puñado de soldados permanecieron en la Casa
Pavlov. Cuando Dragan volvió el 30 de enero,
se encontró con que los alemanes habían
vuelto a ocupar la casa: "Se encontraban en
el interior y en el sótano, y tuvimos que limpiar
de nuevo la casa de fascistas."
La historia oficial cuenta que sólo 24 hombres
defendieron la casa, pero esa es otra de las invenciones
de la propaganda soviética, pues como dice
Potanski, "Nunca fuimos menos de 70 defensores,
y a veces llegamos al centenar."
De la misma manera, afirma: "Nuestra defensa
de la casa fue heroica, pero no como se ha descrito.
Se quería crear a toda costa la imagen de un
pequeño grupo de soldados resistiendo contra
el enemigo, y para ello era mejor que se creyese que
el grupo estaba compuesto únicamente por soldados
de infantería. Pero había ayudantes
de artillería en la casa, y nuestro papel fue
muy importante. Personalmente recibí una medalla
de Chuivok por mi labor en la defensa de la casa."
Potanski afirma que se escogió a estos 24 soldados,
porque provenían de diferentes regiones de
la Unión Soviética y quería ofrecerse
una imagen, de un pequeño grupo luchando en
armonía, codo a codo:
"En realidad, la mayoría de la guarnición
era de origen ruso, pero la relación con los
de las otras repúblicas distaba de ser fácil.
El comandante de nuestra unidad de artillería
era un armenio, Nikolai Sarkisan. La plaza que se
encontraba delante nuestro, estaba llena de cadáveres
y una noche, Sarkisan me ordenó recoger algunos
cuerpos. Esa era una típica orden estúpida.
Los alemanes lanzaban bengalas constantemente y fui
rápidamente descubierto. Una ametralladora
abrió fuego y me escondí detrás
de una pila de cadáveres. Podían oír
como las balas rasgaban el muro de protección,
y entonces cesó. El enemigo pensó que
había muerto. Así que me arrastré
hasta las trincheras que defendían la casa.
Sarkisan había olvidado darme una contraseña.
Tuve suerte. Si el centinela hubiera sido un uzbeco
o un tártaro me hubiera disparado (casi no
entendían el ruso y hubiera sido imposible
comunicarme con él). Por suerte era ruso."
Tampoco
es cierto que la casa fuera conocida durante la batalla,
como la casa Pavlov, sino como "la Casa de
la calle Penzenskaya".
Históricamente
es injusto que la casa recibiera el nombre de Pavlov,
que pasó a la gloria, mientras que Naumov,
el verdadero héroe, cayó en el olvido.
Polanski comenta al respecto:
"Naumov luchaba codo a codo con el resto de
sus soldados, repeliendo los ataques de los alemanes.
Fue un héroe increíble."
El 24 de noviembre, Naumov, ordenó atacar la
Lechería a través de la plaza que separaba
los dos edificios. El grupo de asalto era poco numeroso,,
por lo que la mayoría de la guarnición
de la casa Pavlov fue aplastada en el asalto. Fue
una lucha terrible como comenta otro testigo de la
época, el soldado Ivan Schylaev:
"En esta terrible batalla, Pavlov fue evacuado
en una camilla, Ilya Voronov, otro famoso defensor
de la casa fue alcanzado por una explosión,
aunque sobrevivió de milagro a pesar de recibir
20 fragmentos de metralla. Naumov intentó replegar
a sus hombres, pero murió delante de todos
ellos."
Más tarde, los supervivientes se encontraron
en la casa Pavlov, y no sin enormes dificultades,
consiguieron recuperar el cuerpo de su comandante,
arrastrándolo mediante cuerdas hasta la casa,
y lo enterraron allí, en el sótano.
Poco después, el capitán Dragan asumió
el mando de la posición.
Uno
de los hechos más curiosos de la casa Pavlov
fue el descubrimiento de un gramófono, en una
de las incursiones. Sólo había una grabación
y en medio de la batalla, el aria napolitana del disco
sonaba extraña. Potanski: "Entonces
se nos ocurrió que sería una gran canción
para ponerles a los alemanes. Teníamos momentos
de insomnio, así que después de algún
ataque alemán, siempre la poníamos a
todo volumen. Era un ritual."
