El
Almirante Canaris ataca el Nilo
Autor:
Juan Manoel
En
el verano de 1942, Egipto es, en efecto, neutral,
si bien constituía la base militar de Inglaterra
para la guerra en el Norte de Africa, y El Cairo es
una ciudad militar de Gran Bretaña, debido
a que el rey Faruk y su gabinete consideran útil
pasar por un Estado neutral, a la sombra del alto
comisario británico.
En
esa época, el bar carioca Kit-Kat,
era el centro habitual de las altas clases, los hijos
de los pachás y de los beys, de los grandes
terratenientes, de los contratistas... Allí
mismo se presentaba con frecuencia un joven egipcio,
que era centro de las noches bohemias en dicho establecimiento,
Hussein Gaafar, por ser poseedor de mucho dinero,
mucho ingenio, mucha alegría de vivir y mucho
tiempo libre... Todo el mundo lo tiene como un hombre
rico y sin nada que hacer. En realidad se trata de
un agente del Abwehr (Servicio Secreto Alemán),
Hans Eppler, que se encuentra en El Cairo con su amigo
Hans Gerd Sandstede para una misión especial.
Sandstede representa el papel de un amigo americano,
un americano loco, irlandés de nacimiento,
que utiliza su pasaporte americano para escapar a
su manera a la guerra a favor de los ingleses. Según
su pasaporte falsificado se llama Peter Monkaster;
su apodo es Sandy.
La
asistencia de estos dos hombres en el bar no es una
mera coincidencia. A ese bar asisten con regularidad
también, varios oficiales jóvenes del
Ejército Egipcio, normalmente en traje de paisano,
entre los que se encuentran algunos que se harán
muy famosos años más tarde, como el
teniente Anwar El Sadat, o el teniente Abdel Nasser.
Muchos en el Ejército Egipcio saben muy bien
que ellos no son amigos de Inglaterra. Son hombres
de las muchas células secretas que luchan por
la independencia de Egipto, que esperan sólo
el momento. Ellos están organizando a los descontentos.
Luchan también contra el rey Faruk y contra
los pachás, que tienen tratos con Inglaterra.
Ya se rumoreaba que querían una revolución.
El
escenario era que no sólo los alemanes constituían
un peligro para el poderío inglés en
el cercano oriente. En la antigua ciudad de El Cairo,
en las guarniciones del interior, se hallaban las
tropas de resistencia que querían librar a
Egipto de Inglaterra. En este tiempo sólo se
trataba de pequeñas células. Círculos
políticos, religiosos y militares. Están
todavía desunidos, y sólo tienen en
común el odio contra Inglaterra, en su sueño
por la libertad de Egipto. Pero en todo momento podían
convertirse en una peligrosa organización.
Si los alemanes lograban usar para sus fines a los
conspiradores, podría surgir una quinta
columna de los fanáticos oficiales, compañeros
del teniente Sadat y del teniente Nasser, de los amigos
del general El Masri Pascha, o de los compañeros
del mayor Zulfikar y Abdel Rauf.
En
este escenario se movió el Abwehr, por un lado
el de entregar información militar al alto
mando, y por el otro fomentar la resistencia de los
diferentes grupos descontentos que había en
Egipto.
Pero
hay que tomar en cuenta que este trabajo del Abwehr
y su comandante el almirante Canaris había
empezado años antes.

Almirante Wilhem Canaris, Comandante
del Abwehr.
1.- Acción Pascha :
En
1940, se planificó un audaz proyecto. En esa
época, un húngaro, el capitán
Laslo Conde de Almasy, fue reclutado por el Abwehr,
y nombrado capitán de la Luftwaffe. Este húngaro,
como se puede leer en otros post, era un experto conocedor
de en cuestiones del desierto y había trabajado
muchos años como especialista topógrafo
para el Instituto Cartográfico del Gobierno
de Egipto, había volado sobre todo el Sahara
y ganado muchos amigos.

Conde Almasy, antes de la guerra.
Su primera propuesta fue, en Enero de 1940, conquistar
para el bando alemán al general de Estado Mayor
egipcio El Masri Pascha, relegado a la inactividad
por los ingleses. El Masri era enemigo de los ingleses.
