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La
Ofensiva
La
operación Wacht am Rheim (Guardia en el Rhin), posteriormente
llamada Herbstnebel (Niebla de Otoño) y más conocida
como Batalla de las Ardenas (o Batalla del Saliente o Bulge para
los norteamericanos), supuso el canto del cisne del poder ofensivo
militar alemán no sólo en el Frente Occidental sino
en todo el teatro de operaciones europeo. En un intento desesperado
no ya por lograr la victoria sino más bien por minar la solidez
de la alianza entre los aliados occidentales y la URSS, todo ello
en la utópica búsqueda de una paz separada con los
ejércitos angloamericanos, Hitler lanzó una ofensiva
que además de fracasar en sus objetivos estratégicos
brindó un puñado de páginas de enorme interés
no sólo militar sino también humano. Entre ellas destaca
la obstinada resistencia norteamericana en la localidad belga de
Bastogne.
Durante
una semana, desde el 19 de Diciembre hasta el 26, la 101ª División
Aerotransportada y el Grupo de Combate B de la 10ª División
Acorazada, junto con otros grupos de combatientes que convergieron
en la ciudad, resistieron el asedio directo de tres divisiones del
V Ejército Panzer de Hasso Von Manteuffel. Aislados, sin
suministros ni posibilidad inicial de reforzarse por aire debido
al mal tiempo, casi sin armamento pesado ni ropa adecuada para el
combate invernal y desde posiciones defensivas improvisadas, aquellos
soldados mostraron una tenacidad y resistencia poco comunes ante
la adversidad entre los ejércitos aliados.
El
ataque aleman en las Ardenas comenzó a las 5:30 del sábado
16 de Diciembre de 1944 con un fuego de artillería de barrera
que se prolongó durante 20 minutos, seguido de otro bombardeo
contra blancos más allá de las líneas durante
otros 35 minutos. El nutrido fuego artillero si bien alertó
a los defensores del inminente ataque también provocó
un caos de comunicaciones y un gran impacto en la moral de las tropas
norteamericanas de vanguardia, dado lo inesperado de la situación.

Infantería alemana avanzando en las Ardenas.
En
los días siguientes la 28ª Div. de Infantería
USA a cuyo mando se encontraba el ahora general Norman Cota, héroe
de la Playa de Omaha, tuvo que retroceder constantemente bajo la
presión del V Ejército Panzer, y aunque su defensa
obstinada acabó significando un tiempo precioso para reforzar
posiciones clave, como Bastogne, para el 20 de Diciembre las tropas
alemanas habían acabado con los principales puntos de resistencia.
Por todo el campo de batalla había grupos de soldados americanos
que, aislados de sus compañeros y sus unidades, luchaban
por recuperar algo de cohesión y determinación en
medio del caos y la incertidumbre. No teníamos ni
idea de lo que estaba ocurriendo en la ciudad más próxima
ni, por supuesto, de cual era la situación general,
aseguraba el soldado Murray Mendelsohn, del Cuerpo de Ingenieros.
El comandante Melvin Zais se encontraba resguardado en un sótano
con otros dos oficiales, cuando el de mayor graduación de
los tres se puso a pelar unas patatas que había encontrado
y a calentarlas sobre la llama de una vela. Zais pensó con
sarcasmo que si así están las cosas para
todo un coronel no quiero ni pensar en cómo lo estará
pasando el resto del ejército.

Columna de prisioneros americanos en los inicios de la ofensiva
alemana en las Ardenas.
La
mañana del 18 de Diciembre todas las rutas que conducían
a Bastogne estaban abiertas al avance alemán. El V Ejército
Pánzer había abierto un enorme hueco en las líneas
americanas, pero el plan de Hitler ya llevaba un día de retraso.
Bastogne debía haber sido tomada el Día X+1, y el
Mosa se tenía que haber alcanzado el Día X+3 (17 y
20 de Diciembre respectivamente). Había dos nudos de carreteras
principales en la zona que llevaban al Mosa, el de la localidad
de Houfallize sería el objetivo de la 116ª División
Pánzer, mientras que Manteuffel ordenaba al resto del V Ejército
Pánzer y algunas unidades del VII Ejército avanzar
sobre el otro punto clave, Bastogne.

Soldados del 110º Rgto. de Infantería, de la 28ª
División. El cansancio y la moral baja se reflejan en sus
rostros.
El
general Middleton, comandante del VIII Cuerpo de Ejército
USA, con su cuartel general en Bastogne, había conseguido
un tiempo vital para reforzar la posición gracias a la resistencia
de la 28ª Div. de Infantería, pero no había mucho
de lo que echar mano. Por la tarde del 16 de Diciembre, Bradley
comenzó a distribuir sus reservas a la vista de que el ataque
alemán iba muy en serio. Las únicas unidades disponibles
para el 12º Grupo de Ejércitos eran las Divisiones Aerotransportadas
82ª y 101ª, que se encontraban acuarteladas en Reims descansando
después de dos meses de duros combates en Holanda. La 82ª
fue dirigida al norte, al sector de Saint Vith, y la 101ª al
sur, a Bastogne. Bradley era consciente de que dos divisiones aerotransportadas,
sin armamento pesado, no eran suficientes para frenar una ofensiva
blindada, y reclamó la ayuda de Patton, que aportó
a una parte de la 10ª División Acorazada para reforzar
a las tropas paracaidistas.