La
casa Pavlov, recibió el nombre en código
de "el faro", puesto que como dice
Mereshko "era de una gran ventaja, porque
nos ofrecía la posibilidad de disparar hasta
a un kilómetro de distancia. Desde el cuarto
piso, podíamos ver más allá de
la Plaza del 9 de enero. A la izquierda y derecha
teníamos alemanes. Detrás nuestro el
molino ocupado por nuestros hombres."
Pero la casa Pavlov no era la única fortificación
ocupada por los soviéticos. Justo detrás
se encontraba el Molino, un edificio de ladrillo que
Rodimtsev capturó el 14 de septiembre. Se encontraba
a 100 metros de la casa Pavlov y a la misma distancia
del Volga, como puede apreciarse en los planos adjuntos.
En el Molino se hallaba el Cuartel General del batallón.

1. Lechería
2. Casa Pavlov
3. El molino
4. La casa de los trabajadores del ferrocarril
5. Casa de Zabolotnov
Potanski
afirma que "los alemanes eran reacios a usar
bombardeos pesados, debido a la proximidad de la Casa
de los trabajadores del ferrocarril. Tan pronto como
los alemanes lanzaban un ataque con su infantería,
salíamos del sótano y corríamos
a disparar, y avisábamos a nuestras unidades
de artillería que se encontraban en la otra
orilla del Volga que inmediatamente bombardeaban las
fuerzas enemigas. Desde el tejado veía donde
caían nuestros proyectiles y podía corregir
nuestro fuego. Nuestra minas y artillería prevenían
a los alemanes de intentar lanzar ataques de tanques
en masa y éramos capaces de infligir muchas
bajas a su infantería."
Las
autoridades soviéticas, decidieron omitir de
la historia oficial a los ayudantes de artillería
y la lista oficial de defensores de la casa, aunque
sin ellos, hubiera sido imposible este capítulo
de la defensa de Stalingrado.
La casa Pavlov no era sólo un grupo aislado
de combatientes, sino un sistema de defensa integrado,
protegido con minas, alambradas y artillería.
La decisión de Chuikov de trasladar su artillería
al otro lado del Volga fue acertada, puesto que a
veces, en un día debían repeler hasta
diez ataques alemanes.
Recapitulando
toda la historia, queda claro que Michael K. Jones
ofrece testimonios y fuentes de primera mano, que
hacen que la historia de la casa Pavlov, tal como
la cuenta él, sea más creíble
y cercana a la realidad. De la lectura de su libro,
he conseguido comprobar que las baterías de
artillería de la otra orilla trabajan en conjunto
con los hombres apostados en la casa, y que sin esa
ayuda, hubiera sido imposible defender la casa, y
que los alemanes no usaron los bombardeos pesados,
por miedo a causar bajas por fuego amigo en la Casa
de los trabajadores del ferrocarril.
Una cosa sí que no he conseguido aclarar, que
no es otra que los intentos de la Luftwaffe por acabar
con la casa, ya que no se hace ni una sola mención
en todo el libro a tal hecho, ni ninguno de los supervivientes
habla al respecto. Sólo aparece en las memorias
de Pavlov, y visto lo visto, poca credibilidad tienen,
pues parece que se limitaron a seguir el guión
escrito de las autoridades soviéticas. Así
que ahí queda la duda.
Tampoco disponía datos concluyentes para saber
que existía un embarcadero tras la casa Pavlov,
y no lo había leído en ningún
sitio, aunque si la casa estaba aislada del resto
de fuerzas soviéticas en su posición
más meridional, por algún lado tenían
que llegar los refuerzos. La pista me la dio un mapa
del libro de Will Fowler, Schlacht um Stalingrad,
donde aparecían con finas líneas las
rutas que seguía la flotilla de Rogachev para
enviar refuerzos a Stalingrado, y una de ellas, unía
la casa Pavlov con la otra orilla. El dato final y
concluyente apareció en el libro de Michael
K. Jones, Stalingrad. How the Red Army Triumphed,
cuando Potanski fue llamado por Chuikov para hacerle
entrega de una condecoración y relataba lo
siguiente: "Fui convocado en el Cuartel General
del Ejército, por la noche, con mi compañero
ayudante de artillería de la casa Pavlov. Chuikov
quería darnos las gracias a los dos personalmente.
Pero era un viaje peligroso. Volvimos al Molino, y
entonces empezamos a movernos a través del
embarcadero del río, cuando de pronto, una
bengala lo iluminó todo y los alemanes abrieron
fuego con morteros. Los dos caímos al suelo.