Simpatizaba con oficiales como Abdel Nasser y esperaba,
como tantos otros, una victoria alemana sobre Inglaterra,
porque con ella vislumbraba la libertad para Egipto.
Este hombre podía ser un factor importante
en el bando alemán.

General El Masri Pascha.
En
el cuartel del almirante Canaris en Berlín,
no fueron muy sorprendidos cuando el mayor de la Luftwaffe
y oficial de información Nikolaus Ritter, hizo
la proposición de traer a Alemania al general
El Masri, y raptarlo si fuera preciso. Canaris consideró
que aunque la idea era disparatada, se debía
intentar.
Ritter
reunió un comando especial dentro del X Cuerpo
Aéreo. Estableció contacto con el enviado
húngaro en El Cairo, que en ese momento se
encontraba en Budapest para presentar un informe.
Al diplomático no se le indicó todos
los alcances de la misión. Sólo se le
dijo que se quería tomar contacto con El Masri,
y que se tenía la intención de poseer
una emisora secreta para los importantes partes meteorológicos.
El embajador aceptó.
El
mayor Ritter formó un comando de diez hombres
para la operación, todos de provenientes del
Abwehr, al igual que Almasy : telegrafistas, especialistas
en mensajes cifrados, intérpretes, choferes.

El mayor Ritter junto a Almasy.
El embajador húngaro volvió a El Cairo
con un equipo de radio entre su equipaje diplomático.
El equipo no fue instalado en la embajada, por precaución
diplomática, si no que se le entregó
a un sacerdote de nacionalidad austríaca de
la iglesia de Santa Teresa, que estaba al servicio
de Hungría, y que era un entusiasta aficionado
de la información secreta.
De
esta forma el Abwehr pudo tener un contacto fluido
y establecer adecuadamente el plan para que El Masri
fuera llevado a Alemania.
En
principios, El Masri propuso que un submarino lo recogiera
en el mar de Berollos, en el Delta del Nilo, pero
fue considerado irrealizable. Después se acordó
que le recogería un avión alemán
en algún lugar del desierto cercano e El Cairo.
Después de la toma de Creta, Ritter recibió
por fin dos He-111, para llevar a cabo
la Acción Pascha. Almasy, que conocía
el desierto como la palma de su mano, escogió
un lugar en rojo Djebel junto a la carretera de los
oasis, para recoger a El Masri.
La
idea era que El Masri llegara a este lugar en automóvil,
después de un viaje de dos horas, una hora
antes del crepúsculo y colocar una señal
para el aterrizaje. Uno de los He-111
de Ritter aterrizaría mientras el otro permanecería
en el aire.
En
el primer intento los aviones estaban por despegar,
cuando llegó un mensaje de Santa Teresa, vía
Derna, indicando que El Masri había tenido
un accidente automovilístico y que no podría
llegar a la cita a tiempo.
Se
decidió por un segundo intento, el 7 de junio
de 1941. Los aviones alemanes, uno piloteado por el
capitán Haller, con Ritter a bordo, y el segundo
piloteado por Almasy, que debía recoger a El
Masri, llegaron al lugar acordado. Dieron vueltas
por unos quince minutos, pero El Masri nunca se presentó,
por lo que se pensó que el plan había
sido descubierto.
Lo
que en realidad había pasado es que El Masri
decidió ir al encuentro de los alemanes, en
un avión militar egipcio, el que capotó.
En ese intertanto los ingleses se habían dado
cuenta de la huida del general, pero el general realizó
una cinematográfica escapatoria, y los ingleses
no pudieron capturarlo hasta tres meses más
tarde, internándolo en Palestina.
2.- Primer Intento del Abwehr para Formar una Red
de Información Propia :
En
aquella época en El Cairo existía una
red de información italiana que funcionaba
perfectamente, al mando de un oficial llamado Nani.
Los alemanes se relacionaban vía Atenas con
esta red, conocida con el nombre de Roberto,
y se aprovechó de dicho centro de espionaje
desde mayo de 1941 hasta enero de 1942, pero a la
que nunca se tuvo una real confianza, en especial
al tipo de información entregada, y de la utilidad
que tendría al estilo de campaña que
llevaba a cabo Rommel.
Por
esta razón Canaris decidió una nueva
y temeraria aventura : dos agentes especiales se infiltrarían
en El Cairo y en Haifa.
