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Al comienzo de la Primera Guerra Mundial sólo tres paises
contaban con tropas de montaña: Austria, Italia y Francia.
Alemania no dispuso de estas tropas, como veremos más adelante,
hasta 1915, cuando se constituyó en Lech (Baviera) un Cuerpo
de Montaña para ayudar a Austria en el frente de los Alpes.
Por lo tanto el origen de los Gebirgsjäger, o infante de montaña,
se remonta a 1915 cuando estos soldados destacaron por su comportamiento
en combate, este nuevo cuerpo demostró ser muy efectivo,
por lo que sus tropas no tardaron en ser consideradas como una fuerza
de elite. Bajo el mando de oficiales del calibre del joven y futuro
mariscal de campo Erwin Rommel, el cual fue condecorado con la más
alta recompensa alemana en aquellos momentos, la famosa Pour
le merite.
Después de la Primera Guerra Mundial, durante el periodo
de entreguerras, las tropas de montaña casi desaparecieron
del Ejército alemán, no obstante el Ejército
de la República de Weimar mantuvo un núcleo de estas
tropas concretamente en el estado de Baviera donde se constituyó
un pequeño cuerpo de policía con preparación
montañera. Este cuerpo fue el nucleo a partir del cual se
organizó en 1935 la 1ª División de Cazadores
de Montaña (1. Gebirgsdivision) , de modo que cuando Hitler
emprendió la reconstrucción del Ejército alemán
ya tenía al alcance la mano un núcleo para constituir
la primera nueva Gebirgsdivision (división de montaña).
El Anschluss con Austria en 1938 trajo consigo que se sumasen a
la Wehrmacht muchas unidades de tropas de montaña expertas
y bien instruidas procedentes del Ejército austriaco, que
tenía a sus espaldas una historia de combate mucho más
antigua que Alemania, en número suficiente para constituir
dos nuevas Gebirgsdivision, la 2ª y la 3ª fueron creadas
este año de 1938 con motivo de la incorporación de
Austria al Tercer Reich con elementos austriacos principalmente
.
Los Gebirgsjäger eran básicamente infantería
ligera instruida para el combate en montaña. Aparte de algunos
obuses y piezas de artillería de calibres ligeros, los Gebirgsjäger
combatían principalmente como unidades de infantería
de asalto, fue en este cometido en el que destacaron. El típico
Gebirgsjäger era un combatiente con una extraordinaria preparación
física. No sólo se veía con frecuencia obligado
a llevar consigo una considerable cantidad de equipo personal, sino
que también tenía que escalar montañas con
esa carga sobre sus espaldas. Por lo tanto la condición fisica
de estos hombres era fundamental. Los reclutas no sólo recibían
la misma instrucción que cualquier otro soldado alemán,
sino que eran sometidos a un entrenamiento especial que incluía
ejercicios con fuego real y formación especifica de montañismo,
escalada y esqui, destacando por su dureza los ejercicios de supervivencia
en alta montaña. Los Gebirgsjäger eran preparados para
resistir las rápidas variaciones del clima en la montaña
y tenían que ser capaces de prevenir las avalanchas y los
típicos desprendimientos del terreno montañoso.
Debido al restrictivo tipo de terreno en el que estas tropas podían
operar, el tamaño de las unidades ráramente superaba
el batallón. Por lo demás, los cazadores de montaña
se caracterizaban por su flexibilidad y su adaptabilidad al terreno.
Preuba de ello son las bestias de carga que utilizaban, desde perros
en Laponia hasta camellos en el Caúcaso pasando por los típicos
mulos y caballos.
No obstante, a lo largo de la guerra se encontraron, al igual que
sus camaradas paracaidistas, lanzados al combate en primera línea
como infantería ordinaria.
En la Wehrmacht, había ocho divisiones de montaña
principales, entre las cuales estaba la 1ª Ski-Jäger-División,
además de otras unidades de menor entidad. Por otra parte,
encuadradas en las Waffen-SS, se encontraban otras seis divisiones
casi independientes. Los ribetes de color verde claro en sus uniformes
y las insignias con el edelweiss eran los signos característicos
que identificaban a las tropas de montaña.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el poderoso aparato de propaganda
alemán hizo un uso extensivo de los Cazadores de Montaña
(Gebirgsjäger) por lo que empezaron a aparecer en multitud
de reportajes de periódicos y revistas con un amplio despliegue
fotográfico. Esto se hizo evidente sobre todo a raíz
de la invasión de Noruega (1940), lo que posibilitó
aún más que no decayeran el flujo de candidatos deseosos
de formar parte de estas tropas.