Un proyectil explotó a mi izquierda, llenando
todo de suciedad. Me levanté y llamé
a mi compañero. '¡Levanta, vamos!', pero
no se movió. Le habían volado la parte
izquierda de su cuerpo.
Finalmente alcancé el cuartel general e informé
a los guardias. Me guiaron hasta Chuikov. Me miró:
'¿Dónde está el otro hombre?'.
Le dije que había caído. Chuikov intentó
hablar. '¡Qué lástima, que lástima!',
repitió, con voz emocionada. Entonces me miró
fíjamente a los ojos. Noté su increíble
espíritu de lucha. Era casi tangible, como
si pudiera tocarlo. 'Gracias', dijo simplemente, presentándome
mi medalla. 'Gracias por su coraje'." No
queda ninguna duda de que existía un embarcadero
tras la casa Pavlov y el Molino, y través de
él llegaban los refuerzos para seguir manteniendo
la posición.

Mapa donde se aprecie el recorrido
de la flotilla del contraalmirante Rogachev hasta
la casa Pavlov.
Otro
hecho que llama la atención es que la casa
Pavlov no fue un punto aislado de defensa pasiva,
si no que como se ha podido comprobar, desde allí
se lanzaban ataques contra otras fortificaciones alemanas
colindantes, como la Lechería, y que mientras
no se acabase con la resistencia de la casa Pavlov,
existía un alto riesgo de que alguna zona colindante
cayera en manos soviéticas. El desgaste que
suponía intentar tomarla fue enorme, así
como la cantidad de unidades que debían estar
ancladas en las casa colindantes (véase la
Lechería, la Casa en forma de L,
la Casa de los trabajadores del ferrocarril...), que
en definitiva, eran necesarias para contribuir a la
segunda ofensiva de la ciudad, esta vez en el sector
fabril, en su sector septentrional.
Para
acabar, quisiera hacer un inciso sobre los trabajos
que algunos historiadores realizaron con la casa Pavlov.
Como hemos leído anteriormente, Wiliam Carig
es uno de ellos. En los apéndices de su libro,
La batalla por Stalingrado se citan las fuentes que
ha utilizado para escribir este episodio en concreto,
y son:
Mansión e la fama del soldado, de I. F.
Afanasiev y su artículo en Krasnaia Zvezda,
2 de febrero de 1963. Héroes de la gran
batalla, de I. Grummer y T. Harin; La casa Pavlov,
de V. Gurkin, V. I. Z., n.º 2, 1963; Estoy
en la casa de Pávlov, de L. Saveliev, en
Sovietskaia Rosiia, 2 de febrero de 1963. Ronald Seth,
Stalingrad: Point of Return.
Como
salta a la vista, son fuentes secundarias, y en muchos
casos transmitidas de boca en boca, y por lo tanto
no del todo fiables, aunque al menos las fuentes constan
en su libro.
Beevor sin embargo, publicó su libro en 1998,
y la fuente que utilizó para narrar el episodio
dela casa Pavlov no consta. En ese mismo capítulo
hace referencia varias veces al TsAMO y cuesta creer
que no descubriera la verdad de la casa Pavlov, y
en cambio Michael K. Jones nos ofrezca una versión
mucho más cercana a la realidad y acabe de
una vez con todos los mitos y exageraciones en torno
a este hecho. Por lo que se deduce que Beevor no profundizó
ni mucho menos en este aspecto, tal como afirma en
su libro.
Un detalle a tener en cuenta es lo que cuenta Beevor
en su libro, que sucedió con Pavlov una vez
acabada la guerra:
"Jakov Pavlov, convertido en Héroe
de la Unión Soviética, más tarde
se convirtió en el archimandrita del monasterio
de Sergievo antes Zagorsk- donde atrajo un gran
número de fieles que nada tenían que
hacer con su fama de Stalingrado. Está ahora
muy delicado."
Michel
K. Jones vuelve a rectificar a Beevor, y comenta que
cuando Pavlov fue enterrado en 1981, seguía
siendo un comunista. Beevor confundió al sargento
Jacob Pavlov con otro veterano de Stalingrado, el
soldado Ivan Pavlov, que después de sus terribles
experiencias en la batalla, encontró algunas
páginas del Evangelio en medio de la ciudad
devastada, y comenzó a leerlas. Las guardó
con él hasta el final de la guerra, e hizo
sus votos bajo el nombre de Kyrill, llegando a ser
el director espiritual del monasterio de la Sagrada
Trinidad de Saint-Sergius.