Dos
personajes fueron enviados al cuartel de Ritter. Se
llamaban Klein y Münlenbruch. Ambos hablaban
perfectamente el árabe y algunos otros idiomas.
Ambos había vivido en la zona, Klein en Haifa
y Münlenbruch en Alejandría. Su misión
sería volver a dichas ciudades, instalar emisoras
secretas, organizar su actividad de espionaje utilizando
otros agentes y contactos, todos procedentes del movimiento
de resistencia egipcio.

Agentes del Abwehr Klein y Münlenbruch.
Hubo largas discusiones respecto de la forma en que
se haría llegar a los agentes a destino. En
submarino y en automóvil se consideraron inviables.
Se
decidió en llevarlos por vía aérea,
a un lugar cercano al camino de caravanas que iba
desde oasis de Farafrah hasta Deirut, en el Nilo.
Almasy conocía muy bien el lugar, y sabía
que había una franja dura en la cuál
podría aterrizar un avión, que quedaba
a unos cien kilómetros del río.
La
disyuntiva ahora era como podrían recorrer
los cien kilómetros de desierto. Se llegó
a la conclusión que la única forma era
en motocicleta. Después de hacer los cálculos
respectivos, distancia, horarios, peso, consumo de
combustible, provisiones, vestimenta, dinero, etc.
Después de una larga búsqueda consiguen
encontrar una motocicleta muy ligera, para ser metidas
en los aviones.
El
16 de julio de 1941 todo está preparado, pero
la misión empieza mal, ya que aparato que debía
aterrizar y dejar los agentes en tierra, tiene un
desperfecto en los neumáticos. Ritter entonces
decide que debe haber un cambio de avión, o
sea el que aparato de protección sea el que
aterrice, mientras el otro está en el aire.
Los
aviones despegan desde Derna hacia el lugar indicado.
Al llegar, y mientras el avión de seguridad
vuela en círculos a unos mil metros de altura,
el avión con los agentes se dispone a aterrizar.
Este
avión, al mando de un joven piloto, demora
bastante en la operación de aterrizaje, tomando
en cuenta que, a esa hora, al atardecer, existe premura
en terminar la misión, antes de que se caiga
la noche africana. Cuando ya estaba a punto de bajar,
con el tren de aterrizaje a punto, se ve una nube
de polvo en el horizonte, un vehículo de observación
británico. El He no puede presentar
batalla ya que antes de partir le habían sacado
sus armas y planchas de blindaje a causa de la fuerte
carga de combustible. Se alejan, dan una vuelta, cerciorándose
que el peligro ha pasado, y el piloto pretende aterrizar
de nuevo. El sol a esa hora proyecta extrañas
sombras sobre las pequeñas elevaciones del
terreno. Pero el piloto no puede bajar de nuevo, no
atreviéndose a aterrizar debido a que, aunque
el terreno es relativamente plano, las sombras no
le dan una buena visibilidad de éste, y muestran
las elevaciones mucho mayores a como realmente son,
por lo que considera que pudiera existir un peligro
de choque. El capitán Leich, le ordena al piloto
bajar a tierra de una vez, pero es demasiado tarde,
el sol ya se está ocultado, y la pista está
cubierta por un manto oscuro, es la noche africana.
Son
las paradojas de la guerra, originalmente se había
designado un experimentado piloto para el aterrizaje,
pero por una avería, se tuvo que invertir el
trabajo de los aviones, y allí se tenía,
a un inexperto piloto tratando de aterrizar, y a un
piloto experimentado a mil metros de altura en una
acción de cobertura.
Leich
y Ritter discuten inclusive que Klein y Münlenbruch
salten desde el avión, pero las motocicletas
no podían soltarse, por lo que no podrían
recorre los cien kilómetros de desierto a pie,
ya que se había traído agua y alimentos
para una marcha de tres días, y no para una
semana, que es lo que duraría la marcha de
infantería.
Ritter
ordena volver a Derna, esperando que la escuadrilla
les pueda ceder nuevamente dos aviones, para intentar
la operación por segunda vez en un futuro cercano.
Cuando
estaban en viaje, se les ordena cambiar de aeropuerto,
ya que Derna está bajo un ataque aéreo
británico. La alternativa es Bengasi, pero
no se tiene claro si el combustible les alcanzará
para otros trescientos kilómetros y llegar
allí.