El general Middleton (izda.) comandante del 8º Ejército
USA, y el general McAuliffe (dcha.), comandante accidental de la
101ª Aerotransportada.
Mientras
llegaban los refuerzos, Middleton comenzó a desplegar sus
modestas reservas, y ya que Bastogne parecía un punto crucial
decidió mantenerlo a toda costa. A la medianoche del 17 de
Diciembre llegaron noticias de la caida de Clerf, que dejaba abierta
una via hacia Bastogne. Middleton organizó un Grupo de Combate
con compañías diversas de infantería y blindados,
y lo dividió en dos Task Force. La Task Force Rose, compuesta
por una compañía de infantería y una de blindados,
se encargaría de bloquear la carretera de Clerf. La Task
Force Harper, compuesta por algo menos de dos compañías
blindadas y una de infantería, se situaría más
atras, cerca de Allerborn. El apoyo de artillería sería
proporcionado por los autopropulsados M7 del 73º Batallón
de Artillería de Campaña, situado en Buret. El resto
de sus fuerzas, tres batallones del 1128º Grupo de Ingenieros,
se encargarían de la defensa de Bastogne, formando un semicírculo
desde Foy, en el noreste, a Marvie, en el sur.
Los
Primeros Ataques a Bastogne
El
primer contacto de los defensores de Bastogne con las unidades del
V Ejército Pánzer fue a las 8:30 del día 19,
cuando unidades de reconocimiento de la 2ª División
Pánzer se encontraron con la Task Force Rose en su puesto
defensivo de la carretera de Clerf. Después de dos horas
y media de combate ambos bandos habían perdido tres tanques
cada uno, y la Task Force Rose solicitó permiso para retirarse
si no recibía refuerzos de la Task Force Harper, pero Middleton
rechazó la petición. La situación empeoró
con el transcurso de la tarde y finalmente la Task Force Rose se
replegó en dirección a Wincrange debido a la amenaza
que suponía el flanqueo de varios blindados alemanes sobre
su posición. Pero ya era tarde, y la Task Force Rose se encontró
rodeada por unidades de vanguardia de la 2ª División
Panzer, y aislada de la Task Force Harper.

Vista aérea de Bastogne y sus alrededores.
La
posición de la Task Force Harper en Allerborn había
sufrido un nutrido fuego artillero a las 20:00, para después
encontrarse con el ataque de los tanques enemigos. A la medianoche,
la Task Force Harper había sido arrollada y su comandante
y un pelotón de cañones de asalto habían escapado
hacia el norte, dirección a Houfallize, mientras que el resto
de vehículos supervivientes lo hacía en dirección
sur, hacia Tintigny. Con la mayoría de sus fuerzas destruidas
o rodeadas, los restos de ambas Task Force se replegaron hacia Bastogne.
El
Grupo de Combate B (GCB) de la 10ª Div. Acorazada avanzó
desde Arlon a Bastogne el 18 de Diciembre, y recibió instrucciones
de Middleton para dividirse en tres grupos, cubriendo cada uno las
localidades de Longvilly, Wardin y Noville. Uno de los grupos, el
Team Cherry, llegó a Longvilly la noche del 18, pero a la
vista de lo sucedido a la TF Harper se decidió que no fuera
más allá. El plan de utilizar al GCB para defender
toda la zona comenzaba a mostrarse erróneo ante los efectivos
del enemigo.

Un Sherman y un Stug IV, ambos fuera de combate, muestras de
los duros combates en la localidad de Clerf.
La
unidad que debía tomar Bastogne era la División Panzer
Lehr, comandada por el general Fritz Bayerlein. El 18 de Diciembre,
la división se dividió en dos Kampfgruppe, cada uno
de ellos formado alrededor de uno de sus regimientos de granaderos.
El Kampfgruppe Poschinger, con el Regimiento Panzergrenadier 902,
se desplegó a la izquierda de la 2ª Div. Pánzer;
y el Kampfgruppe Hauser, con el Regimiento Panzergrenadier 901,
hizo lo propio en Consthum. Sin embargo, la información recibida
por un civil belga, que aseguró que al menos cuarenta tanques
americanos habían pasado por Mageret esa tarde en dirección
a Bastogne, hizo que Bayerlein decidiera esperar a la mañana
siguiente para lanzar su ataque a la ciudad, cuando pudiera disponer
del grueso de sus blindados.
Las
primeras unidades de la 101ª Aerotransportada norteamericana
llegaron a Bastogne en camión durante la noche del 18 de
Diciembre. La división se encontraba dirigida por el general
Anthony McAuliffe, el jefe de la artillería de la división,
ya que su comandante, el general Maxwell Taylor, se encontraba en
los Estados Unidos. A la vista de la precaria situación en
su sector, Bradley ordenó a Middleton que retirara su cuartel
general de la ciudad el 19 de Diciembre, y dejara el mando en Bastogne
en manos de McAuliffe. El primer contingente de la 101ª en
desplegarse en la ciudad fue el 501º Regimiento, que tras tomar
posiciones desplazó a parte de su 3er. batallón en
dirección a Mageret para evaluar la situación.