Las Campañas Principales
Las Gebirgsdivision 1ª, 2ª y 3ª se emplearon en la
campaña contra Polonia, las cuales fueron desplegadas al
sur del país. Durante el avance se formaron con ellas tres
columnas que avanzaron en paralelo desde el sur de Tarnov, logrando
una acertada acción de envolvimiento del Ejército
polaco en la zona de Zmigrod-Krempna al este del rio Wistok. Siguieron
las columnas posteriormente avanzando haia el norte por la orilla
oeste del rio Saw desde Dukla Pass a Sanok. Después de una
serie de graves problemas accedieron a la zona montañosa
de Sambor. Su principal objetivo era la conquista de Lemberg, la
capital de la provincia de Galitzia y un vital nudo de comunicaciones
tanto ferroviarias como por carretera. La 1ª Gebirgsdivision
ocupó el paso de Dukla en los montes Cárpatos y estableció
contacto con la 2ª División según el plan previsto.
La batalla de Lemberg se prolongó durante seis días
antes de que los polacos se rindiesen. Aquélla fue la primera
campaña de la guerra para los Gebirgsjäger y su comportamiento
durante ella fue excepcional.
A principios de 1940, las Gebirgstruppen fueron inevitablemente
utilizadas para la Campaña de Noruega, debido al terreno
montañoso que presenta este país y para el que estaban
especialmente entrenadas. La 2ª Gebirgsdivision es embarcada
en Aalborg desde Dinamarca a Oslo, al llegar contanctan con el Regimiento
138 que había sido enviado por mar al mismo lugar, estableciendo
un cerco alrededor de este area vital. Posteriormente a esto la
2ª y 3ª Gebirgsdivision, bajo el mando del Generalleutnant
Dietl, fueron las unidades designadas para llevar a cabo un ataque
relámpago contra el puerto de Narvik, en el norte de Noruega,
emprendiendo una larga marcha hacia esa ciudad portuaria. La larga
marcha hacia el norte no estuvo exenta de acción durante
su recorrido ya que se se establecieron combates en Snaasa, Grong,
Smalaasen, Trofors, Mosjöen, Eisfjord, Hemnes, Stien, Rognan
y Finneid. Mientras las tropas de montaña del 139º Regimiento
Gebirgsjäger fueron transportadas a Narvik por mar hacia el
objetivo. El desembarco no encontró oposición y Dietl
aceptó la rendición de la guarnición local
ese mismo día, el encuentro con las dos divisiones que habian
llegado por tierra fue todo un éxito, logrando asegurar las
costa oeste del país. Pero aquel éxito iba a durar
muy poco, al día siguiente llegaron los buques de guerra
británicos y hundieron la flotilla de destructores alemanes
y causaron un gran número de bajas. Dietl y sus hombres quedaron
entonces totalmente aislados. Pero de pronto se encontró
con el refuerzo inesperado de los casi 2.000 marineros supervivientes
y la Luftwaffe consiguó lanzar en paracaídas un pequeño
número de piezas de artillería de 75 mm. El 14 de
abril noruegos y británicos atacaron desde el norte. Hitler
autorizó a Dietl a retirarse cruzando la frontera de la neutral
Suecia, pero él se negó a darse por vencido. La batalla
continuó con los aliados reforzados ahora con tropas polacas
y francesas. El 27 de mayo, bajo la cobertura de un bombardeo naval,
fueron desembarcadas las tropas francesas y, tras encarnizados combates,
en los que fue frecuente que se llegase a la lucha cuerpo a cuerpo,
la ciudad cayó en manos de los soldados de la Legión
extranjera francesa .
Entre tanto, el resto de la 3ª Gebirgsdivision había
recibido la orden de desplegar en la zona de Narvik, primero por
aire y después a bordo de una flotilla de buques mercantes.