El
avión en que viajan Ritter, Leich y los agentes
empieza a perder combustible, por lo que se decide
ir a Derna con él, y aterrizar a pesar del
ataque. Al llegar el ataque es tan fuete que realmente
no se podía aterrizar, por lo que se decide
por un aterrizaje forzoso en algún lugar cercano.
Al no encontrarse, se decide finalmente por un aterrizaje
en el mar.
El
avión cae en el mar, del aterrizaje, todos
salen ilesos, salvo Münlenbruch que muere apresado
entre los fierros del avión. Ritter tiene el
brazo roto y Leich sus costillas.
El
segundo avión logró llegar a Bengasi
con las últimas gotas de combustible que le
quedaba.
Este
primer intento del espionaje alemán de colocar
dos agentes en el Nilo, terminó el malestar
del alto mando, y en especial con la indignación
del jefe de la Luftwaffe en Africa, el que prometió
no ceder otro avión al Abwehr tan fácilmente.
Ritter fue trasladado a un hospital en Alemania y
su comando lo tomó Almasy a su cargo.
3.- Acción Salaam-Cóndor :
El
Cairo era realmente importante como centro de informaciones.
Un gran ejemplo eran los mensajes que enviaba a Washington
el agregado militar americano en El Cairo, el coronel
Frank Fellers, y que fueron descifrados por la inteligencia
alemana e italiana gracias a la audaz agente italiana
Bianca Bergami, y que fueron usados por Rommel desde
agosto de 1941, y que fueron decisivos para algunos
de sus más audaces golpes militares en el Norte
de Africa.
En
ese agosto de 1941, cuando Estados Unidos todavía
era un país neutral, agentes del SIM (Servizio
Informazioni Militare) robaron de la embajada estadounidense
en Roma una clave utilizada en las comunicaciones
de sus agregados militares, conocida como Black Code,
o Código Negro. Los informes que enviaba Fellers
desde El Cairo a Washington eran descodificados por
la inteligencia italiana y enviados a Rommel, y empezaron
a ser útiles incluso antes de que Estados Unidos
entrase en la guerra. Rommel se refería a ellos
como la buena fuente. Fellers informaba
de todo : composición y movimientos de unidades,
armamento, moral de los combatientes, etc.
Pero
Almasy sabía que esas informaciones podían
fallar al menor descuido, por una indiscreción,
por una traición. Temía que el ejército
blindado pudiera quedar un día sin las informaciones
decisivas del agregado militar americano en El Cairo.
Además Rommel insistía al Abwehr que
las informaciones sobre el enemigo fueran adquiridas
por su propio campo.

El Conde Almasy, con uniforme alemán.
Canaris encomendó a Almasy la misión
de internar agentes en El Cairo, que se denominó
Salaam.
Como
agentes fueron elegidos dos hombres que actuaban en
la central berlinesa del Abwehr y habían vivido
mucho tiempo en Africa : Eppler y Sandstede.
John
Eppler, había nacido en El Cairo en 1914 hijo
de padres alemanes afincados allí. Cuando su
padre murió, su madre volvió a casarse
con un egipcio de buena posición que le adoptó,
lo educó como musulmán y le cambió
el nombre por Hussein Gaafer.Cuando los reclutadores
alemanes lo abordaron en 1938 consiguieron reclutar
al mejor espia posible para infiltrarse en países
arabes. Eppler fue enviado a diversas misiones, todas
exitosas en Turquía, Irak, Afganistán
y Líbano. Su capacidad para integrarse en el
ambiente local era su cualidad principal. Eppler era
acompañado por Hans Gerd Sandstede, otro alemán
nacido fuera del reich, (en Tanganika, Africa Oriental
Alemana) que sería su operador de radio.
El
comando de transporte y la organización técnica
corrió a cargo del Regimiento Brandemburg.
Todos
los que debían participar en la Acción
Salaam serían del Regimiento Brandemburg,
o fueron incluidos en él mientras durara la
acción. Con ligeras excepciones, se trataba
de hombres que había vivido muchos años
en Oriente y conocían perfectamente las costumbres
del país, y se hallaban en disponibilidad física
de salvar cualquier dificultad de las que podían
presentárseles.