Bombardeos y ataques de artilería
Sobre
los posibles intentos de bombardear la casa Pavlov
por parte de la Luftwaffe habría que
comentar las siguientes referencias. Del libro del
sargento Pavlov, no me fiaría demasiado, pues
seguramente siguió las consignas de la propaganda
soviética, pero tiene puntos en común
junto el texto de la Gran Crónica de la
Segunda Guerra Mundial, y este último,
coincide en algunos detalles con los datos aportados
por Michael K. Jones, como el fonógrafo que
sonaba en la casa, o que el propio Pavlov fue herido
en el asalto a la lechería y evacuado de la
ciudad.
"Los
períodos de calma eran raros; todos los momentos
de descanso servían para idear estratagemas
que hiciesen la vida imposible a los alemanes. La
historia de los cohetes es muy significativa a este
respecto. La Luftwaffe continuaba bombardeando la
ciudad. En este sector, las incursiones se habían
hecho difíciles por la proximidad de los dos
adversarios, que impedía que los pilotos precisasen
sus objetivos. Para subsanarlo, los alemanes lanzaban
cohetes de colores para señalar la línea
del frente.
Pavlov y sus hombres se habían fijado que los
cohetes salían de una casa situada a menos
de cien metros de la suya. Tan próxima, que
muchas veces oían a los alemanes gritarles:
"¡Eh! ¡Russkis, despertaos! ¡Es
hora de encender la lumbre!". A lo cual respondía
siempre algún ruso: "Nuestra lumbre ya
está encendida. ¡Gracias! Os vamos a
enviar buñuelos a la moda de Stalingrado".
Buñuelos que consistían en las granadas
de los morteros colocados en batería en una
de las bodegas.
Un día, los rusos de Pavlov contemplaban estos
cohetes. Alguien sugirió entonces que sería
una buena estratagema imitar esas señales para
confundir a los bombarderos. Solo había observar
el número y color de los cohetes. Luego lanzarían
una señal idéntica, pero en dirección
Oeste, es decir, por encima de las líneas de
la Wehrmacht. Pavlov telefoneó al capitán
del batallón y expuso la idea. Recibió
enseguida una pistola especial y cohetes de colores.
La primera vez que ejecutaron el proyecto, y aunque
la desviación de los cohetes no fue muy considerable,
tuvieron la alegría de ver caer un rosario
de bombas sobre las posiciones alemanas. Por cuatro
veces repitieron la operación. Finalmente,
los alemanes se dieron cuenta del origen de esos errores
y terminaron las incursiones sobre esa zona de la
ciudad."
En
Stalingrado, de Yakov Pavlov:
"Varias veces los fascistas intentaron bombardearla
desde el aire. Pero durante el día esto no
era nada fácil, nuestros artilleros tendían
tal cortina de fuego que era casi imposible encontrar
un agujero. Entonces decidieron bombardearnos de noche.
Podíamos escuchar en la oscuridad a los bombarderos
enemigos sobre nosotros. Los fascistas comenzaron
a lanzar bengalas verdes para indicarles a los pilotos
nuestra posición. Unos minutos más y
las bombas comenzarían a caer sobre nosotros,
entonces recordé que en algún lado teníamos
cohetes.
-Aleksandrov, la pistola de señales, rápido!
Grite con todas mis fuerzas.
Aleksandrov me alcanzó la pistola. Rápidamente
cargué la pistola con un cohete verde y oprimí
el disparador. El cohete hizo una majestuosa curva
y descendió sobre la casa ocupada por los fascistas.
Yo continué disparando.
El recuerdo de esos fuegos artificiales
sobre el área de la plaza 9 de Enero se quedarían
con migo para siempre. Las bombas cayeron sobre los
fascistas solo una logro dañar una esquina
de la casa.
-Eliminamos a los fascistas con una luz Bromeaban
los soldados.
Más tarde los Fascistas intentaron dirigir
a sus aviones con otros colores, pero siempre logramos
despistarlos." (
Y
por último, también se hace referencia
a los ataques contra la casa por medio de la artillería,
como se apuntó anteriormente, aunque todo parece
indicar que no se hizo de manera masiva por miedo
a hacer blanco en las posiciones alemanas cercanas
a la casa Pavlov.