Sherman capturado y puesto en circulación por los Fallschimjaeger
alemanes en Eschsursure.
Mientras
tanto Bayerlein, ya reforzado, había ordenado a su unidad
de vanguardia, el Kampfgruppe Fallois, que avanzara en dirección
a Neffe para abrirse camino hasta las afueras de Bastogne. Sin embargo
las noticias de columnas americanas en dirección a la ciudad
y el sonido de un cañón de 105mm perteneciente a la
101ª (de la poca artillería propia de que disponía
la aerotransportada) que fue confundido con fuego procedente de
tanques, hicieron que Bayerlein ordenara a sus unidades prepararse
para repeler un contraataque norteamericano, retrasando una vez
más el asalto a Bastogne.
Entre
tanto, el Team Cherry del GCB de la 10ª Acorazada se encontraba
rodeado en Longvilly, y suponía un obstáculo para
el avance alemán en el sector. Bayerlein decidió que
antes de nada debía acabar con el inconveniente, y el ataque
comenzó esa misma tarde a primera hora. Los cazacarros alemanes
del Batallón 130 de la Panzer Lehr, acompañados de
la 26ª Division Volksgrenadier y varios cazacarros de la 2ª
División Pánzer, avanzaron sobre la población,
y al rebasar la Colina 490 se encontraron con las columnas del Team
Cherry y otras tropas norteamericanas en medio de un monumental
atasco en su retirada hacia Bastogne. Las unidades alemanas comenzaron
el ataque destruyendo sistemáticamente a la columna americana.
El Team Cherry intentó abandonar la carretera, que se estaba
convirtiendo en una trampa mortal, y establecer una línea
de defensa, pero perdió 14 de sus blindados y los supervivientes
optaron por la retirada. Cuando la batalla terminó casi 100
vehículos norteamericanos habían sido destruidos o
abandonados, incluyendo 23 tanques M5 y M4, 15 M7 de 105mm, 14 semiorugas,
30 Jeeps y 25 camiones. Aunque habiéndose hecho con una buena
presa, las columnas alemanas habían retrasado su asalto a
Bastogne.

Puesto de mando avanzado norteamericano en los bosques de los
alrededores de Bastogne.
El
otro grupo del GCB de la 10ª Acorazada, el Team Ohara,
se encontraba cerca de Wardin, cubriendo la ruta sureste hacia Bastogne.
Fue atacado por el Kampfgruppe Fallois y expulsado de la población,
debiendo retirarse hacia Marvie en la tarde del 19 de Diciembre,
mientras el Team Cherry era cazado en Longvilly. El resto de ataques
alemanes de aquel día fueron bloqueados, pero se había
pagado un alto precio por el retraso de un asalto que acabaría
sucediendo tarde o temprano.
Esa
misma tarde Bayerlein se reunía con el comandante del Cuerpo,
el general Luttwitz, para evaluar la situación. Luttwitz
estaba preocupado por la creciente cantidad de tropas que según
él estaba reforzando Bastogne y temía que si la posición
no era flanqueada y se continuaba el avance hacia el Mosa podrían
ver retrasado su objetivo principal. Pero Bayerlein sostenía
que Bastogne era indispensable para cualquier operación futura,
y flanquearlo sólo significaría dejar atrás
una posición amenazadora para su retaguardia. Bayerlein,
que tan cauto se había mostrado durante los dos días
anteriores, se mostraba ahora decidido a un asalto sobre la posición,
y ordenó un ataque nocturno. A las 19:00 el Kampfgruppe Poschinger
avanzó desde Neffe, simultaneamente al ataque que la 26ª
Division Volksgrenadier efectuaba desde Bizory. Sin embargo los
dos ataques se encontraron con una sólida defensa y después
de durísimos combates hubieron de detenerse.
Mientras
tanto, la 2ª División Pánzer avanzaba por el
norte con la intención de flanquear Bastogne y continuar
hacia el oeste. A las 4:30 de la madrugada se encontraron con el
Team Desobry, la tercera de las unidades del GCB de la 10ª
Acorazada, y solicitaron permiso a Luttwitz para eludir las posiciones
defensivas americanas en Bourcy y Noville y continuar en dirección
al Mosa, como así hicieron. Sin embargo las unidades alemanas
se encontraron al alcance del fuego de los defensores y pronto se
inició un combate en el que el Team Desobry se vio superado
por los blindados alemanes. La posición fue reforzada por
los paracaidistas del 1er. Batallón del 506º Rgto. de
la 101ª, creciendo la intensidad de la batalla entre las ruinas
de Noville. Finalmente, a las 5:30 de la mañana del 20 de
Diciembre el combate finalizó, dejando aislado Noville y
con los paracaidistas retirándose más allá
de la vecina Foy.