Los
preparativos de la acción duró tres
meses y medio, encontrándose en este tiempo,
las derrotas sufridas por Rommel en el invierno de
1941-42, lo que hizo que el punto de partida se alejara
más del destino. Sería necesario viajar
tres mil kilómetros, desde Trípoli hasta
Assiut, en el Nilo. Una parte importante de la travesía
se realizaría por territorio enemigo o era
terreno desértico, nunca pisado por el hombre,
sin posibilidad de acceder a agua, alimentos o combustible.
La
preparación fue muy minuciosa. Se debía
contar con que la columna de transporte tendría
que esconderse durante días, por lo que fue
previsto un aprovisionamiento para seis semanas, el
que fue aportado por la Luftwaffe, ya que el ejército
no disponía de los medios de alimentación
especial que eran necesarios.
Se
mandaron a construir un tipo de escala con peldaños
resistentes, que debían ser colocadas bajo
las ruedas de los vehículos, cuando éstas
amenazaran con hundirse, para seguir rodando sobre
estas escalas, y no quedar atascados en la arena.
También
fueron mandadas a hacer aparatos de radio especiales,
que fueran de gran alcance, pero que además
no sobrepasaran determinado peso y volumen.
Se
dispusieron de cuatro vehículos, dos Ford-Luxe
y dos Ford de transporte de tropas de
una tonelada y media, de los llamados Flitser.
Como armamento se dispusieron de ametralladoras. Por
ser que la mayor parte del trayecto debía ser
realizado por zonas que no estaban cartografiadas,
todos los vehículos fueron dotados de brújulas
giroscópicas Askania, y el vehículo
de mando además contaba con una brújula
solar. Los vehículos fueron marcados con la
svastica reglamentaria de los vehículos alemanes,
pero rociada con arena para que sólo fuera
reconocida desde muy cerca, para sí cumplir
con lo estipulado en el Derecho Internacional sobre
espionaje. Lo mismo ocurrió con los uniformes,
se usó el uniforme alemán.
Los
agentes llegaron a Trípoli por vía aérea
en una operación muy secreta, con todo su equipaje,
que incluía el aparato de radio.
El
29 de abril de 1942, se puso en marcha el viaje de
los ocho hombres del comando de Almasy, embarcados
de a dos en cada vehículo. En pequeñas
etapas se cumplió el trayecto hasta el oasis
de Gialo, ocupado por los italianos. Desde allí,
y pasando por un viaje digno de una odisea, que incluyó
paso por dunas, enfermedades, e inclusive patrullas
del ejército egipcio, llegaron a Assiut, el
23 de mayo, cumpliendo el plan en forma bastante parecida
a lo planificado y sorteando las dificultades que
se pusieron en su camino.

Operaciones del Abwehr para internar
agentes en El Cairo. Las líneas delgadas indican
el fallido vuelo
de los agentes Klein y Münlenbruch. La línea
gruesa indica la ruta de 1.700 millas llevada a cabo
por el comando de Almasy, para hacer llegar a Eppler
y Sandstede.

Comando especial de Almasy. De
izquierda a derecha : Woermann, Almasy, Munz, Sandstede,
Eppler.
A fines de junio vuelve a la base y después
de recorrer dos mil kilómetros en su viaje
de regreso, Almasy se presenta ante Rommel y le indica
que la Acción Salaam ha concluido,
y que se puede empezar la Acción Cóndor.
La
segunda parte de la operación la Acción
Cóndor, es el trabajo en sí de
la red de espionaje de Sandstede y Eppler.
Antes
de proseguir quiero indicar que la siguiente parte
del relato es una versión de los hechos, ya
que existen otras de este fragmento de la historia
de la Segunda Guerra Mundial, incluida una novela
(La Clave está en Rebeca).
En
Assiut Almasy despidió a los agentes, y éstos
llegaron por sus medios a El Cairo. Los agentes aparecieron
a pie en un puesto británico haciéndose
pasar por oficiales ingleses extraviados en el desierto,
nadie sospechó nada (los dos hablaban un inglés
perfecto), consiguiendo así llegar a El Cairo.
El Abwehr los había ataviado adecuadamente.