De
la Gran Crónica de la Segunda Guerra Mundial,
Selecciones del Reader's Digest:
"Cuando al fin, el 15 de octubre, a las 9 horas
de la mañana, los alemanes desencadenaron contra
la casa de Pavlov un violentísimo cañoneo,
ninguno de sus ocupantes se sorprendió. Cuando,
hacia las 10 horas, aparecieron cuatro tanques, seguidos
de unos cincuenta soldados con armas automáticas,
tampoco se alteró nadie. Los panzers, con su
aparatoso chirriar, llegaron a cien metros de la casa,
se detuvieron y dispararon a cero, con la esperanza
de derribar el muro exterior."
Y
Pavlov añade en sus memorias:
"A
la siguiente mañana los fascistas lanzaron
una nueva andanada sobe la casa. Parecía que
querían borrar el edificio de la faz de la
tierra, donde habían perdido una buena posición.
Sin embargo nuestra casa se mantuvo como un bastón,
una fortaleza a la que era imposible acercarse."
Así
que por la coincidencia de varios relatos, sobre todo
el de Selecciones del Reader's Digest, extraído
del libro de Ronald Seth, Stalingrad: Point of
Return, en el uso de bengalas para despistar las
incursiones de la Luftwaffe, se desprende que
realmente debió suceder tal hecho.
En
el libro Turning Point, de Popov, Kozlov y
Usik, donde se recogen multitud de testimonios de
soldados del Ejército Rojo durante la Segunda
Guerra Mundial, destaca la historia del soldado Georgiy
Semyonovich Ptansky, que estuvo en la casa Pavlov
y formaba parte de la famosa 13.ª Guardia de
fusileros de Rodimtsev, y también hace referencia
a la imposibilidad de atacar la casa Pavlov por parte
del Ejército alemán:
"En
la noche del 14 al 15 de septiembre, aproximadamente
a las 3 de la mañana, cruzamos el río
hacia Stalingrado con una embarcación. Cuando
faltaban aproximadamente 50 metros para llegar a la
orilla, nuestra embarcación cayó bajo
fuego enemigo, recibiendo algunos impactos en el casco,
y empezó a hundirse. Había 100 hombres
en la embarcación. De ellos, sólo 30,
incluido yo, alcanzamos la orilla. Salimos en una
zona cercana a un depósito de petróleo.
Toda la ciudad estaba en llamas. Las barcazas ardían
en el río. Lo primero que vi en la orilla fueron
los cuerpos de nuestros soldados. El enemigo se encontraba
a 300-400 metros de la orilla y nos atacaba sin cesar.
Pero se encontró con la empecinada resistencia
de nuestros guardias. No podíamos retroceder.
El Volga estaba a nuestra espalda.
El
día 15 de septiembre, por la mañana,
establecimos un puesto de observación en la
orilla (OP). Nuestra batería tenía la
misión de llevar a cabo la observación
del terreno ocupado por el enemigo. La infantería
recibió fuego de cobertura. Uno de los puestos
de observación se estableció en un molino.
El operador de teléfono y yo, nos encontrábamos
en el cuarto piso del molino, junto a la ventana.
Podíamos observar al enemigo sólo con
la ayuda de un periscopio. Los francotiradores alemanes
siempre estaban a la caza. Desde nuestra posición,
podíamos ver con total claridad la Plaza del
9 de Enero (ahora la Plaza Lenin) y los edificios
y sótanos cercanos que los alemanes ocupaban.
Llevábamos a cabo una observación continua,
día y noche. Cada ataque del enemigo caía
bajo el fuego de nuestras armas. Cuando el sargento
Pavlov y su equipo ocuparon el edificio, recibimos
la orden de instalar un nuevo puesto de observación
en la parte superior de un edificio opuesto al enemigo.
El enemigo abrió fuego de artillería
sobre una parte del bloque de madera del edificio,
dañándolo considerablemente.
Aproximadamente a finales de septiembre, en una noche
oscura, los alemanes penetraron en nuestras defensas
por un barranco. Tuvimos que darle la orden a nuestra
artillería de disparar sobre nosotros porque
los alemanes habían alcanzado nuestro puesto
de observación.