Los torpedos de los submarinos británicos hundieron dos de
los buques de transporte, lo cual obligó a que el resto de
la 3ª Gebirgsdivision tuviese que emprender la marcha a pie,
en una carrera contra el tiempo para recorrer más de mil
kilómetros desde Trondheim, bajo los constantes ataques de
las formaciones aliadas. El 9 de junio, a sólo unos pocos
días de marcha de Narvik, la fuerza que acudía en
auxilio de las tropas alemanas recibió de que Noruega se
había rendido formalmente. Dietl fue aclamado como el Héroe
de Narvik y fue el primer soldado de la Wehrmacht que fue
condecorado con las prestigiosas Hojas de Roble para su Cruz de
Caballero.
Para reconocer la actuación de las tropas de tierra, mar
y aire que combatieron en la batalla de Narvik durante la invasión
de Noruega, el Ejército alemán instituyón en
agosto de 1940 el Escudo de Narvik, en el que sobre
un ancla y la hélice de un avión aparecía la
flor de edelweiss, simbolo de los Cazadores de Montaña alemanes
cuya participación en esta batalla fue decisiva.
A partir de este momento la consideración de tropas de elite
que tenían los Gebirgsjäger se acrecentó aún
más. Quizás sea éste uno de los motivos por
los que las Waffen SS también se animaron a contar con unidades
de este tipo. De hecho, durante la guerra las SS llegaron a contar
con seis divisiones de Cazadores de Montaña, además
de algunas unidades menores.
Después de la Campaña de Noruega, sólo dos
de las unidades de montaña participaron en la campaña
de Francia y los Países Bajos de Mayo/Junio de 1940, dichas
unidades estaban asistidas en sus desplazamientos, al no estar motorizadas,
por medios de tracción animal mulos y caballos principalmente.
De las cuales la 1ª Gebirgsdivision tomó parte en la
ofensiva y el paso del río Maas. Prácticamente no
encontraron oposición alguna hasta alcanzar el canal Oisne-Aisne
donde se vieron obligados a establecerse brevemente en ofensiva
hasta que se derrumbó la resistencia enemiga. Otro encuentro
con fuerzas enemigas se produjo en los campos de batalla de Rocroi
y dos días después el 17 de Mayo en St. Michel donde
se les rindió un regimiento de tanques franceses tipo Hotchkiss.
Aunque la única intervención importante de las tropas
de montaña en el frente occidental durante la segunda mitad
de la guerra fue durante la operación Northwind, un intento
frustrado de romper las líneas enemigas en el sector sur
del frente y reconquistar Estrasburgo.
Tras la precipitada decisión de Mussolini de invadir Gracia
en 1940, Hitler se encontró envuelto en el conflicto de los
Balcanes. Entre las divisiones que intervinieron en el ataque en
abril de 1941 estuvieron cuatro unidades de montaña: la 1ª
Gebirgsdivision se lanzó al ataque contra Yugoslavia desde
la zona de su base en la provincia austriaca de Carinthia. La 4ª
Gebirgsdivision también atacó Yugoslavia desde una
base de partida situada en Bulgaria y las Gebirgsdivision 5ª
y 6ª participaron en la invasión de Grecia, con la misión
de aplastar el sistema defensivo griego: La Línea Metaxas.
Las defensas griegas representaban unos considerables problemas.
Estaban bien construidas, bien armadas y defendidas por unas tropas
griegas con una resolución fanática. La victoria supuso
un largo y costoso proceso para los Gebirgsjäger equipados
con armamento ligero que después se abrieron inexorablemente
paso hacia el sur combatiendo contra las unidades de la Fuerza Expedicionaria
británica. Pero el 26 de abril Atenas había caído.