Paracaidistas del 1er. Bon. del 506 Rgto. de la 101ª dirigiéndose
a Noville.
Bayerlein
continuó sus ataques para romper las defensas de Bastogne
en las cercanías de Bizory el 20 de Diciembre, pero un día
después resultaba evidente que la Panzer Lehr estaba siendo
malgastada en sus ataques contra las defensas de Bastogne. Para
entonces la 2ª División Pánzer se encontraba
en las afueras de Bastogne por el norte, continuando su avance hasta
llegar al rio Ourthe, donde finalmente tomó contacto el 22
de Diciembre con el Kampfgruppe Fallois de la Panzer Lehr. Bastogne
estaba rodeada.
El
Cerco
Cuatro
días antes de materializarse el cerco de Bastogne, el 18
de Diciembre, Bradley convocó a su estado mayor y generales
bajo su mando en su cuartel general de Luxemburgo. Nada más
comenzar la reunión Brad dijo:
-Perdonen
la expresión, pero creo que la situación lo justifica.
¿De donde coño ha sacado ese hijo de puta tal potencial
bélico?-
Bedell
Smith le respondió:
-Bueno, Brad, estaba usted pidiendo un contraataque, ¿no
es verdad?. Bien, pues aquí lo tiene.-
-Sí-, repuso él, -pero nunca se me habría
ocurrido desear uno tan potente.-
Cuando
Bradley preguntó a Patton sobre qué podía hacer
el Tercer Ejército para ayudar en las Ardenas, Patton respondío
que podía tener dos divisiones en marcha hacia el sector
a la mañana siguiente, y una tercera en 24 horas. La afirmación
podía parecer una fanfarronada más de Patton, pero
lo cierto es que su Estado Mayor había estado trabajando
en las semanas previas sobre una situación estratégica
igual a la que ahora se debía afrontar, y no se trataba en
absoluto de una afirmación improvisada fruto del gran ego
del general californiano. Bradley debió pensar que su subordinado
tendría ocasión de defender tan arriesgado planteamiento
ante Ike muy pronto, y así fue. Al día siguiente,
19 de Diciembre, Eisenhower convocó una reunión con
todos sus generales en su cuartel de Verdún. Aunque la situación
no podía calificarse de catastrófica, gracias a los
esfuerzos de las unidades situadas al norte y al sur del área
de penetración alemana, que estaban consiguiendo contener
los flancos, Ike quería saber en cuanto tiempo y con que
efectivos se podría organizar una contraofensiva, y que fuera
lo antes posible. Patton no perdió la ocasión de volver
a plantear su plan, poner en marcha un Cuerpo de Ejército
compuesto por tres divisiones en los próximos dos días,
para el 21 de Diciembre. La respuesta de Eisenhower fue rotunda,
No seas engreido, George, al creer encontrarse
ante otra de las típicas exageraciones de su subordinado.
Todos eran escépticos ante la posibilidad de reorientar un
Cuerpo de Ejército noventa grados, ponerlo en marcha forzada
con una meteorología infernal y sostener una línea
de suministros larga y débil, pero Patton insistió
en que su plan había sido cuidadosamente estudiado y tenía
muchas posibilidades de éxito. Finalmente Eisenhower accedió
mientras comentaba que:
-Esto
es gracioso, George, pero cada vez que recibo una nueva estrella
(había recibido su quinta pocos días antes) soy atacado.-
Patton
sonrió y respondió:
-Y
cada vez que te atacan, Ike, yo te saco del apuro.- (recordando
la campaña del Norte de África).
El
escenario preferido por Patton para este tipo de enfrentamiento
habría sido el dejar al ejército alemán penetrar
60 u 80kms, para después efectuar una pinza desde el norte
y el sur y cercar por completo a los atacantes, pero también
era consciente de que se trataba de un plan demasiado audaz para
la habitual cautela del Alto Mando Aliado. Curiosamente ese escenario
soñado por Patton era justamente la peor pesadilla que la
Wehrmacht contemplaba. Model estaba preocupado porque el Ejército
USA dejara a sus tropas llegar al Mosa e incluso cruzarlo, para
después rodearles en un contraofensiva que significara el
final para el Grupo de Ejércitos B y de la guerra en el oeste.
En
paralelo al plan de Patton, Ike decidió transferir temporalmente
gran parte de las fuerzas norteamericanas en el norte, incluyendo
los Ejércitos Primero y Noveno, al 21º Grupo de Ejércitos
de Montgomery con el fin de reforzar el flanco norte aliado. La
orden fue acatada, pero no sin recibir un gran número de
quejas. Los problemas entre Bradley y Montgomery desde los tiempos
de África y Sicilia eran de todos conocidos, y salieron a
la luz muchas susceptibilidades. Más tarde sería el
propio Montgomery quien se encargaría de echar leña
al fuego con ciertas declaraciones que remarcaban su actuación
en la campaña como la clave del éxito aliado. Baste
una perla del mariscal en la siguiente comunicación al mariscal
Sir Alan Brooke:
No
creo que el Tercer Ejército sea lo bastante fuerte para hacer
lo que necesitamos que haga. Si mis predicciones no van mal encaminadas
voy a tener que bregar sin ayuda con los ejércitos 5º
y 6º Panzer. Creo que podré arreglarmelas, aunque va
a ser toda una juerga.
Evidentemente,
sus predicciones sí iban mal encaminadas, pero esa es otra
historia. Volvamos a Bastogne.
Mientras
tanto, el mando en la ciudad cercada estaba lejos de encontrarse
unificado. El coronel Roberts comandaba el Grupo de Combate B de
la 10ª Acorazada, y el general McAuliffe era responsable de
la 101ª Aerotransportada y un conjunto de restos de diversas
unidades que habían convergido en Bastogne durante su retirada.
Middleton decidió que un mando único sería
más apropiado dada la situación, y ese mando recalló
sobre McAuliffe. Su primera decisión como comandante de Bastogne
fue organizar con los restos de unidades dispersas unas patrullas
de emergencia, que pudieran ser utilizadas allá donde fuera
necesario un refuerzo en las defensas perimetrales de la ciudad.
El nombre que se dio a la heterogénea unidad fue Equipo SNAFU,
un acrónimo cargado de sarcasmo ya que sus iniciales se correspondían
con Situation Normal All Fucked Up (situación
habitual todo es una cagada). McAuliffe recibió la noticia
de que la ciudad se hallaba rodeada el mismo día 21 de Diciembre.
Después de revisar en un plano la disposición de sus
fuerzas y las de los atacantes exclamó:
-Sinceramente
que compadezco a esos bastardos, ahora vamos a poder dispararles
desde todas partes.-
Era
una muestra clara del caracter de McAuliffe, y de lo que se podía
esperar de él. Un día después tendría
una nueva oportunidad de volver a demostrar lo que opinaba de la
situación.