Al amanecer empezaron a alargar su cabeza de puente
a lo largo de la orilla. Pero con el soporte de nuestra
artillería y los Katiuskas, nuestra infantería
empujó rápidamente al enemigo a sus
posiciones iniciales. Luchábamos día
y noche, explotaban minas y proyectiles, y las balas
silbaban sobre nuestras cabezas.
Durante los breves periodos de calma siguientes, los
alemanes encendían sus altavoces y comenzaron
a emitir propaganda en ruso. Pero nuestros hombres
ignoraban sus peticiones. Algunas veces teníamos
que coger nuestras ametralladoras y granadas y defendernos
de los ataques del enemigo. Muchos de los soldados
quedaban fuera de combate, heridos o muertos. Muchos
de los heridos morían porque no recibían
a tiempo tratamiento médico. No sabíamos
como prestar los servicios de primera ayuda para los
heridos graves, porque nadie nos lo había enseñado.
Teníamos problemas con el suministro de agua.
Sólo podíamos recoger el agua del Volga,
y solo por la noche, porque la orilla estaba bajo
vigilancia del fuego enemigo. Hervíamos el
agua en el sótano para evitar que el enemigo
lo detectase. El enemigo abría fuego al menor
indicio de una chispa de luz. Cocinábamos gachas
hechas de concentrado. Los soldados nos entregaban
la comida en un bote desde el otro lado de la orilla.
Cuando el Volga comenzó a congelarse, resultó
imposible cruzarlo con un bote. El grano que aun permanecía
en el sótano del molino en cantidades abundantes,
nos salvó. Dormíamos en las pausas entre
batalla y batalla y intentábamos comer algo.
Para nosotros, el molino era una fortaleza segura.
El sótano, ofrecía una buena protección
contra los ataques de la artillería. A nuestro
alrededor, la aviación enemiga no llevaba a
cabo bombardeos en el área de la casa Pavlov,
ni en el molino, ni en la Plaza 9 de Enero, porque
el enemigo y nuestras posiciones estaban demasiado
cerca.
Cada día se le entregaba a cada soldado 100
gramos de Vodka. Pero eso sólo sucedió
en Stalingrado. Quiero dejar claro este punto sonre
los 100 gramos de Vodka. Luché desde Stalingrado
hasta Polonia y sólo se nos dio Vodka en Stalingrado.
Y no todo el mundo lo recibió. No siempre se
entregó makhorka (una especie de tabaco), sólo
en la ofensiva. No lo recibimos durante la defensa.
Estuve luchando en Stalingrado desde el 15 de septiembre
hasta el 2 de febrero y fui condecorado con la medalla
Za otvagu (al coraje)."
La historia no fue realmente como se contó,
pero nadie podrá negarles a los hombres que
defendieron y murieron en la casa Pavlov, el heroísmo
y determinación con el que lucharon por su
patria e hicieron frente al invasor alemán
en aquella ciudad de muerte a orillas del Volga.
Bibliografía:
Stalingrad, How the Red Army Triumphed, de Michael
K. Jones
Stalingrado, de Antony Beevor
La batalla por Stalingrado, de William Craig
Schlacht um Stalingrad, de Will Fowler
Stalingrado: el cerco infernal, de Stephen Walsh
Volgograd-The Hero City Gran Crónica de la Segunda
Guerra Mundial, Selecciones del Reader's Digest
http://foro.casarusia.com/viewtopic.php?f=19&t=2920
http://145.253.206.229/wolgograd2005/
http://users.pandora.be/stalingrad/pavlov/defenders.htm
http://rafiger.de/Homepage/Artgallery/Historic01.htm
http://galeria.casarusia.com/
http://www.stalingradbattle.nl/deslag/pavlov.htm
http://mundosgm.com/smf/index.php/topic,531.0.html
http://batidoradigital.f2o.org/article.
... rticle=112
www.fireonthevolga.com/Stalingrad-close-up.htm
http://oksana-vlg.livejournal.com/5479.html?nc=10
http://www.forum.md/Data/Forum/BBB10BFA
... 0071a6.jpg
http://de.wikipedia.org/wiki/Pawlows_Haus
http://www.vokrugsveta.ru/.../vs/archives/?item_id=1898
http://www.volgograd.info/photo/
http://airaces.narod.ru/all7/pavlov11.jpg
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/c
... Pavlov.jpg
http://visualrian.ru/images/item/35177
http://airaces.narod.ru/all7/pavlov11.jpg
http://www.treefrogtreasures.com/forum/
... p?p=211157