La última intervención importante en los Balcanes,
en 1941, en la que participaron los Gebirgsjäger fue la invasión
de Creta. La 5ª Gebirgsdivision de Julius Ringel debías
ser transportada hasta Creta (una vez que los paracaidistas de la
Lufwaffe se hubiesen lanzado sobre la isla) en una varipinta flotilla
de barcos de pesca griegos que fue interceptada por buques de guerra
británicos. Un segundo intento de desembarcar en la isla
a los Gebirgsjäger, que tuvo más éxito, fue llevada
a cabo poe el aire. Combatiendo al lado de los paracaidistas consiguieron
finalmente desalojar de las alturas situadas alrededor de la pista
de aterrizaje de Maleme a sus defensores neozelandeses. Con el aeropuerto
fuera ya del alcance del fuego enemigo, los alemanes trajeron refuerzos
que incluian artillería y material pesado. A pesar de la
heroica defensa de las tropas británicas y de la Commonwealth,
el resultado de la encarnizada batalla ya no presentaba ninguna
duda.
Cuando en junio de 1941 se lanzó la invasión de la
Unión Soviética, los Gebirgsjäger iban a desempeñar
un importante papel, especialmente en el sector norte. Participaron
en el avance hacia el vital puerto de Murmansk con el objetivo de
cortar el enlace ferroviario desde Murmansk con el interior de Rusia.
Al principio los progresos fueron rápidos, a través
de un terreno imposible, lleno de rocas y pantanos e infestado de
mosquitos. Después, cuando los rusos recibieron considerables
refuerzos, los invasores empezaron a encontrar una firme oposición.
Su ritmo de avance perdió empuje y con la inminente llegada
del invierno toda la ofensiva acabó deteniéndose.
Durante los dos años siguientes llegaron más refuerzos
y más ofensivas por parte de ambos bandos hasta que, en septiembre
de 1944, los finlandeses firmaron una paz separada con los rusos
y todas las tropas alemanas desplegadas en aquel sector fueron replegadas
a través de Laponia hacia Noruega, donde permanecieron hasta
el final de la guerra.
Mientras tanto, en el sector sur, el Gebirgskorps participabva en
la ofensiva contra Uman, donde estaban cercadas fuerzas soviéticas
en la bolsa de Uman. De los casi 10.000 prisioneros del Ejército
Rojo, más de 2.000 fueron capturados por las tropas de montaña
alemanas. A continuación, el Gebirgskorps continuó
el ataque en dirección de Stalino y hacia el sur hasta las
montañas del Cáucaso. Pero, antes de que terminase
el año 1942, la 1ª y la 4ª Gebirgsdivision se habían
replegado hasta la región de Kuban. Cuando el signo de la
guerra cambió en contra de Alemania, los Gebirgsjäger
que combatían en todos los sectores del frente oriental se
encontraron baténdose en retirada.
Ahora Hitler estaba desesperado por impedir que los soviéticos
llegaran a los campos
Petrolíferos húngaros y ordenó que se planease
un contraaaque alemán. El 21 de marzo de 1944 dio comienzo
un nuevo contraatque ruso en el que 40 divisiones del Ejército
rojo se enefrentaba a sólo un puñado de unidades alemanas,
entre las que estaban la 1ª Gerbirgsdivision y la 13ª
Waffen-Gebirgsdivision. La 1ª Gebirgsdivision tenía
tal reputación de fiabilidad y resolución que se les
ordenó proteger la retaguardia para frenar el avance de los
soviéticos mientras el grueso de las fuerzas alemanas se
retiraba hacia el oste.
Durante las últimas semanas de la guerra, las Gebirgsdivision
1ª y 9ª combatieron en la zona de Steiemark, en Austria.
Más al norte, la 4ª Gebirgsdivision había sido
rechazada hasta Eslovaquia y la 3ª Gebirgsdivision combatía
en la Alta Silesia. Quienes al final se rindieron al Ejército
soviético fueron hechos prisioneros y de muchos de ellos
nunca más se volvió a saber. Algo más afortunados
en su destino fueron los miembros de las Gerbigsdivision 5ª
y 8ª que operaban en Italia. La primera acabó rindiédose
a los británicos y la última a los estadounidenses
en el noroeste de Italia a finales de 1944.
Bibliografía:
Hitler's Mountain Troops. James Lucas. DAG Publication Ltd.
German Mountain Troops. Bruce Quarrie. Aztex Corporation, Tucson,
AZ
German Mountain & Ski Troops 1939-45. Gordon Williamson and
Stephen Andrew. Osprey Military
PD. Dedico este
artículo a todos aquellos que al igual que yo sienten un
cariño especial por la montaña. Un saludo.
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