Las calles de Bastogne tras un bombardeo alemán.
A
las 11:30 del 22 de Diciembre, dos oficiales de la Panzer Lehr se
acercaron a Bastogne por la carretera de Remonfosse portando una
bandera blanca y una proposición de Luttwitz ofreciendo una
rendición honorable. Los oficiales fueron llevados a Bastogne,
al cuartel general de McAuliffe, quien, después de ser informado
de la proposición de rendición, soltó una carcajada
y respondió [i]Aw, nuts. [/i]La respuesta dejó
aturdido a su ordenanza quien, tras darle vueltas al asunto, consideró
que la reacción de su jefe había sido la adecuada
y escribió en un papel la respuesta:
-Nuts-
Cuando
la contestación oficial fue entregada a los oficiales alemanes,
estos se mostraron confundidos con el significado de la palabra,
hasta que el comandante del 327º de Infª Aerotransportada,
el coronel Harper, aclaró:
-Si
no saben lo que significa nuts en inglés, pueden
traducirlo como algo parecido a váyanse al infierno.
Y les diré algo más, si continúan atacándonos
vamos a matar a todo maldito alemán que intenten entrar en
la ciudad.
Aunque
los comentarios de McAuliffe y sus oficiales puedan sonar a bravatas,
todos ellos confiaban en que si habían podido resistir durante
cuatro días de constantes ataques ante una fuerza muy superior,
bien podrían seguir haciéndolo por más tiempo.
Pero una parte importante del éxito de su resistencia residía
en la artillería que se había podido acumular en el
perímetro defensivo de Bastogne, y para el 22 de Diciembre
las reservas de munición estaban disminuyendo peligrosamente.
La situación se volvió tan crítica en las reservas
de munición artillera que cuando un comandante de regimiento
solicitó al Cuartel General apoyo artillero se le respondió
que lo recibiría, pero sólo si la cantidad de enemigos
era considerable y no estaban a cubierto, y solamente tendría
disponible dos descargas. La principal preocupación de McAuliffe
era ahora que sus fuerzas quedaran sin municiones antes de que el
Tercer Ejército pudiera llegar hasta ellos.