No se había olvidado coser en sus chaquetas
y pantalones, letreros de firmas comerciales de El
Cairo. Todo estaba calculado. Cartas personales y
fotografías. Además, facturas, hojas
con nombres de distintos hoteles, llaveros con llaves
de equipaje y motor de un Buick americano.
Moneda suelta egipcia. Un calendario del Automóvil
Club de El Cairo con el pretexto de una avería
en su automóvil en el desierto. Una maleta
conteniendo el equipo de radio y otra con dinero (veinte
mil libras) en hermosos billetes ingleses viejos,
totalmente verdaderos.

En el wadi Sora, en el centro Eppler,
Almasy y Sandstede.
Pero de nuevo las casualidades de la guerra, y las
cosas inocentes provocan los desastres.
Se
cuenta que cuando Almasy informa a Rommel del término
de la Acción Salaam, el general
le da inmediatamente una muy mala noticia. Rommel
se había llevado consigo desde Mamelin, durante
la ofensiva de mayo, a Aberle y Weber, los dos hombres
que recepcionarían la información proveniente
de El Cairo. Se trataba de utilizar a todos los hombres
que fuera posible, y los dos telegrafistas podían
esperar los mensajes de El Cairo exactamente igual
desde su cuerpo de mando, y hacer otra cosa mientras
duraba esa espera, pensaba Rommel. Pero sobrevino
la desgracia de los días 27 y 28 de mayo. Eran
los días en que el Afrikakorps se encontraba
acosado por los ingleses detrás de la línea
de Gazala. Los tommys venían de
todas las direcciones, y una mañana Rommel
tubo que retirarse con su puesto de mando, mientras
se estaba afeitando, con la cara llena de jabón.
En la confusión, fue capturada una parte del
cuerpo de transmisiones. Entre ellos se hallaba, por
desgracia, el coche con la emisora de Aberle y Weber,
y todo el material necesario para la Acción
Cóndor. Almasy palideció con la
noticia, y sólo fue tranquilizado por Rommel,
quien le informó de su ascenso a mayor. Aún
así muy penoso la forma en que se había
arriesgado de esa forma el material destinado a una
acción calculada con tanto cuidado y sobre
la cuál el Abwehr había desplegado tanta
medidas de protección. Del mismo modo era casi
incomprensible que dos hombres tan valiosos tuvieran
que participar fatalmente en un ataque.
Como
las desgracias nunca vienen solas, otro hecho tiene
lugar. A los pocos días de lo anterior, el
vaticinio de Almasy respecto a la información
del agregado militar americano en El Cairo se cumplía,
ya que al mismo tiempo que los italianos descifraban
los códigos diplomáticos estadounidenses,
los británicos hacían lo propio con
las comunicaciones militares alemanas, y por ese medio
pudieron descubrir que tenían acceso a las
comunicaciones de un oficial aliado en El Cairo con
Washington. Informaron a los estadounidenses, que
cambiaron los códigos, y el Eje se quedó
sin las informaciones de Fellers el 26 de junio de
1942. Unos días después, el 10 de julio,
los aliados consiguieron confirmar sus sospechas cuando
el 621° Batallón de Transmisiones del Afrika
Korps fue capturado por los ingleses sin haber tenido
tiempo de destruir sus documentos. Entre ellos se
encontraron las transcripciones de varios mensajes
de Fellers. El coronel Fellers fue trasladado a Estados
Unidos, pero no sufrió ningún castigo
(lo cierto es que él no tuvo culpa de nada).
Al contrario, unos meses después le fue concedida
la Medalla de Servicios Distinguidos por su labor
como agregado militar en El Cairo, gracias a los brillantes
informes que había estado haciendo para el
Departamento de Guerra (e involuntariamente para Rommel).
En
el intertanto, Eppler y Sandstede ya habían
llegado a El Cairo, con su emisora secreta, sin enterarse
de los hechos antes narrados. Alquilaron un yate del
Nilo como vivienda. Eppler representó con éxito
el papel del joven egipcio adinerado, bajo el nombre
de Hussein Gaafar; Sandstede, el loco americano de
origen irlandés, tomó el nombre de Peter
Monkaster, enfrentando fácilmente la bohemia
y la noche carioca, uniéndose a personajes
de altas clases sociales. Montaron con calma su antena
en el techo de su vivienda fluvial y buscaron contacto
con el movimiento de resistencia egipcio. Anwar El
Sadat, fue uno de los contactos de Eppler. Sadat era
teniente de una unidad de transmisiones egipcia. Era
buen amigo de Abdel Nasser, que entonces era teniente
y estaba de servicio en el Sudán. Sadat actuaba
como representante de Nasser en el círculo
de los oficiales antibritánicos de El Cairo.