Artillería norteamericana en Elserborn.
El
apodo con el que se conocería más tarde a los defensores
The Battered Bastards of Bastogne (Los Machacados Bastardos
de Bastogne) estaba siendo ganado a conciencia. El frio, la falta
de suministros y los constantes ataques enemigos estaban llevando
a los defensores muy cerca del límite de su resistencia,
pero la situación estaba a punto de cambiar. La mañana
del 23 de Diciembre amaneció con grandes claros en el cielo
sobre el área de Bastogne, y casi inmediatamente todos los
defensores miraron al cielo, en dirección al ruido de los
motores de 16 transportes C47, que arrojaron los primeros suministros
sobre la ciudad cercada. Cuando llegó la noche un total de
214 aviones habían sobrevolado Bastogne, descargando 441
toneladas de suministros. Al día siguiente, 24 de Diciembre,
otros 160 aviones dejaron caer 100 toneladas más.

Dakotas del 73 Escuadrón lanzando suministros sobre el
área de Bastogne.
El
día de Nochebuena, McAuliffe dirigió la siguiente
carta a sus soldados:
Feliz
Navidad.
Cuartel General de la 101ª División Aerotransportada.
Despacho del Comandante de la División.
24 de Diciembre de 1944.
Os
preguntareis: ¿qué tiene de feliz todo esto?, estamos
combatiendo, hace frio, no estamos en casa... Todo eso es cierto
pero ¿qué ha conseguido la orgullosa División
Eagle con sus loables camaradas de la 10ª Div. Acorazada, el
705º Batallón de Cazacarros y todos los demás?
Sencillamente esto: hemos detenido en seco todo lo que nos han arrojado
encima desde el norte, el este, el sur y el oeste. Hemos identificado
a cuatro Divisiones Panzer, dos Divisiones de Infantería
y una División Paracaidista. Esas unidades, encabezando la
última y desesperada embestida alemana, avanzaban directamente
hacia el oeste, hacia objetivos clave, cuando a la Division Eagle
se le ordenó apresuradamente que detuviera el avance. Con
qué efectividad se ha conseguido es algo que será
escrito en la historia, pero no sólo en la gloriosa historia
de nuestra División, sino en la Historia del Mundo. Los alemanes
nos han rodeado, y sus mensajes de radio anuncian nuestra destrucción.
Su Comandante ha pedido nuestra rendición con la siguiente
insolente arrogancia:
22
de Diciembre de 1944
Al Comandante USA de la ciudad rodeada de Bastogne.
La suerte de la guerra está cambiando. Esta vez las fuerzas
USA en Bastogne y sus alrededores han sido rodeadas por poderosas
fuerzas acorazadas. Más fuerzas acorazadas alemanas han cruzado
el rio Ourthe cerca de Ourtheville, han tomado Marche y alcanzado
Saint Hubert flanqueando la línea Homores-Sibret-Tillet.
Libramont está en manos alemanas.
Sólo hay una posibilidad de salvar a las fuerzas norteamericanas
de su total aniquilación: la rendición honorable de
la ciudad. Tienen dos horas de plazo, desde el momento de la presentación
de esta nota, para pensar sobre ello.
Si esta proposición fuera rechazada, el Cuerpo de Artillería
y seis Batallones de Artillería Antiaérea Pesada están
preparados para aniquilar a las fuerzas USA en Bastogne y sus alrededores.
Inmediatamente después de transcurridas las dos horas de
plazo se dará la orden de disparar.
La gran cantidad de bajas civiles causadas por este bombardeo de
artillería no se corresponde con la conocida humanidad americana.
El Comandante Alemán.
El
Comandante Alemán ha recibido la siguiente respuesta:
22 de Diciembre de 1944.
Al Comandante Alemán:
NUTS!
El Comandante Americano.
Las
tropas Aliadas están contraatacando. Seguimos teniendo Bastogne.
Y manteniendo Bastogne aseguramos el éxito de los Ejércitos
Aliados. Sabemos lo que el comandante de nuestra división,
el general Taylor, diría: ¡Bien hecho!
Estamos dando a nuestro país y a nuestros seres queridos
en casa un buen regalo de Navidad, y tener el privilegio de tomar
parte en este valiente hecho de armas nos está dando a nosotros
mismos una Feliz Navidad.
A.C. McAuliffe.
Comandante.
Aún con mensajes triunfalistas como el anterior, la preocupación
de McAuliffe crecía, y tenía motivos sobrados para
ello. A la vista de que los ataques sobre el sur del cerco sólo
habían conseguido avances limitados en el área de
Marvie, Manteuffel decidió que el próximo intento
se realizaría donde se suponía que las defensas norteamericanas
eran más débiles, en el noroeste. En esa zona el terreno
favorecía el uso de blindados, y Manteuffel esperaba poder
disponer del mayor número posible de ellos para se empleados
en el ataque. También estaría disponible la 15ª
Division Panzergrenadier, recién llegada de Italia, con experiencia
en combate y reequipada. Finalmente, la fuerza atacante que se lanzaría
sobre el norte de Bastogne estaría compuesta por la 15ª
Panzergrenadier más el Kampfgruppe Maucke, con dos batallones
de infantería, 30 tanques y dos batallones de artillería,
y el ataque quedó listo para iniciarse a la medianoche del
24 de Diciembre.

Enfermería improvisada en Bastogne.
McAuliffe
recibió las primeras noticias del ataque a las 3:30 del 25
de Diciembre, cuando la Compañía A del 502 de Infª
Aerotransportada, atrincherada en Rolle, informó que los
alemanes estaban sobre ellos, y la comunicación se cortó
inmediatamente después. Aunque alarmado, McAuliffe no quería
enviar una compañía de refuerzo en mitad de la noche
hasta saber el alcance y la situación del ataque. La mañana
del día de Navidad estaba muy claro que el avance alemán
constituía un serio peligro. Los tanques del Kampfgruppe
Maucke estaban avanzando entre las posiciones ocupadas por el 502º
Paracaidista y el 317º Aerotransportado; y la 15ª Panzergrenadier
se movía hacia el oeste, entre Champs y Hemroulle.

Los ataques alemanes del día 25 de Diciembre.
La
amenaza más seria la constituían los tanques que estaban
a punto de caer sobre la Compañía A del 327º
Aerotransportado, pero los granaderos que avanzaban en vanguardia
se encontraron con un fuego concentrado desde las posiciones de
la Cia A del 327º, de forma que los blindados alemanes hubieron
de dividirse en dos columnas, una hacia Hemroulle y la otra en dirección
a la retaguardia de la Cia. B del 502º Paracaidista, en Champs.
Dos M18 del 705º Batallón de Cazacarros lograron poner
fuera de combate algunos blindados enemigos, pero pronto fueron
destruidos cuando intentaron retirarse. Ahora los panzer viraban
hacia el norte, en dirección a Champs, pero dejando sus flancos
expuestos al fuego de un par de M18 y los bazookas de los hombres
del 502º atrincherados en los bosques de las afueras de la
ciudad. El fuego de los paracaidistas abatió a gran número
de granaderos, mientras los tanques sufrían el castigo de
los lanzagranadas y los M18 desde corta distancia. Finalmente un
único Panzer IV logró entrar en Champs, para ser detenido
por un anticarro de 57mm y los bazookas de los paracaidistas.

PIV del Kampfgruppe Maucke abatido durante los combates del día
de Navidad.
Y
si el plan alemán no había salido en Champs como estaba
previsto, tampoco la columna que se dirigía hacía
Hemroulle iba a tener mejor suerte. Cuatro cazacarros norteamericanos
se situaron entre las Cias. A y B del 327º Aerotransportado,
y dos M4 hicieron lo mismo apoyando a la Cia. C justo momentos antes
de que llegaran los panzer. Ni uno sólo de los blindados
alemanes sobrevivió al combate, dos fueron destruidos por
impactos de los obuses de 105mm de los M7 disparando a cota 0, y
el resto cayeron ante el fuego concentrado de los cazacarros y bazookas.
En total 18 Panzer IV fueron destruidos, y una gran cantidad de
panzergrenadier fueron abatidos o cayeron prisioneros. Había
terminado el asalto alemán del día de Navidad, y sería
el último gran intento de tomar Bastogne antes de que el
Tercer Ejército de Patton rompiera el cerco.
El
Tercer Ejército Contraataca
El
III Cuerpo del Tercer Ejército comenzó a moverse en
dirección a Arlon el 19 de Diciembre, liderando el avance
la 4ª División Acorazada y con el apoyo de las divisiones
de infantería 26ª y 80ª y tres grupos de artillería
de campaña. Para el día 22 de Diciembre la 4ª
Acorazada había alcanzado Martelange, 21 kilómetros
al sur de Bastogne.

El avance del Tercer Ejército desde el sur.
El
23 de Diciembre las fuerzas del 7º Ejército alemán,
comandado por Brandenberg, estaban en las afueras del sur de Bastogne,
y la 5ª División Fallschirmjager se hallaba cubriendo
la carretera que desde Arlon llegaba hasta Marvie y Bastogne. Los
combates entre las fuerzas alemanas y los Grupos de Combate de la
4ª División Acorazada y la infantería americana
crecían en intensidad y dureza conforme se acercaban a Bastogne.
Para el día 26 de Diciembre, el Grupo de Combate R era el
más próximo a la ciudad sitiada, y después
de emplear todo el día en combates se encontraban, a primera
hora de la tarde, a muy corta distancia de las defensas perimetrales
de la ciudad. Había que dar un último empujón,
y si tenía éxito el cerco se rompería.