El entonces teniente Sadat proporcionó a los
dos agentes contacto con el jefe del Estado Mayor
del Ejército Egipcio, El Masri Pascha, el hombre
a quien Ritter había tratado de llevar a Alemania
en avión, y lo hizo a través de las
reuniones secretas que tenían lugar en el salón
de Madame Amer. Sobre todos estos centros revolucionarios
de militares antibritánicos, Eppler y Sandstede
obtuvieron brillantes informaciones secretas.
El
otro centro de abastecimiento de información
creado gracias al reclutamiento de las más
célebre bailarina egipcia de aquel tiempo,
Hekmat Fahmi, que actuaba en el bar Kit-Kat.
Aquella
mujer era verdaderamente hermosa, con un perfil egipcio
auténtico, y una gran bailarina. Se decía
que nada semejante se había fuera de El Cairo.
Nadie sabía en el Kit-Kat, y muy
pocos en todo El Cairo, que esta mujer era una importante
fuente de información del espionaje alemán.
Sus
buenas relaciones con oficiales ingleses le proporcionaban
gran cantidad de magnífico material de información.
La bailarina odiaba a Inglaterra, y estaba siempre
dispuesta contra los enemigos, por lo
que los alemanes aceptaban toda información
que ella les proporcionara.
Hekmat
informó a Eppler sobre el traslado de parte
del X Ejército Blindado desde Siria y Palestina
a Egipto. Informó sobre la entrega de cien
mil minas para el frente del Alemein, de lo que podría
deducirse que los ingleses construirían allí
una línea defensiva. También informó
el traslado del general Freyberg, de la 2° División
Neozelandesa, antes de que estas divisiones se movieran.
De
esta forma, Hekmat les proporcionó a Eppler
y Sandstede el premio gordo, unos documentos de alto
secreto fotografiados a un narcotizado amante inglés:
Los planes de defensa de El Cairo ante la arremetida
del Afrika Korps.
El
telegrafista Sandstede, alias Peter Monkaster, se
sentaba siempre, a la hora acordada frente al aparato
de radio, pero nunca se escuchó respuesta.
Junto a él estaban sus mensajes cifrados según
la edición inglesa de la novela de Daphne du
Maurier Rebeca. El Abwehr había
obtenido tres ejemplares en Portugal. Uno fue para
el grupo Cóndor, otro fue para
Aberle y Weber, y el tercero estaba en Atenas, en
la estación de radio del Abwehr.

Una estación de radio del
Abwehr.
Hussein Gaafar y Peter Monkaster estaban muy afligidos
y el alcohol fue una de las salidas para sus aflicciones.
Eppler
y Sandstede habían conseguido llegar a El Cairo
sin molestias. Habían montado sus antenas en
el yate del Nilo. Los hombres de la quinta columna
trabajaban. La danzarina Hekmat Fahmi proporcionaba
brillantísimas informaciones. El contacto con
el movimiento de resistencia antibritánico
de los egipcios era excelente. Pero todo no producía
el menor fruto.
Sobre
él por qué las cosas no funcionaban
existen varias versiones.
Se
estima que por desgracia, Sandstede y Eppler eran
bastante incapaces técnicamente, ya que no
consiguieron enviar la información, y decidieron
emborracharse para olvidar el mal trago. De todas
formas de poco le hubiese servido esa información
a Rommel. Fué el momento que aprovecharon los
ingleses para capturarlos a ellos y a la radio, que
mágicamente vuelve a funcionar para permitir
a los ingleses transmitir mensajes falsos a Rommel
que podrían haber tenido algún tipo
de influencia en la derrota de El Alamein, a pesar
de que hasta el momento la fiabilidad de Eppler como
fuente pareció haber sido nula, y no obstante
sirvió para que el Afrika Korps planeara sus
operaciones.