Patrulla de la 3ª Div. Acorazada americana en Houfalize.
Tras
analizar la situación se llegó a la conclusión
de que el punto más adecuado para romper el sitio se encontraba
en la localidad de Assenois. Se formó una fuerza de asalto
compuesta por la Compañía C del 37º Batallón
Blindado y la Compañía C del 53º de Infantería
Acorazada, y después de un bombardeo de artillería
ambas compañías se lanzaron al asalto. La resistencia
alemana fue muy dura, al menos 4 semiorugas del 53º fueron
puestos fuera de combate, y después comenzó una dura
lucha casa por casa hasta que el grupo de asalto americano se hizo
con el control de la población, tomando más de 400
prisioneros. A última hora de la tarde un M4 Sherman de la
Cia. C del 37º Blindado se acercó a las afueras de Bastogne.
El propio McAuliffe llegó al encuentro del blindado, y fue
saludado por el capitán William A. Dwight:
-¿Cómo
está usted, general?-
-¿Cómo quiere que esté?-, respondió
McAuliffe, -¡Pues encantado de verlos, capitán!-
Poco
después de la medianoche, el grupo norteamericano de asalto
continuó su ataque en dirección a los bosques al norte
de Assenois, y para las tres de la madrugada se había conseguido
abrir la carretera al tráfico de vehículos. A la mañana
siguiente, 27 de Diciembre, los tanques de la Cia. D del 37º
Blindado escoltaron una columna de 40 camiones de suministro y 70
ambulancias hasta Bastogne.

El Cobra King, el primer Sherman norteamericano en entrar en
Bastogne el 27 de Diciembre.
La
situación para entonces en la ciudad cercada era ya crítica.
Una muestra es el testimonio del doctor Henry Hills, que pertenecía
a uno de los equipos médicos de campaña que fueron
desembarcados en planeador en las afueras de Bastogne el 26 de Diciembre,
coincidiendo con la ruptura del cerco. Tres de los cirujanos murieron
víctimas del fuego antiaéreo alemán, y todos
los aparatos que transportaban el material sanitario fueron derribados.
Una vez que los supervivientes pusieron pie en el suelo fueron trasladados
a un garaje que hacía las veces de hospital de campaña:
En
cuanto abrimos la puerta para entrar pudimos percibir el olor a
gangrena. Había mujeres que trataban de ayudar a los heridos,
dándoles agua y demás. Morían como moscas,
y llevaban allí diez días sin más luz que la
que llegaba del extremo más alejado del garaje, donde los
mecánicos llevaban a cabo sus reparaciones. Había
un hornillo de campaña con café y cuatro mesas (camillas
apoyadas en caballetes). Después de una operación
echábamos todo el instrumental en una tina enorme llena de
alcohol. Huelga decir que no teníamos batas ni mascarillas.
En la planta baja del garaje había cuatrocientos heridos
graves, y en la alta otros tantos que podían caminar. De
estos últimos ni nos preocupábamos.
Pero
el asedio de la ciudad había terminado. Las bajas de la 101ª
Aerotransportada habían sido de 1.641 hombres, y las unidades
del 10º Blindado habían sufrido 503 entre muertos y
heridos. La 4ª División Acorazada del Tercer Ejército
también había pagado un alto precio por la liberación
de Bastogne, 1.400 bajas en total. Aunque el Grupo de Combate R
había roto el cerco todavía harían falta varios
días más de duros combates para asegurar el corredor
que unía Bastogne con el Tercer Ejército, pero las
fuerzas alemanas del sector eran las más débiles de
las que amenazaban la posición, y la ruta de enlace nunca
llegó a estar seriamente amenazada. Aunque los combates por
Bastogne no habían terminado, la balanza se había
inclinado definitivamente a favor del Ejército Norteamericano.

Columna de suministros entrando en Bastogne después de
haberse roto el cerco de la ciudad.
El
espíritu de los defensores de Bastogne, aún habiendo
pasado por una terrible experiencia, quedaría reflejado en
el comentario que muchos de los veteranos de la 101ª hicieron
a Stephen Ambrose para su obra Hermanos de Sangre, ninguno de ellos
estaba de acuerdo con que la División hubiera necesitado
en modo alguno ser rescatada. El espíritu de McAuliffe seguía
estando en el aire tantos años después.

El coronel Roberts, comandante del Grupo de Combate B condecorado
por el general Middleton con la Estrella de Plata.
Dos
días antes de la ruptura del cerco de Bastogne, y cuando
las fuerzas acorazadas alemanas habían alcanzado su punto
máximo de avance a escasos kilómetros del Mosa, el
24 de Diciembre, Guderian había reconocido que la ofensiva
en las Ardenas era un fracaso, y había recomendado a Hitler
su cancelación inmediata para que las unidades aún
efectivas fueran retiradas al este. Era evidente que el Ejército
Soviético estaba a punto de comenzar una gran ofensiva sobre
el Vístula, evidente para todos menos para Hitler, que seguía
soñando con una victoria en el oeste. El Fuhrer no dio su
brazo a torcer hasta el 3 de Enero, y entonces, como había
asegurado Guderian, ya sería demasiado tarde. Pero esa también
es otra historia.
Fuentes
www.wikipedia.org
www.army.mil
Battle of the Bulge; Bastogne. Steven J. Zaloga. Osprey Publishing.
Armagedon. Max Hastings. Memoria Crítica.
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