Anwar
El Sadat en su Diario Secreto de la Revolución
Egipcia, indica que Eppler le había indicado
que el aparato de radio no andaba bien, puesto que
no tenía comunicación con los alemanes.
Sadat como oficial de transmisiones fue a examinar
el aparato, para revisar su funcionamiento.
Sadat
indica que el aparato estaba bajo la fachada de un
armario con un receptor de radio y tocadiscos, un
mueble de lujo, al cuál se le apretaba un pequeño
resorte y la cubierta de madera se levantaba hacia
arriba, dejando visible un pequeño recinto,
en el que estaba la emisora con su cuadro de mandos
y un pequeño taburete para que se sentara el
telegrafista. Había incluso una lámpara,
de manera que podía utilizarse la emisora con
la cubierta cerrada, mientras el tocadiscos sonaba.
Ni el más desconfiado espía se habría
dado cuenta que aquel mueble escondía la emisora
alemana. Sadat examinó el equipo no encontrando
ningún defecto. Sadat llegó a pensar
que tal vez los dos alemanes no querían mandar
ningún mensaje, ya que el yate era una mansión
que recordaba un cuento de Las Mil y Una Noche,
donde todo invitaba a la comodidad y al placer. Un
ambiente perjudicial; tal vez los dos jóvenes
agentes habían olvidado la misión que
se les había confiado.
Otra
versión indica que los receptores alemanes
habían captado las primeras llamadas de Cóndor,
pero no habían querido responder, cosa que
ni Eppler, ni Sandstede, ni Sadat sabían, principalmente
debido a la captura del coche con la emisora de Aberle
y Weber.
Hay
antecedentes entregados por el jefe de todos los comandos
especiales alemanes en el Oriente Medio, que era conocido
con el nombre clave de Angelo en el mundo
de los expertos en espionaje de ambos bandos.
Angelo
indica que cuando se enteró de la desagradable
noticia de la captura de Aberle y Weber, advirtió
a todos los puestos de radio en funcionamiento que
no acusaran recepción de ningún mensaje
de Cóndor, y que no se comunicaran
con ellos bajo ningún concepto. Para los especialistas
del Abwehr era claro que Aberle y Weber acabarían
revelando, tarde o temprano, sus conocimientos de
la Acción Cóndor, aunque
éstos fueran limitados. Si los documentos y
aparatos llegaban intactos a manos de los ingleses,
lo que fue así, los especialistas británicos
tenían los suficientes puntos de referencia
para capturar a los dos agentes y someterlos a un
proceso de tercer grado. Si los ingleses sabían
lo suficiente, podían entrar en el juego de
la transmisión de mensajes para sembrar la
confusión entre las estaciones de radio alemanas.
En consecuencia, toda la información de Cóndor
no tendría valor alguno. La orden de Angelo
de no tener el menor contacto con Eppler y Sandstede
era, por lo tanto, prudente y necesaria para la seguridad
de los dos agentes. Sólo así tendrían
alguna posibilidad de escapar. Ahora sólo habría
que esperar quien llegaría primero al yate
del Nilo, las tropas de Rommel, o las fuerzas de defensa
británicas. Los ingleses fueron más
rápidos, Eppler y Sandstede fueron detenidos
en su yate en septiembre de 1942.
Sandstede
intentó suicidarse sin éxito, pero de
todos modos ni el ni Eppler fueron fusilados. El padre
adoptivo de Eppler, un abogado pro-britanico con muchas
influencias consiguió salvarles la vida a los
dos. Eppler sobrevivió a la guerra y se convirtió
en un empresario de éxito.
Después
de esta operación, no existen intentos conocidos
para la infiltración de agentes en Egipto por
parte del Abwehr.
En
el ámbito de las misiones secretas, por su
naturaleza, versiones de los hechos existen muchas,
y quizá nunca se pueda conocer la realidad
absoluta. Lo único claro es que el Abwehr intentó
penetrar en lo más profundo de la defensa británica
en Egipto, a dos bandas, como centro de información,
y con el fomento y apoyo a los grupos de resistencia
antibritánicos que habían en Egipto.
Fuentes:
Los
Zorros del Desierto (Paul Carell)
Hitlers
Espionage Machine (Chriester Jörgensen)
http://www.exordio.com